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Análisis de Double Cross

De la mano de 13AM Games, el estudio que ya nos trajo el particular y divertido título multijugador Runbow para Wii U, 3DS y Nintendo Switch, llega ahora a la consola híbrida Double Cross, un juego que sigue estando lleno de color, pero orientado a un único jugador, con historia y muchos diálogos. Una aventura que mezcla varios géneros, pero que en el principal (plataformas) sabe hacer bien las cosas.

Una agencia del extraverso

El tema de los multiversos está de moda, pues es algo que tratan los superhéroes y varias obras de ficción, en los que habitan las versiones alternativas de cada persona pero con cambios en su vida – ya que no siempre se tomaron las mismas decisiones ni se vivió lo mismo. Hay universos en los que la tecnología no ha avanzado y no hay ni ordenadores, y otros en los que incluso las formas de vida principales son robots o dinosaurios (opuestos totales a nuestra situación actual). Double Cross nos cuenta la historia de la agencia RIFT (Reguladores Interdimensionales de Fronteras y Tecnología) que esta situada al margen de cualquier universo en el extraverso, y cuyo trabajo es evitar que haya delitos y anomalías entre los distintos universos y los viajes entre ellos.

Así es como nos ponemos en la piel de Zahra, una de las mejores agentes de la agencia. Tras volver de una misión en la que tuvo que evitar el caos creado por un viajero interdimensional, se encuentra ante una situación muy poco común: la propia RIFT ha sido víctima de un robo por parte de un grupo terrorista. Pero no solo eso, sino que resulta que ha sido obra de un traidor dentro de la agencia, por lo que tendremos que medir nuestra confianza con el resto de trabajadores. Al estar descartada de toda sospecha, Zahra es enviada a una misión secreta con el fin de hallar la identidad del topo, y de paso destapar una red de corrupción y venta de armas que está ocurriendo entre varias dimensiones.

Todo ello se desarrolla en varias localizaciones, cada una de ellas ofreciendo una faceta distinta del juego. En primer lugar, nos moveremos por la propia base de RIFT, en la que principalmente tendremos que hablar con nuestros compañeros, mostrarles los objetos que vayamos recogiendo a las personas apropiadas y un informe a la inspectora con todas las pruebas de cada uno de los casos individuales que tenemos que resolver para poder proceder a arrestar al ser implicado en dicho delito. La otra faceta nos lleva a recorrer los tres casos que componen el juego, que se dividen en tres niveles, todos ellos de desplazamiento lateral y de una duración aproximada de unos 20 minutos (sin ir en modo speedrun), y en un nivel de jefe, al que accederemos una vez que podamos arrestar al culpable. Cuando hayamos completado todos los casos nos espera una zona final en la que resolveremos el misterio principal del juego recorriendo un último nivel.

Double Zhara, Double Cross

El juego nos da libertad total en el orden en el que queremos completar los nueve niveles accesibles desde el inicio, aunque dentro de cada caso hay un orden que resulta más lógico, tanto por historia como por dificultad y que el propio juego nos señala. Además, en cada fase hay una serie de coleccionables llamados mejórium que además actúan como la experiencia del juego, siendo así necesario conseguirlos para desbloquear nuevas habilidades (tanto permanentes como equipables, de las cuales podemos llevar hasta tres a la vez) que nos harán el viaje más llevadero, aunque no son obligatorios para poder completar el juego. Si algún mejórium nos falta, podremos repetir un nivel sin ningún problema.

Los niveles funcionan muy bien y nos proponen variedad ante un sistema de juego muy sencillo, en el que saltaremos, esquivaremos, combatiremos con pocos golpes y en los que usaremos nuestro lanzador de protones como artilugio especial. Gracias a dicho objeto disponemos de unos segundos en los que el tiempo se ralentiza para usar el stick e indicar con qué elemento del escenario queremos utilizarlo, siempre que esté en su radio de uso. Es una mecánica simple pero que permite variedad de situaciones, como agarrarnos a raíles, engancharnos a lanzadores o agarrar objetos que luego podremos nosotros mismos arrojar eligiendo la trayectoria. Puede que los niveles parezcan largos, pero la combinación de todos sus aspectos consigue que sean adictivos y agradables de jugar, con un estilo «muy de juego de la era de 16 bits».

El título cuenta con muchos colores vivos, además de utilizarlos para indicar diferencias entre objetos o sustancias que tienen la misma forma. Los personajes están bien representados, sus ilustraciones en los diálogos resultan llamativas y los escenarios son bonitos (aunque con parecido entre sí dentro de un mismo mundo). Puede que alguna animación de Zahra en combate o en salientes nos choque un poco, pero es un aspecto estético en el que no nos fijaremos mucho cuando nos metamos en faena. La música del juego es buena y cada nivel tiene de fondo un tema que le encaja bastante bien y, aunque no sean temas muy memorables, nos acompañan muy bien durante todo el juego.

Double Cross es un juego muy disfrutable, con coleccionables, medallas (logros que nos invitan a rejugar o explorar) y una galería de extras interesante. Su mezcla de géneros resulta llamativa, aunque toda la parte de investigación y pruebas resulta algo predecible, siendo realmente el punto plataformero de los niveles lo importante, y donde realmente el título brilla. Sus personajes resultan eso sí, simpáticos y carismáticos, y entre sus diálogos (en completo castellano) nos encontraremos incluso alguna referencia graciosa.

8
Notable
Escrito por
Pikmin de nacimiento y strawhard de corazón, colecciono monedas DK por diversión.

Este debate contiene 0 respuestas, tiene 1 mensaje y lo actualizó  Javier Aranda hace 6 meses, 1 semana.

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