Cuán complicado resulta hablar de la puesta al día de nuestro querido Lylat Wars. Así fue como conocimos en Europa a la versión original de este Starfox lanzada para Nintendo 64 en un lejano 1997. Aunque casi tres lustros suenen a una eternidad, lo cierto es que el recuerdo de aquel y más popular shooter on rails de la historia sigue intacto gracias a todo el despliegue de medios que La Gran N puso en un pequeño cartucho gris de a penas 12 MB.
Corneria, una vez más
¿Por qué es tan difícil hablar de Starfox? Si eres de aquellos que como un servidor vivió el fenómeno Starwing en Super Nintendo y ojeaba las páginas de las revistas cientos de veces para ver las capturas de pantalla de la beta de Starfox 64 mientras reproducías una y otra vez los VHS donde se podía ver el juego en movimiento, sabrás lo importante que fue para el mundillo. Y es que la saga de Miyamoto siempre ha supuesto, de algún modo, un hito dentro del sector por lo que la llegada a Switch 2 de una nueva revisión de uno de sus juegos más aclamados, sin esa ambición adicional por innovar, resulta complicada de digerir.
No por falta de calidad, desde luego, pero volver a enfrentarte a un título que debías rejugar una y otra vez (ahí es donde reside la gracia) resulta extraño. Obviamente revivir la memorable banda sonora, los patrones de enemigos con su timing cincelado en piedra o sobrevolar el mar de fuego de Solar casi 30 años después sigue siendo increíble. Aunque no hace tanto realmente. Porque “reciente” queda el remake visto en Nintendo 3DS. Cierto es que ya han pasado 15 años (sí, has leído bien) pero entre ese, y el retold de Starfox Zero, tratando la misma historia y compartiendo muchas similitudes jugables, hace que todo nos quede demasiado cercano como jugadores.

Corneria luce mejor que nunca.
Starwing deslumbró al mundo gracias al chip Super FX permitiendo un juego completamente poligonal en el cerebro de la bestia. En Starfox 64 se alinearon los planetas para ofrecer el mayor espectáculo visual visto hasta el momento, apostando por una narrativa que comenzaba a dar sus primeros pasos en los videojuegos de ese modo e incorporó un revolucionario Rumble Pack que conseguía transmitir sensaciones nunca vistas en un “invento” que es nuestro pan de cada día en casi cualquier mando actual. Con Wii U llegó una experiencia más inmersiva gracias al Game Pad de la máquina con algunos momentos irrepetibles (como el jefe de Titania) y aunque Nintendo 3DS otorgó una nueva dimensión al clásico de N64 con su apariencia estereoscópica, es cierto que hacía falta algo más. Y así se recibió por prensa y jugadores.
Starfox llega sin ninguna innovación. Ese es su mayor lastre. Quizá lo sea solo para los que ya no necesitamos peinarnos, pero maquillar un título con tantos años a sus espaldas, por bueno que sea, acaba arrastrando tanto las cosas buenas como las malas. Esas mismas que mismas que en 3DS no deslumbraron. Y es que un producto con su filosofía de juego, puede no llegar a los jugadores como lo hizo hace tantas décadas. Entonces se convirtió en uno de los juegos más vendidos e importantes de la plataforma por todo lo mentado además de ofrecer un multijugador local para cuatro jugadores, seña de la consola, que hoy cae en el olvido más o menos. Incluso la historia parece tener menos poso y sorpresa con la nueva introducción que reemplaza las letras a lo Star Wars con las que comenzaba el original en pos del espectáculo. Pero una vez comienza la misión, todo es un calco del clásico punto por punto.

Zoness estaba creado para impresionar con el movimiento del mar.
¡Haz un tonel!
Con todo, fuera de todas estas memorias y logros de la saga, Starfox es estupendo. Si llegas por primera vez a pilotar el Arwing, vengas motivado por la aparición de Fox en la película de Super Mario Galaxy o no, descubrirás un control exquisito, una jugabilidad absolutamente perfecta y un diseño de niveles milimétrico pensado tanto para el espectáculo como para ser jugado una y mil veces hasta depurar la partida. Porque salvar el sistema Lylat del malvado Doctor Andross no es algo de usar y tirar, es mucho más que una película de poco más de una hora de duración.
Si juegas de modo casual verás un juego que te inundan con mensajes de radio constantes con una labor de doblaje a nuestro idioma excelente (aunque alguna voz no termine de cuajar y hayan cambiado frases icónicas), escenarios completamente diferentes entre sí, jefes finales con sus propias mecánicas, una banda sonora que se alza entre lo mejor que ha parido Nintendo (que tenéis en Nintendo Music) y una sensación de gran producción como pocas en la compañía. Si vas más allá es donde Starfox realmente brilla gracias a un sistema de rutas que obliga a explorar todo lo que ofrece su diseño para descubrir el juego al completo.

Has 25 combinaciones de rutas son posibles.
Salvar a nuestros aliados, cumplir “tareas” secundarias y obtener una cantidad de bajas mínima puede otorgarnos medallas, visitar nuevos niveles, vivir uno de sus múltiples finales y desbloquear un nuevo modo de dificultad. Todo esta pensado para jugarse sin cesar hasta dar con la tecla de lo necesario para descubrir esa salida oculta del nivel que nos lleve a otro planeta. Una run de Starfox nos lleva a recorrer 7 de los 16 planetas disponibles en poco más de una hora de juego y completarlos de una u otra forma hará que el siguiente planeta a visitar pueda ser nuevo para nosotros. Así cada partida nos obliga a estar más que atentos a la pantalla volando con el Arwing, abordo del tanque Landmaster o el submarino Blue Marine.
Estos ofrecen experiencias completamente diferentes, con unos niveles por tierra tan buenos como los aéreos pero con uno bajo el mar muy mejorable resultando probablemente en el más flojo de todo conjunto. Y puede que ahora pierda fuerza, pero la fase con una nave a lo Independence Day (un pelotazo en el cine de aquellos años) sacaba a relucir lo que se podía hacer en la máquina mientras abrazaba el llamado All Range Mode (modo libre ahora) que nos dejaba movernos a nuestro antojo en una auténtica batalla campal fuera de los “raíles” invisibles para exprimir los Barrell Rolls y cambios de sentido.

Visualmente tampoco es el mejor nivel del juego.
Novedades las justas
Starfox achaca menos el paso de los años precisamente por su “limitada” jugabilidad y es justo al salir de aquí cuando deja de ser tan bueno. Un ejemplo claro es un modo multijugador online o local exclusivamente con Gameshare (cada uno con su propia consola) que se siente meramente cumplidor. Equipos de cuatro contra cuatro se enfrentan en una batalla a puntos defendiendo un área concreta o destrozando meteoritos que contienen piedras brillantes a conseguir antes que el rival. No elegimos lugar ni equipo (solo el personaje), no resultan emocionantes y tampoco ofrece contenido a corto plazo que incite a dedicarle tiempo.
Y esto mismo es algo que se traslada a todo el conjunto. En 2026 un planteamiento como el de Starfox se queda corto. Si eres nuevo y te encaja la filosofía de conseguir todas las medallas y desbloquear el modo experto te hará ver como de meticuloso es todo lo que ocurre en pantalla. Todo pasa siempre de la misma forma por lo que memorizar es clave, algo que muchos defenestran en la actualidad en pos de favorecer la creatividad jugable. Si jugaste en su día puede que consigas todo a la primera y su esperanza de vida quede relegada a lo mínimo porque su modo desafío se presenta de una forma cuestionable, viviendo por y para la nostalgia, en vez de ofertar verdaderos retos para los que se saben el desarrollo de memoria.

La resolución y carga poligonal baja en el multijugador para garantizar fluidez.
En ese modo desafío podemos jugar cada fase completada individualmente para superar unos objetivos personalizados en cada nivel… pero son, probablemente, acciones que ya hemos hecho en la campaña y no son compatibles. Tenemos que volver a hacerlas específicamente en este modo para que contabilicen, algo pensado para alargar artificialmente su duración y haciéndolo poco apetecible. Además, los extras quedan relegados a imágenes para la ficha de jugador (avatares, placas decorativas y frases) y una galería de hologramas con modelos de personajes y naves que únicamente podemos rotar, nada de zooms ni algo que nos haga apreciar en detalle eso que hemos conseguido. Si tenemos los amiibos de Fox, Falco o Wolf únicamente desbloqueamos algunos skins para ese perfil de jugador.
La característica más curiosa va dirigida al modo multijugador haciendo que nuestra cara, si jugamos con amigos, pueda ser reemplazada por la de Fox y otros personajes siguiendo nuestra expresión facial, o en su defecto, añadir complementos (orejas, gorras) para la videollamada si disponemos de una cámara compatible. Es una lástima que la tasa de imágenes de transferencia al jugar online sea tan reducida, porque le quita bastante gracia a este curioso detalle. Con todo, una ocasión perdida para un juego de tal calibre el no incluir, como en tantos otros remakes o recopilatorios material adicional: una galería con bocetos, la banda sonora original o incluso una galería 3D con las cajas, cartuchos y manuales del juego de N64 en sus múltiples versiones hubiera sido todo un detalle. O algo más: cambiar entre el modo gráfico de 64 bits y el nuevo como han hecho Tomb Raider o Halo por citar algunos.

La galería de hologramas podría dar más juego.
Ahora con pelo
Sin duda, la primera toma de contacto con Starfox nos hace fruncir el ceño. El diseño de Fox ha cambiado constantemente con cada juego pero tras su paso por cines, no esperábamos en virar el rumbo en su aspecto para hacer que la tripulación y el resto de personajes tomen una apariencia realista. Una decisión que puede no gustar a todos y que busca acercarse a los muñecos utilizados como imagen comercial del primer Starwing pero con un tono mucho más adulto y haciendo que algunos, como fox, tomen poses y posean formas anatómicas propias del animal en el que se inspira.
Más allá de esto, el juego ha tomado un lavado de cara importante. Luce muy bien en Switch 2 y aunque, sin mostrar alardes, sabe colocar materiales, shaders y demás donde toca. Ayuda de nuevo el propio enfoque del juego con fondos sin demasiada carga gráfica que favorecen los 60 fps constantes del título. Velan, creadores de Mario Kart Home Circuit y otros juegos para realidad virtual, toman ventaja en un partido visual que debería servir de ejemplo para otros equipos de Nintendo. No hay impacto como lo hubo en su día, ni tampoco pensamos que luzca mejor que el efecto 3D del remake portátil, pero cumple sobremanera aunque a costa de perder información visual que afecta a la jugabilidad.

El doblaje a nuestro idioma es estupendo.
Starfox es un juego arcade, que vive del feedback en pantalla. Los impactos de los disparos deben evidenciar que se hace daño al rival u objeto, y no siempre es así. Al disparar a los jefes no quedan claras las zonas donde surten efecto y muchos assets del entorno, como en Aquas siendo el ejemplo más claro, quedan semi ocultos e integrados con el entorno omitiendo indirectamente que no pueden romperse y sumar puntos. Un detalle que nos ha parecido llamativo sobre todo para los nuevos jugadores que necesiten saben qué acciones repercuten en acción.
Por último, el control en modo ratón nos hace pasar a una vista en primera persona de forma obligatoria pero que nos ha parecido poco fino. Tras disfrutar del control de Starfox Zero con el Game Pad de Wii U este no permite la flexibilidad que requiere el juego y mucho menos cuando pasamos al modo abierto. Este control se puede utilizar en un modo cooperativo ya clásico de Nintendo donde un jugador toma la dirección de la nave mientras otro controla el puntero de disparo. Curiosidades que no terminan de sumar y estar a la altura de una leyenda como fue la versión de Nintendo 64 que, dicho sea de paso, sigue inspirando por su calidad a remakes como este pero sin saber muy bien si el foco son viejos o nuevos jugadores.

El modo ratón nos obliga a utilizar la vista de cabina.
Versión analizada: Nintendo Switch 2 (1.1.0)