Onimusha: Way of the Sword es la nueva entrega de la saga de Capcom y nos cuenta la aventura de Miyamoto Musashi, que se perfila como un gran punto de entrada a la saga y abre puertas a jugadores nuevos y veteranos por igual.
Nadie pensaba que pudiera salir para Nintendo Switch 2, pero la híbrida de Kyoto (donde precisamente transcurre esta historia) lleva ya un tiempo demostrando que es mucho más de lo que parecía al principio. Onimusha: Way of the Sword en Nintendo Switch es una experiencia maravillosa. ¿Quieres saber por qué? Sigue leyendo.
Onimusha: Way of the Sword, la renovación de una saga
Onimusha: Way of the Sword es la quinta entrega de la saga de Capcom, de las cuales la primera y la segunda las hemos podido disfrutar en Nintendo Switch y las otras continúan atrapadas en PS2. A pesar de eso, cuenta como un capítulo independiente o incluso un nuevo comienzo. Si bien la saga surgió como “un Resident Evil de samuráis”, poco a poco se fue separando de sus orígenes y encontrando su propia melodía. Dio pie a grandes imitadores (voluntariamente o no), como Dark Souls, y ahora es Onimusha quien aprende de aquellos a los que enseñó.
La historia nos transporta a Kyoto y nos pone en la piel de Miyamoto Mushashi (el samurái que escribió Los cinco anillos, no el que creó a Donkey Kong, Super Mario y Zelda). Es un Miyamoto que poco tiene que ver con el real, más allá del nombre y de la profesión, aunque gran parte de la vida del personaje real está metida a modo de guiños, que se disfrutan más si conoces sus anécdotas. En cualquier caso, Miyamoto es un personaje que se deja querer muy rápido, con humor y seriedad a partes iguales, obsesionado con seguir el camino de la espada y hacerse más fuerte con sus propios medios.
Pero, oh, azares del destino, acaba fusionado con un guantelete Oni, que le otorga fuerza sobre humana y la capacidad de derrotar a los demonios que, casualmente, están invadiendo Kyoto al mismo tiempo que él pasaba por ahí. El guantelete se alimenta de las almas de los enemigos, rojas, azules o amarillas. Las amarillas recuperan vida, que en este juego se representa con el color amarillo (mientras que la resistencia está en rojo) por motivos relacionados con la historia.
No estamos solos, ya que pronto conoceremos a una serie de personajes que nos acompañarán en la aventura, o bien como aliados o bien como enemigos. La historia se cuenta a través de escenas de animación, en un tono muy cinematográfico como siempre ha sido marca de la saga. Poco a poco desentrañaremos los secretos de los Oni y de lo que ha sucedido realmente en Kyoto, mientras nos hacemos cada vez más fuertes. Si queréis saberlos, jugad al juego porque en esta reseña hay 0 spoilers.
Issen o el contraataque definitivo
Onimusha: Way of the Sword tiene un sistema de combate espectacular, cuyo movimiento insignia es el Issen. ¿Qué es un Issen? Una técnica sobrenatural que solo un Onimusha (guerrero con poderes de Oni) puede realizar, que consiste en atacar en el momento justo en el que vas a ser golpeado, para contraatacar con un tajo letal. Muy difícil de llevar a cabo, pero extremadamente gratificante si lo dominas.
Tienes otras opciones, como desviar ataques con la espada (que también podemos usar para bloquear ataques) o repelerlos (una habilidad que se debe desbloquear), así como realizar evasiones instintivas, útiles contra ataques sin armas. Con el mismo botón de la evasión podemos anular también los agarres. Y, por supuesto, podemos usar nuestra espada para atacar.
A diferencia de otras entregas de la saga, en Onimusha: Way of the Sword solo contamos con nuestra espada como arma principal, quedando el armamento Oni relegado a un ataque especial que podemos liberar cuando acumulamos almas azules. Disponemos también de un arco y el propio guantelete (que nos permite romper escudos enemigos a partir de cierto punto en la historia), así como de la visión Oni, que en combate se emplea para ver las partes rompibles de los enemigos.
Recorriendo Kyoto y alrededores
Tanto enemigos como Musashi cuentan con una barra amarilla de vida (algún instagramer tiene la cabeza explotada por esto, como si le hubieran hecho un Issen a traición) y otra roja de energía. Cuando la barra roja se acaba, los enemigos se quedan expuestos a un Issen crítico, que generalmente acaba con los más débiles, o daña exponencialmente a los jefes. Igual que en Lies of P. Acabar con un enemigo usando un Issen (crítico o normal) da más almas de recompensa.
Como se puede ver, el combate ofrece muchas posibilidades y es muy divertido. Además, es muy desafiante y requiere una gran habilidad (sin ser infernal), lo que lo hace uno de los puntos fuertes del juego. Y más le valía, ya que el combate es el principal motor de Onimusha: Way of the Sword, que en este caso funciona como un guante… o como un guantelete Oni (perdón). Podemos usar consumibles, desde las semillas de Hozuki (nuestro “estus” de confianza, aunque podemos cambiar sus propiedades) con el botón de arriba de la cruceta hasta una serie de objetos que podemos ir cambiando con el botón de abajo de la cruceta. El de la izquierda sirve para cambiarlos y el de la derecha, para cambiar el armamento Oni.
A la hora de explorar, aunque comienza siendo una experiencia muy lineal, la verdad es que Kyoto se va abriendo conforme ganamos habilidades. Podemos salvar aldeanos de los ataques de los genma, realizar misiones secundarias, encontrar objetos… Aunque esto último está muy simplificado, ya que los objetos son diferentes comidas (que canjeamos por puntos para mejorar los amuletos), consumibles y las semillas Hozuki que sirven para curarnos. No hay un sistema de creación de objetos como tal.
El punto más negativo del juego es la falta de variedad de los enemigos normales (los jefes no, estos sí son variados y fantásticos), así como las misiones secundarias. Algunos de los encuentros con habitantes de Kyoto se repiten varias veces. Que digo yo, señora, deja de esconderte siempre en el mismo almacén, que los Genma al final te van a pillar, es la quinta vez que te salvo hoy.
Onimusha después de los souls
Lo que sí que noto en Onimusha: Way of the Sword es que, a pesar de las cinemáticas cinematográficas, donde más énfasis se ha puesto es en que parezca un juego. La historia está bien, los personajes funcionan, el doblaje está en el idioma que quieras (español, inglés, japonés y alguno más) y todo eso, pero la jugabilidad es el centro del título. Aunque tiene algunas peculiaridades de juego moderno, Onimusha: Way of the Sword se juega, para bien, como los juegos de antes. Eso sí, ya no es un juego corto e intenso, como los anteriores, sino una aventura larga y con muchas tareas secundarias que completar.
Porque sí, aunque el primer Onimusha sea anterior a Demon’s Souls, en Way of the Sword se nota mucho la influencia de la obra de From Software, como se habrá podido intuir cuando describía el combate unos párrafos más arriba. Incluso cuando mueres sale un cartelito de “estás muerto” como en Sekiro. Claro que CAPCOM lleva haciendo esto desde Resident Evil, así que tampoco hay que ponerse muy puristas. Y los souls no son más que una condensación del estilo de aventura con combate de espadas que inició The Legend of Zelda: Ocarina of Time.
No obstante, aunque tenga influencias con los souls (para bien), Onimusha: Way of the Sword tiene su propia personalidad y hace las cosas a su manera. Es verdad que queda muy lejos el ambiente opresivo y ResidentEviliano del primer título, pero ya el segundo empezó a abandonarlo, así que tampoco es de extrañar. Si te matan, que te matarán, con un botón puedes reiniciar el combate o volver al anterior guardado.
Te dan la opción de volver al almacén por si tienes que cambiar objetos consumibles o mejorar alguna habilidad. No pierdes las almas tampoco. Otra cosa importante es que hay guardado automático casi constante, pero también puedes usar ranuras de guardado manual. En resumen, que dan muchas facilidades al jugador, para que no te sientas abrumado en ningún momento. Y eso que puedes hacer muchas cosas, mejorar equipo, mejorar habilidades, hacer misiones secundarias, misiones de entrenamiento, repetir jefes, etc.
Una experiencia portátil
Si algo tiene de especial la versión de Nintendo Switch 2 es poder jugar a Onimusha: Way of the Sword en portátil, con una calidad envidiable y de forma muy estable. Se juega muy bien y, si no ves las otras versiones, no tienes nunca la sensación de que se estén haciendo compromisos. Excepto cuando miras los pelos de la gente. O los artefactos del mágico DLSS, que son como puntitos negros que, de vez en cuando, aparecen sobre las texturas en las que es incapaz de realizar su magia. En serio, desarrolladores, ¡vais a tener que hacer algo con esos pelos!
Al comparar con otras versiones, el compromiso se nota principalmente en la calidad de las texturas. Es algo que se disimula muy bien en Kyoto, no hay mucha reducción de elementos como en otros juegos. En escenarios más complejos se nota que la calidad de las texturas es más baja, el agua no es especialmente fina y, en general, no los modelos no tienen tanta suavidad. Se puede jugar a 30 imágenes por segundo bloqueadas, o dejarlo libre. En cualquier caso, el juego siempre funciona fluido y dinámico. Para mí, se juega genial.
Quitando eso, la versión de Nintendo Switch 2 es excepcional, y es una manera muy buena de disfrutar del juego. Cuenta además con controles por movimiento usando los Joy Con 2, de forma muy similar a como se jugaba con la espada en The Legend of Zelda: Twilight Princess en Wii. No está disponible el giroscopio de otra manera, así que no lo podremos usar con el mando pro para mejorar nuestra puntería con el arco.
Si no fuera Game Key Card, podría ser la predilecta de mucha gente (tampoco se ve tanto mejor en otras plataformas, ya que no es un juego puntero en lo técnico). Al final, con tanta GKC, los juegos te comen la memoria, sobre todo estos tan grandes, y ese lema de “los juegos digitales, siempre contigo” que tanto defiende Nintendo se tiene que ampliar “siempre que tengas sitio en la memoria y unas cuantas horas libres para la descarga”. Pero bueno, el formato no tiene nada que ver con el juego en sí mismo.
Volviendo a lo que nos toca, el RE Engine vuelve a demostrar su valía y por qué es tan popular entre la comunidad de jugadores. Pero no es solo el RE Engine, sino el equipo de desarrolladores detrás de este juegazo. Y de Resident Evil Requiem, y de Pragmata, y de Monster Hunter Stories 3… que ya van unos cuantos en tan solo un año. Qué lejos queda aquella Crapcom de hace unos años… pero no te duermas, ¡que te estamos vigilando!
Me sorprende también la cantidad de cosas que hay que leer y firmar antes de empezar a jugar. Es verdad que solamente es la primera vez que juegas, pero hay términos de uso, hay configuraciones de brillo, modos de juego con tasa de imagen, un tipo de control defensivo o agresivo (es mejor el defensivo, en mi opinión) y un montón de cosas que te recuerdan a cómo se juega en PC (80% configurar, 20% jugar). Por suerte, solo es la primera vez y luego ya es normal, pantalla de título y darle a continuar.
Arte y artesanía
Onimusha: Way of the Sword igual no destaca en el lado técnico, pero sí cuenta con un apartado artístico y artesanal impecable, empezando por las mencionadas escenas cinematográficas, pero continuando con la música o el diseño de escenarios.
He de comentar que, nada más empezar el juego, me pareció estar escuchando el tema principal de La Princesa Mononoke (Hayao Miyazaki), de Joe Hisaishi. Un plagio involuntario, sin duda, ya que luego no recrea el tema. Pero un plagio que demuestra una influencia musical excepcional y que nos sirve como muestra de lo que nos vamos a encontrar en este apartado.
El diseño de los personajes es soberbio, aunque hay poca variedad en los enemigos y algunos de los diseños clásicos se han perdido en favor de otros nuevos que son un poco más de tipo body horror, acordes con el ambiente demoniaco de la saga. Los escenarios no brillan por su variedad (tampoco tendría sentido), pero están muy bien diseñados y son muy gratos de recorrer.
Al final, Onimusha: Way of the Sword es un juego mucho menos ambicioso (en el plano técnico) de lo que se podría pensar, pero que ha salido tan bien en lo jugable que compensa esa falta de ambición. Una falta de ambición que, dicho sea de paso, ayuda a que la versión de Nintendo Switch 2 no se resienta en absoluto cuando la comparas con las de las otras plataformas. Se trata de un título largo, con una gran cantidad de cosas que hacer, unos personajes carismáticos y unos jefes muy intensos y divertidos.
Conclusiones
Onimusha: Way of the Sword no solo mantiene el nivel de la saga, sino que se convierte en la mejor entrega y un punto de inicio para los que no la conocen excepcional. CAPCOM ha acertado de pleno con este juego, aprendiendo de otros, pero manteniendo su identidad, a pesar de no ser un juego breve como antes. Es menos ambicioso de lo que podría parecer, pero también es divertido como él solo. Y en Nintendo Switch se trata de una experiencia sobresaliente.
Versión analizada: 1.0.1




