El primero de una saga de shooters a dos palancas se afianza en la eShop de Nintendo Switch.

10tons ha traído a Nintendo Switch sus tres juegos de disparos: Neon Chrome, Jydge y Time Recoil. Los tres se basan en la misma premisa, siendo el primero en ver la luz (y por tanto, el original) Neon Chrome, el que hoy nos atañe. Al haber aparecido los tres en la eShop en un intervalo de menos de dos meses, parece difícil decidirse por uno o por otro. Durante tres semanas, vamos a cubrir el análisis de esta casi saga de juegos de disparos con elementos roleros.

Objetivo: conquistar Neon Chrome

Nuestro objetivo es escalar el edificio que da nombre al juego y derrotar al Overseer, que controla todo lo que sucede entre las cuatro paredes de su propiedad y vela por la seguridad de sus habitantes. El problema es que el sistema ha decidido que tú, querido jugador, eres un peligro para el resto de la población y debes ser eliminado.

Así comienza Neon Chrome. Te adentras en el edificio intentando escapar mientras los guardias te persiguen, subes las plantas que puedes y… y mueres. Y entonces empieza de verdad el juego.

Resulta que no eras aquel fugitivo, sino una especie de mente maestra con una cantidad enorme de sujetos (assets en el juego) a su disposición para escalar el edificio y derrotar al Overseer. Cada vez que una de tus marionetas, por llamar a esas pobres personas de alguna manera, muere, tienes que elegir otra y volver a empezar la escalada. Por suerte, en algunos pisos, tras derrotar al jefe, se desbloque un ascensor que te permite comenzar la subida desde ellos.

Un shooter a dos palancas con mucha personalización

Neon Chrome pertenece a un subgénero de los juegos de disparos, conocidos vulgarmente como shooters a dos palancas. Esto significa que, en un entorno 2D con vista de águila, con una palanca mueves al personaje y con la otra mueves el arma. Se dispara con los gatillos del mando, pudiendo hacer uso del arma normal, del arma cuerpo a cuerpo o del arma especial. Con el resto de botones se realizan acciones contextuales o se recarga el arma.

Tanto el arma normal como el arma cuerpo a cuerpo tienen municiones infinitas, no así el arma especial que consume energía. La energía, igual que el dinero, se consigue al derrotar a un enemigo o al destrozar algún elemento destructible del escenario, que no son pocos. Por supuesto, las armas especiales son mucho más devastadoras que las armas normales.

Durante nuestro ascenso por Neon Chrome podremos acceder a diversas mejoras para nuestro personaje, desde implantes cibernéticos o dinero extra hasta nuevas armas o versiones mejoradas de las que ya teníamos. Lo malo es que cada vez que muere un cuerpo, todas estas mejoras se pierden. Todas menos el dinero, ya que el total acumulado pasa directamente a la cuenta corriente de nuestro personaje.

Allí, puede mejorar los atributos básicos de forma permanente de los próximos cuerpos que vaya a utilizar. Además, también puede comprar mejoras o armas para que vengan de serie, aunque estas se perderán al morir el cuerpo.

Es decir, en Neon Chrome tendremos dos formas de mejorar los cuerpos que manejemos para llegar al final, o bien de forma permanente o bien de forma temporal, según nuestras elecciones.

Subiendo la torre infinita

Todos los pisos de Neon Chrome se generan de forma aleatoria, salvo los pisos de los jefes finales y los primeros pisos de cada región, que son iguales la primera vez que llegamos a ellos por motivos de narrativa. Cada piso se puede resolver de una manera, buscando llaves, venciendo a mini jefes, evitando trampas, etc. Sin embargo, pronto saltan las limitaciones de la generación procedural de niveles: aunque sean todos diferentes, son siempre demasiado parecidos. Lo único que va cambiando (y aumentando) es la dificultad.

Por lo tanto, la aparente variedad y sensación de descubrimiento que transmite Neon Chrome en sus primeros compases acaba convirtiéndose en algo mecánico y rudimentario conforme avanzamos. La dificultad aumenta de forma endiablada a partir del tercer piso, sí, pero siempre son los mismos escenarios. Siempre hay que buscar el mismo ascensor para llegar al siguiente piso, que será igual que el anterior.

Sin embargo, Neon Chrome entretiene y es muy sólido a nivel jugable. No a nivel gráfico ni musical, que peca de repetitivo, pero sí como juego para echar unas partidas. Ahora bien, ¿cómo se defenderá ante sus secuelas Jydge y Time Recoil? ¡Lo sabremos pronto!

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