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Análisis de Moonlighter

La emoción de ser autónomo.

Llega a nuestras Nintendo Switch uno de los títulos indies más alabados de los últimos meses. Se trata de un juego concebido y producido en España, aquí al lado. Su nombre es Moonlighter y nos propone llevar adelante nuestra propia tienda al mismo tiempo que nos desafía a entrar en las profundidades de las más extrañas mazmorras. Veamos qué es lo que ha salido de esta mezcla curiosa.

Somos habitantes del pueblo de Moonlighter, conocido por sus misteriosos portales que nos transportan hacia mazmorras de otro mundo, las cuales cambian con cada visita cambian sin orden ni concierto. Estos portales antaño atraían a visitantes de todas partes del mundo, que hacían del pueblo un lugar muy comercial. Nuestro cometido es devolverla la vida a Moonlighter al mismo tiempo que saciamos la necesidad de descubrir los misterios de los portales que tiene nuestro protagonista.

Llevamos la tienda del pueblo heredada por nuestros antepasados. En ella ponemos a la venta los objetos que tenemos en nuestro inventario y le fijamos un precio de manera inmediata, el que queramos. Durante el día abrimos la tienda y vemos como entran en ella todo tipo de clientes, desde vecinos del pueblo, viajeros, gente de la nobleza e incluso ladrones, a los que tenemos que vigilar para que no salgan por patas con alguno de nuestros productos.

El precio final de venta lo deciden nuestros clientes. Podemos ver en sus curas si el precio les parece alto, bajo, una ganga o una tomadura de pelo. Nosotros en base a sus reacciones hacemos variaciones en los precios hasta conseguir el precio justo y más beneficioso. Todo esto se produce en tiempo real y de manera muy dinámica, pues los clientes entran y salen continuamente, pudiendo tener la tienda con poco movimiento o llena hasta los topes.

También podemos adornar/mejorar nuestra tienda con objetos y mejor mobiliario, que producen efectos positivos sobre el local, como: hacer que entren más clientes, que paguen un plus por lo que compran de manera voluntaria, que el horario de apertura sea más largo, entre otros. Sinceramente, llevar nuestro negocio es todo un vicio.

Al igual que en la vida misma, conseguir dinero se vuelve una necesidad en Moonlighter, pero en esta caso lo necesitamos para atraer nuevos comercios al pueblo, como: un herrero, una tienda de pociones, un banquero, tiendas de venta de objetos; mejorar nuestro negocio, y conseguir mejores armas y armaduras con las que poder adentrarnos en las profundidades de las mazmorras.

En las profundidades aleatorias

Las mazmorras son el  otro eje central de Moonlighter (junto a llevar una tienda), pues no solo nos adentramos en ellas para conseguir objetos que poner a la venta, sino que cuentan con su propio trasfondo, con niveles y jefes finales.

Las mazmorras están repletas de monstruos a los que tenemos que sobrevivir y derrotar para que nos den objetos para poner a la venta. Las mazmorras se generan aleatoriamente, componente roguelike que no suele gustar a muchos jugadores (a otros muchos sí) pero que aquí caza bien pues nuestra principal necesidad es conseguir los mejores objetos. Así, cada mazmorra se desarrolla a lo largo de cuatro niveles de profundidad, cada cual con monstruos más fuertes que a su vez desprenden mejores materiales.

En total hay cuatro mazmorras con sus cuatro jefes. Tras derrotar a cada uno de los jefes conseguimos una de las cuatro llaves que abren el portal final que nos llevará a descubrir los secretos sobre el origen de estas mazmorras, al mismo tiempo que nos da acceso a la siguiente mazmorra, con enemigos más poderosos y objetos de mayor valor.

El bolsillo mágico

La gestión de inventarios es otro elemento de interés en Moonlighter, pues no solo nos preocupamos del espacio disponible para llevar objetos. Aquí se ha tirado de la innovación y se ha implementado ideas que hacen más dinámica la recolección de objetos. No lidiaremos solo con el espacio, pues en cada introducción a las mazmorras solo podemos recolectar el número de objetos que quepan en nuestra bolsa, también tenemos que preocuparnos por las características especiales de los objetos que conseguimos.

Muchos de los objetos que conseguimos poseen una maldición. Estos conjuros hacen que no podamos colocarnos en nuestro inventario de cualquier manera, por lo que, como si de un pequeño puzzle se tratara, tenemos que apañárnoslas para conseguir los objetos más valiosos como numerosos, dejando atrás otros por el camino. Así, hay objetos que solo podemos ponerlos en un lugar concreto de nuestro inventario, o que hacen desaparecer otro objetos próximo. Al salir de las mazmorras estas maldiciones desaparecen.

La fórmula que plantea Moonlighter funciona, y funciona realmente bien. Esto lo consigue gracias a una jugabilidad dinámica que no se para en aburrir al jugador con detalles exigentes ni quisiquillosos. Le gestión de la tienda depende de las mazmorras y viceversa. Eso no quita que a la larga tengamos una sensación  de redundancia pues estamos haciendo lo mismo, consiguiendo objetos en mazmorras que se parecen mucho salvo en la decoración y vendiéndolos, pero a mayor escala. Se podría decir que Moonlighter es un juego que puede llegar a hacerse repetitivo, pero sin quitar la diversión de la ecuación.

Bueno, bonito y barato

Gráficamente Moonlighter es un título que utiliza una técnica pixel art muy interesante, muy colorido y con buenas animaciones. El resultado es llamativo, sabiendo dotarse a sí mismo de personalidad, aunque le achacamos la repetición de elementos ofreciendo poca diversidad.

En lo sonoro contamos con grandes composiciones que elevan el nivel artístico de Moonlighter. Y su nivel no solo radica en la calidad de estas composiciones, sino en los detalles que podemos encontrar en ella. Por poner un ejemplo, la intensidad de las melodías va en aumento a medida que nos adentramos en las profundidades de las mazmorras, o los cambios de ritmo cuando somos testigos de un robo en nuestra tienda.

En cuanto a duración, Moonlighter va sobrado. Para llegar a ver los créditos alcanzamos fácil las 20 horas de juego, y una vez terminado la jugabilidad continúa hasta llegar a conseguir el máximo esplendor de nuestro pueblo, mejoras todo el equipamiento o simplemente para seguir disfrutando de nuestra tienda.

Pero a pesar de todas sus bondades no podemos obviar sus fallos, que aunque pequeños (según como se vea) son numerosos. Estos bugs los encontramos en objetos que desaparecen porque sí, que al pasar por una puerta no se cargue la siguiente pantalla, enemigos que no aparecen. Incluso la pantalla sufre congelaciones intermitentes (caídas graves de framerate) en determinados momentos del juego.

Los amantes de los dungeons (juegos de mazmorras) y los roguelike tienen una cita obligatoria aquí. Aquellos a los que no les gusta tanto sorprendentemente también. Moonlighter ha creado una combinación de géneros que funciona sorprendentemente bien y es capaz de gustar a todo tipo de jugadores. Merece la pena solo por vivir la experiencia inicial de manejar tu propia tienda.

 

Resumen
La emoción de ser autónomo.
8
Notable

Este debate contiene 0 respuestas, tiene 1 mensaje y lo actualizó  Carlos Firás hace 1 mes.

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