Durante sus primeros minutos, Kynseed parece querer jugar con las mismas cartas que Stardew Valley. Una granja con cultivos, animales que cuidar y un pequeño pueblo lleno de personajes parecen dibujar un camino conocido. Sin embargo, basta con dedicarle unas horas para descubrir que las apariencias engañan. Desarrollado por PixelCount Studios, Kynseed combina simulación de vida, RPG y gestión para construir un mundo mucho más complejo de lo que aparenta.
La aventura comienza con nuestro personaje teniendo apenas 13 años y viviendo en una granja junto a un hermano/a gemelo y su tío. La historia parece convencional al principio, pero guarda una sorpresa importante al terminar la primera estación de primavera. Lo que parecía ser el juego resulta ser, en realidad, una introducción a todo lo que viene después. Y descubrirlo es probablemente uno de los mayores placeres que ofrece Kynseed.
Parece un juego de granjas, pero es mucho más
Durante las primeras horas vamos aprendiendo las bases mediante las propias misiones de la historia. La agricultura está presente, pero pronto queda claro que es solamente una de las muchas piezas que forman el conjunto. Hay fabricación, exploración, combate, personalización, relaciones, profesiones, construcción, negocios y una enorme cantidad de misiones secundarias.
Uno de los detalles más curiosos es su peculiar manera de controlar el tiempo. No existe un reloj convencional permanentemente visible en pantalla. Para conocer la hora podemos recoger dientes de león que muestran un reloj de doce horas en el HUD y que debemos volver a recoger cuando se agota su duración. Una idea sencilla que termina formando parte de la propia rutina del juego.
El sistema de relaciones está muy bien planteado. Las relaciones con los personajes aumentan o disminuyen mediante Friend Points dependiendo de nuestras acciones. Los regalos tienen efectos positivos o negativos en nuestra relación según sus gustos, pero las amistades también crecen mediante las numerosas misiones secundarias que nos encargan. Esto último convierte el sistema en algo mucho mas orgánico que simplemente limitarse al regalo diario que te permite aumentar un poco la amistad cada día.
Las profesiones añaden otra capa de progresión. Pesca, agricultura, cocina, combate con espada, combate con arco y explorador cuentan con sus propios árboles de habilidades y se van desbloqueando conforme avanzamos en la historia. La fabricación se realiza mediante pequeños minijuegos. En la cocina preparamos comidas, en la fragua fabricamos herramientas y armas, mientras que el taller del boticario permite elaborar pociones, cremas y todo tipo de objetos de apoyo.
El combate también es muy particular. Los enfrentamientos funcionan con un sistema de turnos activos y nuestras acciones consumen resistencia. Nuestro personaje puede desplazarse entre tres carriles verticales para esquivar ataques, mientras que los enemigos ocupan una cuadrícula en forma de cruz. Puedes atacar a los enemigos con Y, X y B que corresponden a las diferentes posiciones de los rivales, mientras que el arco permite atacar al enemigo mas lejano, además de aturdirlos. En cualquier momento de la batalla podemos usar objetos curativos y también se pueden usar nuestras mascotas de apoyo.


El momento en que descubres que acabas de empezar
Y llegamos al punto que más me ha sorprendido de Kynseed. Hasta ese momento hemos pasado horas cultivando, conociendo personajes, aprendiendo profesiones y descubriendo el mundo. Todo parece formar parte de la introducción habitual de un simulador de vida. Pero al final de los primeros catorce días de la primera estación de primavera cambia completamente la percepción que tenemos del juego. Entonces aparece uno de los personajes principales, se produce una decisión importante y la historia da un salto temporal. De repente han pasado cinco años y nuestro personaje ya tiene 18. Es difícil explicar lo que supone ese momento sin destripar la sorpresa, pero la sensación es muy clara: todo lo anterior parecía un tutorial y ahora empieza el verdadero juego.
A partir de aquí entra en escena uno de los elementos que hacen único a Kynseed: el paso de las generaciones. Los personajes envejecen y mueren, y nuestro legado puede continuar a través de nuestros descendientes. El sistema está ligado a Mr Fairweather, una peculiar criatura hada con aspecto de conejo que nos proporciona la Kynseed, una semilla mágica que plantamos en nuestra granja. Esta semilla ira creciendo para convertirse en un árbol que irá cambiando de forma en función de como nos comportemos en nuestra partida. También sirve como el núcleo de la mecánica de generaciones, pues permite que el espíritu del personaje principal pase a uno de sus hijos cuando este envejece y muere, heredando recuerdos, habilidades y el árbol genealógico.
Mr Fairweather funciona como una especie de mercader pero que nos pedirá un alto precio por sus objetos mágicos, nuestros años de vida. Por ejemplo nos ofrece un reloj con el que podemos saber en todo momento la hora pero nos pide 2 años de nuestra vida por entregárnoslo. Esto provoca situaciones tan interesantes como que morir en combate nos haga perder un año de vida a cambio de que Mr Fairweather nos reviva.

Cuando la granja se convierte en un negocio
Si algo demuestra hasta dónde quiere llegar Kynseed es su sistema de gestión de negocios. Una vez que nos hacemos mayores de edad, podemos comprar establecimientos como la tienda, la herrería, el boticario o la taberna y comenzar a gestionarlos como un buen tiburón de los negocios. Hay que contratar empleados con los que tengamos una relación suficientemente buena, establecer sus horarios y salarios y controlar el inventario para garantizar que siempre haya productos disponibles. En algunos establecimientos basta con una persona, mientras que otros necesitan diferentes trabajadores para atender a los clientes y fabricar los productos.
Y todo vuelve a conectarse con las relaciones. Los personajes que pueden trabajar para nosotros no son simples trabajadores anónimos, tenemos que haber construido una relación con ellos para poder contratarlos. Lo mismo sucede con algunas construcciones que podemos levantar o reparar por el mundo, ya que determinados aldeanos son necesarios para llevarlas a cabo. A esto se suma un sistema de reputación que nos permite hacernos una legenda en nuestro mundo. Conforme compremos negocios, realicemos construcciones en las zonas y completemos misiones secundarias este nivel de reputación lo iremos aumentando.

Un cuento de hadas convertido en RPG
El mundo de Kynseed tiene una personalidad muy marcada. Su estética pixel art recuerda a los grandes RPG clásicos, pero utiliza escenarios extremadamente detallados y variados que en algunos momentos incluso transmiten una sensación cercana a Alicia en el País de las Maravillas. Bosques, pueblos y diferentes regiones consiguen que la exploración resulte interesante y que siempre exista algún rincón que quieras descubrir.
En cuanto al diseño de personajes, existe una enorme variedad de habitantes, aunque aquí encontramos el pequeño punto donde Kynseed queda por debajo de un titán como Stardew Valley. Los personajes y sus retratos no alcanzan el mismo nivel de detalle y personalidad visual, especialmente cuando aparecen sus ilustraciones durante las conversaciones. Es una comparación inevitable teniendo en cuenta el género, aunque también hay que recordar que Kynseed maneja una cantidad enorme de personajes. Donde sí destaca especialmente es en su apartado sonoro. La banda sonora acompaña perfectamente la ambientación y utiliza composiciones muy atmosféricas que ayudan a construir ese mundo de fantasía y folclore inglés.
En Nintendo Switch 2, Kynseed ofrece una experiencia especialmente satisfactoria. Durante las horas de juego no he encontrado caídas apreciables y los 60 fotogramas por segundo se mantienen de forma estable. Los tiempos de carga también son prácticamente inexistentes al cambiar de escenario o entrar en edificios, y la imagen mantiene una nitidez excelente tanto en portátil como conectado al televisor. El control está muy bien adaptado a los mandos de Nintendo, algo especialmente importante teniendo en cuenta la cantidad de menús y sistemas que hay que gestionar.

Una vida que merece la pena vivir
Es difícil explicar la cantidad de sistemas que contiene Kynseed sin convertir este análisis en un manual de instrucciones, pero precisamente ahí está uno de sus grandes aciertos. Es una experiencia en la que prácticamente cualquier actividad que realicemos tiene alguna utilidad. Lo mejor es que la enorme cantidad de mecánicas no abruma porque el juego las introduce poco a poco y siempre existe una razón dentro de la propia aventura para aprenderlas.
Su historia resulta cada vez más interesante conforme avanza, las decisiones tienen consecuencias y el mundo está lleno de personajes y secretos. La progresión es constante y lo que comienza pareciendo otro simulador de vida termina convirtiéndose en una especie de Fable en 2D con agricultura, gestión, relaciones, exploración y un sistema generacional que puede convertir la aventura en algo prácticamente infinito.
Si te gustan los RPG clásicos, los juegos de gestión o simplemente quieres descubrir algo que vaya mucho más allá del típico juego de granjas, Kynseed es una recomendación prácticamente obligatoria. No hace falta que seas aficionado a Stardew Valley, aunque si llegas pensando que vas a encontrarte con otro juego similar, prepárate para descubrir que debajo de esa apariencia hay una aventura mucho más grande.
Versión analizada: Nintendo Switch (1.0.0.54)