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Análisis de The Elder Scrolls IV: Oblivion Remastered

Nintendo Switch 2 está demostrando que puede convertirse en una consola especialmente interesante para las grandes third parties. A los lanzamientos propios, cada vez se suman mas ports de auténtico nivel que demuestran la gran potencia de la nueva híbrida de Nintendo. Bethesda, entre otras, está apostando fuerte por la consola con adaptaciones de algunos de sus juegos más importantes, como el reciente Indiana Jones y el Gran Círculo.

Ahora llega el turno de uno de sus mayores clásicos: The Elder Scrolls IV: Oblivion Remastered. El juego de Bethesda Game Studios recupera el RPG que llegó originalmente en 2006 con una renovación visual completa y diferentes mejoras jugables e incluye los DLC Shivering Isles, Knights of the Nine. Una versión para Nintendo Switch 2, que llega un poco mas tarde que para las demás plataformas y deja una primera impresión contundente: esto ya no parece aquel RPG de 2006.

Oblivion Remastered convierte Cyrodiil en algo nuevo

Desde el propio editor de personajes se nota que estamos ante una versión completamente renovada. Los modelados, las expresiones y la interfaz han cambiado para bien. También se han añadido mejoras jugables, como la posibilidad de esprintar. La introducción mantiene intacta su capacidad para enganchar. El argumento empieza de forma interesante, pero no es lo que más destaca. Lo realmente importante es cómo consigue sumergirnos en su mundo desde los primeros minutos.

La historia es sencilla al principio, comenzamos siendo un prisionero al que acude el rey para encomendarnos una misión muy importante. Los primeros compases suceden mientras escapamos de nuestra prisión y aprendemos las nociones básicas del juego, pero una vez salimos al exterior comienza la verdadera aventura. La historia principal siempre estará presente, pero Cyrodiil está diseñado para distraernos constantemente. Una localización en la distancia, un personaje que necesita ayuda o una entrada a una cueva bastarán para cambiar nuestros planes.

Por esto, la exploración sigue siendo uno de sus grandes atractivos. Es muy fácil perderse durante horas sin tocar una sola misión principal. Las misiones secundarias son numerosas y muchas terminan conectándose con otras historias. Este diseño sigue funcionando sorprendentemente bien. Puede que sepamos perfectamente que tenemos que salvar Cyrodiil, pero siempre surgirá algo más interesante para hacer en ese momento.

Misiones, gremios y una libertad que sigue funcionando

Durante nuestra aventura podemos hacer prácticamente de todo. Combatir con todo enemigo que nos encontremos, infiltrarnos en las casas sigilosamente para robar sus pertenencias, crear nuestras propias pociones mediante el uso de la alquimia, comerciar usando nuestra elocuencia con los mercaderes, solucionar los problemas de los habitantes de las ciudades o simplemente recorrer el mapa sin un objetivo concreto mas allá de nuestra curiosidad.

El sistema de progresión ha recibido ajustes que hacen que el desarrollo del personaje resulte más cómodo y menos injusto que en el juego original, evitando los clásicos enfrentamientos con enemigos que nos matan de dos golpes. Los gremios siguen siendo uno de los grandes pilares de la aventura y por su puesto, de entre la gran cantidad de opciones que hay, he vuelto a unirme a mi favorito, el de los ladrones, donde nos convertiremos en una especia de Robin Hood con la misión de robar a los más ricos para dárselo a los más pobres.

La campaña principal también ha envejecido sorprendentemente bien. Los acontecimientos comienzan de manera relativamente contenida, pero van creciendo hasta alcanzar momentos muy épicos, como nuestra primera incursión en el mundo de Oblivion. Eso sí, no todo ha envejecido igual de bien. Las mazmorras son probablemente uno de los elementos que más evidencian los años del juego. Algunas resultan demasiado genéricas y terminan pareciéndose entre sí.

Es comprensible teniendo en cuenta que estamos ante un RPG nacido en 2006, pero la remasterización no ha solucionado esta sensación de mazmorras repetitivas. El combate también conserva buena parte de las bases originales. Hay nuevas animaciones y las reacciones a los golpes son mejores, pero Bethesda ha optado por mantenerlo bastante fiel. En este sentido, se nota que estamos ante un remaster y no un remake.

Un salto visual que impresiona

El apartado gráfico es, sin ninguna duda, el gran protagonista de esta remasterización. El salto respecto al Oblivion original es enorme. La iluminación renovada gracias al Unreal Engine 5 transforma por completo los escenarios. También encontramos nuevas texturas, vegetación más detallada, mejores modelados faciales y animaciones renovadas. El mundo abierto gana muchísimo con estos cambios. El agua presenta mejores efectos y los edificios tienen un nivel de detalle muy superior. Las mazmorras también mejoran considerablemente su aspecto visual, especialmente gracias a la iluminación.

Los portales de Oblivion son otro de los elementos que más sorprenden. Entrar por primera vez en uno sigue siendo uno de los momentos más memorables de la aventura, pero ahora el impacto visual es mucho mayor. Las ciudades también han recibido una importante renovación. Los NPC presentan mejores expresiones y modelos, aunque en algunos lugares se echa de menos una mayor cantidad de habitantes. El mundo puede parecer algo vacío en determinadas zonas. Aun así, cuesta creer que estemos ante un juego cuya base pertenece a 2006. En determinados momentos incluso consigue verse mejor que su hermano mayor Skyrim.

Una aventura que sigue invitando a perderse

Una de las mayores virtudes de Oblivion Remastered es que nunca transmite la sensación de ser un juego antiguo mientras estamos explorando. La libertad sigue siendo extraordinaria. El jugador puede seguir la historia principal, completar las misiones secundarias, explorar mazmorras, descubrir secretos o simplemente caminar hacia cualquier lugar que aparezca en el horizonte. Además, al tener ahora una brújula en la parte superior de la pantalla, que nos indican las localizaciones cercanas a nuestra posición, se hace mucho más placentera la exploración.

Esa estructura provoca una sensación de aventura que muchos RPG modernos han intentado replicar. Aquí todavía funciona porque el mundo consigue recompensar nuestra curiosidad. También ayuda mucho la banda sonora, algo en lo que siempre suelen destacar los juegos de Bethesda. Las composiciones originales siguen siendo excelentes y encajan perfectamente con cada momento. Los diálogos de los NPC también han recibido mucho cuidado y ayudan a construir la personalidad de Cyrodiil.

No todo es perfecto, claro. La inteligencia artificial sigue mostrando algunos comportamientos propios de otra época. El combate tampoco tiene la profundidad de los RPG actuales. Pero forman parte de una experiencia que mantiene deliberadamente buena parte de sus raíces.

¿Cómo funciona Oblivion Remastered en Switch 2?

En modo portátil el juego funciona a 900p y 30 FPS, mientras que conectado al televisor alcanza 1080p y mantiene también los 30 FPS. La experiencia general es buena, pero existen bajadas puntuales, que pueden llegar a provocar pequeñas congelaciones de pantalla, aunque poco frecuentes y principalmente en mundo abierto. Durante mi partida también he encontrado algún crasheo muy ocasional y por suerte nada grave, pues el guardado automático del juego permite que se pierda poco avance en tal caso.

También hay popping, aunque no resulta especialmente molesto. La distancia de dibujado es algo menor que en PC, algo lógico teniendo en cuenta las diferencias de hardware, pero durante la partida no se convierte en un problema importante. Los tiempos de carga son algo más largos cuando salimos al mundo abierto, pero tampoco llegan a ser excesivos. Lo curioso es que el rendimiento se siente ligeramente mejor en portátil que en televisión. La versión portátil también mantiene una buena calidad de imagen y resulta especialmente agradable para un RPG de estas dimensiones.

Para esta versión se han añadido dos nuevos tipos de control. El modo ratón que funciona correctamente y hace que los mas nostálgicos puedan recordar su experiencia con el original jugando con teclado y raton. Por otro lado, los controles por movimiento ofrecen una alternativa curiosa. Con el Joy-Con derecho controlas la espada mientras que con el izquierdo puedes lanzar hechizos y controlar el sigilo. Aun así, después de probarlos, el mando tradicional sigue siendo la mejor manera de jugar.

Un detalle que merece especial reconocimiento viviendo los tiempos que vivimos es que la versión de Switch 2 ocupa 57,7 gigas, prácticamente la mitad de lo que ocupa la versión de otras plataformas. Además el juego completo viene incluido en el cartucho. ¡Viva el formato físico!

Un clásico que todavía tiene mucho que decir

The Elder Scrolls IV: Oblivion Remastered demuestra que un gran RPG no necesita reinventarse para volver a sorprender. Su mayor virtud sigue siendo la misma que tenía en 2006: la libertad para construir nuestra propia aventura. La remasterización consigue que Cyrodiil vuelva a resultar espectacular. La iluminación, los escenarios, los personajes y la vegetación hacen que el mundo se sienta moderno. Además, las mejoras jugables consiguen suavizar algunas de las asperezas del original. Sus problemas técnicos son el principal punto negativo. Los bugs heredados, algún crasheo y determinadas bajadas de rendimiento empañan ligeramente una experiencia que podría haber sido prácticamente redonda.

Su duración depende completamente de cómo queramos jugar. La historia principal puede rondar las 15 horas si vamos directamente a por ella, pero completar todo el contenido puede llevar cientos de horas. Además, esta edición incluye las expansiones Shivering Isles y Knights of the Nine, junto al contenido descargable adicional. Para los amantes de los RPG clásicos de Bethesda es prácticamente un imprescindible y para quienes disfrutaron de Skyrim, esta versión representa una oportunidad fantástica para descubrir el juego que ayudó a sentar muchas de sus bases.

Oblivion sigue siendo Oblivion. Sus mazmorras pueden resultar repetitivas, la IA tiene comportamientos anticuados y el combate conserva algunas limitaciones. Pero cuando atraviesas Cyrodiil sin rumbo, encuentras una misión inesperada y acabas pasando tres horas haciendo algo que no tenías previsto, vuelve a aparecer esa magia que hizo especial al original. Este remaster no convierte a Oblivion en un juego nuevo, pero sí consigue que volver a perderse por Cyrodiil resulte tan atractivo como lo fue hace casi veinte años.

Versión analizada: Nintendo Switch 2 (1.1.492.0)

Resumen
Oblivion Remastered recupera uno de los grandes RPG de Bethesda con un renovado apartado visual espectacular. Aunque algunos problemas del original siguen presentes, estamos ante un clásico inmortal que demuestra que Cyrodiil todavía tiene historias que contar.
Bueno
  • Renovacion visual espectacular.
  • La Exploración y sensación de libertad siguen siendo extraordinarias.
  • Excelente banda sonora.
Mal
  • Problemas técnicos y bugs heredados del original.
  • La IA y el combate muestran claramente el paso de los años.
8
Notable
Escrito por
Nací con una nes bajo el brazo. Fan de los de Kyoto desde chiquitillo

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