Pocas licencias parecen encajar tan bien con un juego de mesa como la franquicia creada por George Lucas. Tras décadas protagonizando adaptaciones del clásico Monopoly en formato físico, Monopoly: Star Wars Heroes vs Villains da el salto a Nintendo Switch 2 con una versión digital que busca dar algo más de vida a las partidas tradicionales. La idea resulta atractiva sobre el papel, aunque no todas sus decisiones terminan funcionando igual de bien.
Dados galácticos
Lejos de limitarse a reproducir el clásico de Hasbro, Monopoly: Star Wars Heroes vs Villains plantea enfrentamientos por equipos entre los dos grandes bandos de la saga. Antes de comenzar elegimos el número de participantes de cada bando, ya sean jugadores humanos o controlados por la CPU, para disputar partidas donde héroes y villanos competirán por hacerse con el control del tablero. La estructura sigue siendo perfectamente reconocible para cualquier aficionado al Monopoly, pero la ambientación consigue darle un pequeño aire distinto gracias al carisma de sus personajes.
Las partidas transcurren sobre un único tablero, ubicado en la cantina, una decisión algo sorprendente teniendo en cuenta el enorme universo del que bebe la licencia. A medida que jugamos iremos desbloqueando nuevos personajes y diferentes aspectos cosméticos para ellos, ofreciendo un incentivo para seguir acumulando horas de juego. También incorpora multijugador online, además de una función muy práctica para guardar el estado de una partida y retomarla más adelante, algo casi imprescindible cuando una sesión estándar se estable entre los 60 y 80 minutos de duración.

El tablero siempre es el mismo, mostrando las ubicaciones de la casilla en juego.
El principal problema aparece precisamente en ese ritmo. Monopoly: Star Wars Heroes vs Villains necesita aprender de otros juegos de tablero mucho más ágiles, como el reciente LEGO Party, donde las animaciones y transiciones apenas interrumpen el desarrollo de la partida. Aquí sucede justo lo contrario. Ver a los personajes caminar por el tablero o ejecutar pequeñas acciones tiene su encanto las primeras veces, pero acaba ralentizando constantemente el juego. La posibilidad de acelerar determinadas acciones existe, aunque resulta demasiado limitada, obligándonos a confirmar muchas animaciones manualmente una tras otra en lugar de permitir una aceleración global desde el menú.
A ello se suma que las mecánicas apenas introducen novedades realmente rompedoras respecto al Monopoly tradicional. Cada casilla muestra un holograma del entorno en el centro del tablero, los personajes aportan carisma y el enfrentamiento de dados entre héroes y villanos encaja bien dentro del universo Star Wars, pero el desarrollo sigue dependiendo casi por completo de las reglas clásicas. Quienes esperen un juego de mesa transformado que saque las bondades de lo digital encontrarán una adaptación bastante conservadora, donde solo los desafíos de dados y algunas escenas de corte sacan partido de ello. Le falta entender mejor el medio para sacarle una ventaja real al juego físico.

El elenco es amplio pero no todo está disponible al inicio.
Menos virtual de lo que podría ser
Visualmente, Monopoly: Star Wars Heroes vs Villains apuesta por una estética que recuerda inevitablemente a Disney Infinity. Los personajes presentan un diseño simpático y caricaturesco que funciona bastante bien durante la mayor parte de la partida, aunque sin alcanzar el nivel de detalle o personalidad que logró la desaparecida serie de Avalanche Software. La dirección artística resulta agradable, pero la sensación general es la de un presupuesto bastante contenido.
Esa impresión se hace todavía más evidente durante las pequeñas secuencias de acción que aparecen ocasionalmente. Las naves y vehículos muestran modelados muy básicos, con escaso detalle y unas animaciones que rompen parte de la ilusión de estar viviendo una aventura de Star Wars. Son momentos puntuales, pero precisamente por eso sorprende que no se hayan cuidado un poco más fuera de unos personajes claramente mejor perfilados, especialmente tratándose de una licencia tan cinematográfica. También es cierto que es interesante verlas la primera vez, la siguiente muy probablemente la mayoría de jugadores opten por omitirlas.

Una lástima que la agilidad del juego no sea mayor.
El apartado sonoro tampoco termina de estar a la altura. La música intenta recordar constantemente a las composiciones de John Williams, pero al no contar con las melodías oficiales de la saga el resultado pierde buena parte de la épica que asociamos inmediatamente a una franquicia tan importante. Es una ausencia difícil de ignorar, porque la banda sonora es una de sus señas de identidad más reconocibles y aquí todo suena demasiado genérico, como si estuviéramos escuchando una imitación en lugar del material original. Al menos el juego llega doblado al español, con un un C3PO que hace de maestro de ceremonias y voces de los personajes mientras participan en el tablero.
En Nintendo Switch 2 el rendimiento se mantiene estable durante toda la partida con una calidad de imagen muy sólida. Podemos jugar con cualquier mando (Joy-Cons, Pro…) aunque no se permite el uso del soporte para Joy-Cons obligando a utilizarlos por separado y en formato horizontal. Se echan en falta más tableros o modos de juego y una mayor variedad de situaciones. A veces no sabes muy bien qué ocurre en pantalla por como se resuelven ciertas acciones, pero el conjunto cumple con solvencia si lo que buscamos es disfrutar de una versión digital del clásico Monopoly ambientada en una galaxia muy, muy lejana.

Hay secuencias de la película recreadas con la estética del juego de unos pocos segundos.
Versión analizada: Nintendo Switch 2 (1.0.2)