Ya os hablamos cuando se lanzó en la primera Switch hace unos meses, pero ahora llega a la nueva híbrida Gecko Gods. Y aunque no lo pueda parecer, la mejora generacional es más que evidente con la versión nativa para Switch 2. Y sí, la compra para los jugadores originales es gratuita.
No se ven nada mal los Gecko Gods
Lo primero que tenemos que señalar son las mejoras que hay respecto al juego original. Porque ahora los reflejos del agua y la iluminación hacen que la experiencia no solo sea más inmersiva, sino que elevan ese cuidado que hay con los escenarios. Gran parte de la esencia de este juego está en su presentación característica y su uso de colores, y eso ahora consigue elevarse bastante más.
Además llega a 60 frames por segundo. Puede parecer que no importa, pero con el movimiento constante de las patitas del reptil, se siente todo mucho más vivo y realista. Porque obviamente hay fantasía, pero uno de los puntos fuertes es que sintamos un control real del animal que llevamos en gran parte de la experiencia.
El objetivo sigue siendo el mismo: despertar a los Gecko Gods para que arreglen el mal del mundo, y para ello nos movemos por un archipiélago resolviendo puzles de colocación de objetos y pulsar interruptores, explorando y con algún que otro combate (que es muy sencillo y se basa en lanzarlos hacia el enemigo varias veces con un botón).

La gravedad no es mi enemiga
Como buen lagarto, podemos escalar paredes y techos, pero en esto último tenemos un problema: la cámara. Si no la dominamos bien puede que movamos hacia donde no corresponde y caigamos incluso. Es quizás la barrera de aprendizaje más grande que tenemos, pero una vez superada todo va a mejor. Porque al final, a pesar de que hay puzles, enemigos y pequeños desafíos plataformeros, el juego no penaliza por fallar, y eso nos da una calma importante para hacerle frente a los problemas.
Con una duración superior a las 5 horas, que crece todavía más para encontrar los secretos coleccionables, el juego hace un buen esfuerzo para ofrecernos un reto interesante accesible para mucha gente. Porque nos podemos caer y tocará repetir, pero la sensación relajante gana a la frustración en todo momento.

Gecko Gods es un juego que cumple muy bien su papel, y ahora en Nintendo Switch 2 es una versión mucho más potente, con todos los problemas corregidos y, de paso, la mejor experiencia audiovisual. Recomendado para los que busquen un “mini Breath of the Wild” sin penalizaciones.
Versión analizada: Nintendo Switch 2 (1.0.0)