Drop Duchy – Complete Edition es una de esas mezclas imposibles que, sobre el papel, no deberían funcionar… pero que consiguen atrapar gracias a una idea tan extraña como bien llevada. Prepárate para usar tetriminós y cartas en la lucha por reconquistar un reino medieval.
Un roguelite de tablero
Desarrollado por Sleepy Mill Studio y publicado por The Arcade Crew, Drop Duchy – Complete Edition propone una curiosa fusión entre puzle, estrategia y roguelite tomando como base la colocación de piezas tipo Tetris (usando exactamente sus tetriminós) para construir, poco a poco, nuestro propio reino. Las diferencia es que aquí no eliminamos líneas, sino que las utilizamos para generar recursos, activar sinergias entre terrenos y preparar el tablero para lo que vendrá después. Es un giro sencillo de entender, pero con bastante más miga de lo que parece a simple vista.
Cada partida se estructura en forma de run, donde elegimos una facción con sus propias reglas y avanzamos por un mapa con combates, eventos y decisiones. La colocación de piezas (bosques, ríos, montañas o llanuras) no es trivial, ya que sus combinaciones determinan nuestra economía y nuestra capacidad para afrontar los enfrentamientos. Es un juego que invita a pensar constantemente en el siguiente paso, en cómo encadenar efectos y en cómo optimizar cada movimiento sin perder de vista el objetivo final.

Lo primero es colocar las piezas de forma óptima.
Es inevitable que, salvando mucho las distancias, su planteamiento recuerde a aquel Odama de GameCube, precisamente por esa mezcla de géneros y conceptos que, a priori, parecen incompatibles. Aquí no hay tambores ni pinball, pero sí esa misma sensación de estar ante algo distinto, que busca sorprender desde la base jugable y no tanto desde el espectáculo. Y lo cierto es que, en gran medida, Drop Duchy – Complete Edition lo consigue.
El sistema de cartas termina de redondear la propuesta. Edificios, mejoras tecnológicas y ventajas pasivas se van desbloqueando con el progreso, ampliando nuestras opciones en partida y aportando variedad entre runs. Es aquí donde el componente roguelite encuentra su sitio ya que como podéis imaginar daremos con mejoras propias para la partida además de otras permanentes, pero lo importante es asimilar las sinergias que hay entre piezas y cartas para preparar el mejor terreno posible.

Cada run ofrece múltiples caminos.
Denso pero satisfactorio
Eso sí, Drop Duchy – Complete Edition no es un juego especialmente inmediato. Las runs pueden hacerse algo largas y densas, en gran parte porque el título nos empuja a revisar constantemente números, efectos y combinaciones antes de colocar cada pieza o carta. Esa pausa continua forma parte de su identidad estratégica, pero también puede romper el ritmo y hacer que no siempre apetezca empezar una nueva partida, especialmente si venimos de caer ante un jefe que pone fin a la fase.
Los tutoriales iniciales tampoco ayudan demasiado en ese sentido. Intentan explicar demasiados conceptos en muy poco tiempo, lo que genera una primera impresión algo abrumadora y puede hacer pensar que el juego es más complejo de lo que realmente es. Sin embargo, una vez superada esa barrera inicial, todo empieza a encajar con bastante naturalidad y se aprecia mejor el diseño que hay detrás. La fase de preparación para acabar con el enfrentamiento enemigo (con su triángulo de fortalezas de armas a lo Fire Emblem) funciona pero si eres de mirar explorar todas las posibilidades que ofrece lleva su tiempo.

Las cartas ofrecen mejoras pasivas pero no podemos utilizar todas.
En cuanto al control, el juego se adapta bien tanto a botones como al uso táctil, siendo este último especialmente cómodo en portátil a la hora de gestionar piezas y cartas con rapidez. Se echa en falta, eso sí, una versión específica para Switch 2 que permita aprovechar opciones como el modo ratón de los Joy-Con, que encajaría especialmente bien con una propuesta de este tipo y podría aportar un extra de precisión e inmediatez.
A nivel visual, aunque apuesta por un estilo funcional, el resultado es más que correcto. Su estética transmite con acierto ese aire medieval que busca, apoyándose además en una banda sonora que acompaña bien y refuerza la ambientación sin resultar intrusiva. Drop Duchy – Complete Edition no es un juego que deslumbre, pero sí uno que construye una identidad coherente y agradable durante toda la experiencia.

La parte final es el ataque para completar la fase.
Versión del juego analizada: Nintendo Switch (1.2.19.6) jugada en Nintendo Switch 2