Shooter a dos palancas en su mínima expresión.

Recientemente pudimos analizar en Revogamers Neon Chrome, Jydge y Time Recoil, tres shooters a dos palancas de 10tons. Ninguno de los tres anteriores destacaba especialmente y uno tras otro seguían heredando los mismos errores. En esta ocasión nos llega Crimsonland, uno de los primeros títulos de la compañía lanzado originalmente en 2003, a diferencia de los tres anteriores que salieron al mercado en 2016 o 2017.

Primero dispara y después pregunta

Crimsonland, en comparación con sus hermanos shooters de dos palancas de 10tons, es un regreso a lo más básico del género. Hay que tener en mente que este juego fue lanzado en 2003, por tanto es muy anterior a los 3 antes mencionados de la misma compañía. Eso no hay duda de que le pasa bastante factura en su escasa complejidad y profundidad. La edición de Nintendo Switch es una versión mejorada de la adaptación para teléfonos móviles que viese la luz entre 2014 y 2015, versión que ya mejoraba al original.

La adaptación para la consola híbrida de Nintendo va realmente fina y no sufre ninguna realentización, ni siquiera con cientos de enemigos en pantalla y explosiones por doquier. Esta versión añade también el multijugador cooperativo de hasta 4 jugadores a la vez. Mejoras que, pese a importantes, no hacen que deje de parecernos un juego excesivamente simple, poco profundo y con años a sus espaldas.

Directo y sencillo

Crimsonland va directo al grano, a diferencia de sus hermanos shooters a dos palancas, este título carece de trama argumental. El título cuenta con dos modos de juego, modo misiones y modo supervivencia. El primero es el que se podría considerar modo aventura, cuenta con tres niveles de dificultad y seis escenarios, cada uno dividido en 10 misiones, el objetivo de cada una de ellas es, matar, matar todo lo que se mueva. El modo supervivencia por su parte cuenta con un total de 5 modos, cada uno con ciertas condiciones o restricciones, el objetivo, que no creo que haga falta que lo diga, es matar todo y sobrevivir cuanto se pueda. Ninguna complejidad como se puede ver, el juego carece totalmente de trama argumental. Sí, es un mundo post apocalíptico, pero poco nos explicarán sobre ello. Podemos suponer que somos el único humano en pie y el planeta ahora está infestado de zombies, arañas y lagartos, que quieren, como es lógico, matarnos.

El juego en esencia es realmente sencillo y simple. No tiene ninguna complejidad, realmente es algo hecho a propósito. Tardamos menos de 10 segundos en comenzar a jugar, los menús son muy veloces y apenas hay pantallas de carga. Aunque esto tiene algo de trampa, ya que cargar, lo que es cargar precisamente, poco lo hace el juego. Los escenarios no son más que un fondo, de una textura diferente cada vez, pero el fondo es siempre el mismo, un escenario totalmente plano, carente de obstáculos. Nosotros comenzaremos siempre en el centro y no habrá ningún enemigo, estos irán apareciendo poco a poco. De ahí la rápida carga.

¡Dame armas y potenciadores!

Dejando a un lado la simpleza Crimsonland y la poca profundidad de este, centrémonos en las batallas dado que ahí reside la diversión del juego. En cada fase, como he dicho antes, habrá un número de enemigos que eliminar, los cuales estarán contabilizados por una barra en la parte superior de la pantalla, una vez llena significará que no queda ni un sólo enemigo vivo, por tanto, fase completada. Al finalizar cada fase nos mostrarán las estadísticas de la misma, enemigos abatidos, puntería y arma favorita, entre otras.

Cada vez que eliminemos a un enemigo, existe una posibilidad de que deje caer un potenciador o un arma. A medida que vayamos superando fases iremos desbloqueando el enorme de repertorio de armas y potenciadores con los que cuenta el juego. Comenzaremos la mayoría de fases con una simple pistola, pero rápidamente estaremos en medio de un fuego cruzado y eliminando enemigos de 10 en 10 con el lanzamisiles o partiéndolos en pedazos con la escopeta o con el rifle de plasma. Entre las armas destacan las llamadas “Iron Guns“, que las hay de varios tipos y sus disparos rebotan y golpean a los enemigos cercanos al golpeado. Cada arma tendrá munición ilimitada, pero los cargadores sí tienen capacidad limitada, una vez agotados, tocará esperar para recargarse.

Entre los potenciadores, hay algunos temporales y otros permanentes. Los primeros los dejarán caer los enemigos y tendrán una duración determinada, van desde disparar más rápido y más potente durante un periodo de tiempo hasta crear una explosión en la zona en la que nos encontremos. Los segundos no los dejarán caer los enemigos, se consiguen tras subir de nivel matando a un número determinado de enemigos cada vez, esto se contabiliza mediante otra barra. Estos potenciadores son realmente variados y hay una enorme cantidad de ellos. Estos pueden mejorar nuestra puntería o rango de visión, curarnos salud, permitirnos ver la salud de los enemigos o acelerar el tiempo de recarga del arma, por mencionar algunos.

Buena propuesta con el mínimo esfuerzo

Crimsonland nos propone unas batallas realmente variadas ya que no siempre nos saldrán las mismas armas ni los mismos potenciadores, cada batalla es un mundo y nos hará pensar una estrategia diferente. Por otro lado, nunca nos podremos quitar de la cabeza que con un poco más de empeño, con un modo aventura completo y escenarios con obstáculos y demás hubiera salido un juego bastante más completo y mejor.

Este juego nos ofrece un shooter a dos palancas en su mínima expresión, vamos, lo más simple posible. El modo supervivencia con los ranking online, llega a darle un toque muy interesante y desafiante, lástima que por el momento no lo juega mucha gente. El juego base se hace repetitivo bastante rápido dada su simpleza y los puntos comentados anteriormente. Además, no hay que olvidar que Crimsonland está a 13,99€ y por ese precio hay juegos más complejos y variados del mismo género en la eShop de Nintendo Switch.

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