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Análisis de Pikuniku

Con un aire que puede recordarnos al extraño y curioso FreakyForms de Nintendo 3DS, llega a la consola híbrida Pikuniku, un juego de plataformas, exploración y puzles en el que la historia y la jugabilidad encajan y se interrelacionan muy bien, y en el que las animaciones son tan locas como divertidas.

Eres la bestia en Pikuniku

¡Dinero gratis! Por imposible que parezca, con esta frase comienza la historia de este juego. Sin embargo, bajo coloridos y felices personajes se esconden secretos oscuros y un mensaje aleccionador. Nuestro protagonista está inicialmente al margen de esto, y de hecho es un ser que algunos temen como «la bestia». Sin embargo, somos inofensivos en la mayoría de ocasiones y pronto la gente del mundo comenzará a cogernos cariño y a charlar con nosotros.

Pero lo que hace peculiar a Pikuniku es que en cada zona que visitamos tenemos total libertad para hablar, explorar, saltar, romper cosas o hacer lo que nos dé un poco la gana y que encima tenga sentido. De esta forma completaremos no solo objetivos principales para avanzar, sino también otros secundarios que nos darán premios en forma de figuras u otros objetos.

Vamos a tener secciones de saltos y minijuegos de habilidad, pero también diálogos y elementos de aventura gráfica. De hecho, pese a que el mundo se va abriendo, tocará revisitar lugares para sacarles todo su jugo. Y es que iremos obteniendo objetos, gorros y máscaras que nos permitirán resolver problemas y describir nuevos lugares. Hay muchos coleccionables y premios por el juego, incluso aunque sean pequeños bailes de insectos.

Diversión para uno, pero también para dos jugadores

Nuestro personaje se mueve por un mundo 2D en el que tendrá que hacer de recadero, pero también irá a su rollo, siendo varias de las tareas que se nos presentan como no obligatorias de completar para avanzar. Hay mucho humor en lo diálogos y en algunas situaciones, y es inevitable que riamos con el juego. Nos divertirán incluso los accesorios que nos equipamos, como un gorro de lápiz que nos permite pintar (con mando o pantalla táctil) algunos dibujos.

Además, el universo de Pikuniku está lleno de detalles que, aunque aparentemente son estéticos, tienen realmente una finalidad en nuestro viaje. Al final seguiremos una estructura más o menos similar durante todo el juego, aunque lo interesante es como va introduciendo minijuegos, combates y otros elementos de forma que no sintamos monotonía. Algunos problemas tienen varias soluciones, por lo que también fomenta que seamos creativos.

Todo el mundo del juego es muy simple en diseño y formas, pero sus personajes resultan carismáticos y divertidos. La sensación de naturaleza está en todo momento y, pese a que a veces los fondos se encuentran vacíos, suele haber elementos en pantalla que capten nuestra atención para que no nos fijemos en ello. Los efectos de sonido de los personajes y la música, muy acertados, son elementos que potencian todo lo que sucede en la historia.

Pikuniku no revoluciona ninguno de sus géneros, pero crea una mezcla interesante, que funciona y nos hace reír a lo largo de su campaña de cuatro horas como mínimo. Cuenta además con un buen puñado de niveles de puzle adicionales para jugar en cooperativo en caso de que queramos estrujarnos el cerebro con un amigo durante un par de horas más. En definitiva, estamos ante un juego con personalidad propia, lleno de ingenio y diálogos divertidos (que además están en castellano).

Resumen
Pikuniku es una experiencia extraña que parece hecha sin sentido, pero que esconde una curiosa historia y diversión desde el inicio hasta el final.
8
Notable
Escrito por
Pikmin de nacimiento y strawhard de corazón, colecciono monedas DK por diversión.

Este debate contiene 0 respuestas, tiene 1 mensaje y lo actualizó  Javier Aranda hace 2 meses, 3 semanas.

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