Balatro, Ball x Pit, y otros juegos han combinado clásicos con el roguelike para ofrecer experiencias arcade que sigan patrones de juego actuales. Y uno de los últimos títulos en hacer eso es CloverPit. En este caso, la adicción de los roguelike se une a otra: la de las máquinas tragaperras.
CloverPit, ¿suerte?
Nuestro protagonista se despierta en una sala. Hay una puerta cerrada, pero la llave está detrás de una vitrina de seguridad. Una voz nos dice que juguemos, y que si lo hacemos bien, podremos salir. Así comienza este viaje en el que obviamente no todo es tan sencillo como parece. Primero, porque no deja de ser una máquina tragaperras, y eso ya incluye un factor suerte fuerte. Y segundo, porque esa suerte podemos modificarla parcialmente con la ayuda de amuletos y ventajas telefónicas que modifiquen un poco las reglas, el valor de cada combinación y la suerte en sí misma. Al final es un juego infinito, aunque llegar al primer final puede costarnos cerca de las 10 horas.
El juego funciona por un sistema de plazos y rondas. Entendemos por ronda cada vez que jugamos a la máquina, pudiendo tener varias tiradas según el dinero que metamos, hasta un máximo de 7 (sin modificadores). Por plazo entendemos un grupo de 3 rondas como máximo en el que tenemos que pagar una cantidad para poder seguir jugando, y si no llegamos pues perdemos y toca empezar desde el inicio. El clásico roguelike en el que a base de jugar vamos obteniendo nuevos amuletos que nos permiten hacer sinergias entre ellos cada vez más complejas con el objetivo de, obviamente, romper las reglas del juego y así alcanzar la ansiada llave (aunque quizás haya que hacer algo más).
Tréboles rojos, un libro negro…
En función de nuestras acciones, obtendremos más o menos dinero y tickets jugando, para poder pagar lo necesario para avanzar y adquirir amuletos (que son como los Joker de Balatro). También, al final de cada plazo recibimos una llamada que nos ofrece un modificador de la partida, a elegir entre varios, por lo que al final hay muchas posibilidades de personalizar una “run”. Al final, tal y como ocurre en los propios juegos de azar, lo más molesto es el propio azar, ya que podemos tener todo bien montado para evitar 666, aumentar la probabilidad de los símbolos que más dinero nos dan y tener la suerte subida y, a pesar de ello, no obtener ni un solo punto en una tirada. Como la vida misma engancha bastante, así que ya sabéis, mejor 10€ en CloverPit que mucho más en las máquinas de verdad.
El juego nos llega bien traducido al castellano (algo muy importante para entender bien lo que hacen los amuletos), y con un estilo artístico lowpoly del que busca emular parcialmente PSX pero con mejoras actuales. El juego se ve en primera persona, pero realmente solo nos movemos en una pequeña sala, por lo que realmente es girar y pulsar lo que queramos. Todo está junto y es fácil moverse entre cada parte, y podemos aprovechar el modo ratón si nos interesa.
CloverPit es una experiencia que puede durar todo lo que queramos, pero que es perfecto para partidas “cortas”. Tiene su planificación y gestión con los recursos, pero es cierto que el factor suerte influye demasiado. Y no es solo la suerte de buenos amuletos, es la suerte de las tiradas. Es cierto que el azar es clave en este tipo de juegos, pero aquí no hay un mazo del que puedas calcular cartas restantes o nada, solo una palanca que a saber lo que nos depara.
Versión analizada: Nintendo Switch 2 (1.4.1)

