Un juego de puzles y estrategia que nos invita a combatir en un mundo paralelo una y otra vez.

Llega a Nintendo Switch Ironcast, un juego de puzle y estrategia del estudio Dreadbit que nos emplaza a un pasado alternativo en la inglaterra victoriana. Francia ha descubierto un nuevo material, inglaterra lo quiere y lo intenta robar, lo que origina que estalle la guerra por el control de recursos. En dicha guerra las armas más poderosas son los vehículos Ironcast, una especie de tanques bípedos (Metal Gears, para los amigos) que tienen en su arsenal el potencial de cambiar el curso de la historia. Pero es un juego de puzles.

Manejando un ironcast

En esta ambientación tan peculiar, lo menos importante es la historia y donde realmente conviene centrarnos es en el sistema de juego. Ironcast es un juego de puzles y estrategia. No debes dejarte engañar por los tanques bípedos ni las guerras. Cualquier ambientación podría haber valido para esta jugabilidad, sencilla y adictiva. Lo que realmente cuenta es que tienes que saber administrar tus recursos y tener buen ojo para alinear bloques iguales.

El juego está dividido en misiones y, en cada misión, el objetivo suele ser derrotar al ironcast enemigo. Hay variaciones de muchos tipos, pero en esencia en todas se nos da un tiempo limitado para salir victoriosos. Cada una de estas misiones es un combate (o varios) y cada combate se divide en un número de turnos. Primero es nuestro turno, luego el del enemigo y así sucesivamente.

Cada turno a su vez está dividido en dos tipos de juego totalmente distintos. Uno sirve para conseguir recursos importantes para el combate y el otro para efectuar las acciones de guerra propiamente dichas. Suceden de forma simultánea, lo que permite optimizar la fase de recursos para conseguir el máximo rendimiento posible en el combate.

En la fase de recursos tenemos que alinear bloques de colores para conseguir energía, reparación, municiones o refrigerante. Estos son los recursos que emplea nuestro ironcast para realizar acciones, pero lo cierto es que existen otros tipos de bloques que no se pueden usar en combate directamente, sino que tienen otras utilidades, como el oro o las insignias. Sólo se pueden hacer dos movimientos por turno de este tipo, por lo que conviene administrarlos bien. Además, se pueden hacer antes, durante o incluso después de cualquier acción de combate.

La fase de combate nos permite administrar estos recursos para realizar acciones de defensa, esquiva o ataque. No es necesario, como ya se ha dicho, haber completado la fase de recursos para llevar a cabo estas acciones, por lo que se pueden alternar para conseguir la máxima eficiencia posible.

Además, se puede fijar como objetivo de los ataques una parte concreta del ironcast enemigo o incluso se puede reparar el propio ironcast (aunque no recuperas puntos de vida) si alguno de nuestros módulos resulta dañado.

Los módulos son las armas (una por brazo), los impulsores (drives) y las defensas (defences). Cada uno de los módulos se activa con un gatillo. De la misma forma, cuando pulsamos X podemos seleccionar el módulo enemigo al que queremos atacar con esos mismos gatillos y cuando pulsamos Y seleccionamos el de los nuestros que queremos reparar.

Los impulsores sirven para esquivar, las defensas para meguar el daño y las armas para derrotar al enemigo. Sin embargo, una de las armas propina un golpe muy poderoso, ideal para romper módulos enemigos, mientras que la otra ataca con una ráfada de ataques que se desperdigan por todos los módulos del enemigo, haciendo más daño pero de forma más incontrolada.

En definitiva, un sistema de combate estratégico y completo. Al principio resulta un poco agobiante, ya que te lo explican todo de golpe. Sin embargo, al cabo de cinco minutos ya lo dominas perfectamente y no supone ningún problema.

Aparte, entre misión y misión tenemos acceso al taller. En él podemos reparar o mejorar nuestro ironcast con nuevas armas, que se van desbloqueando según se van superando las misiones. Además, nuestro ironcast recibe experiencia que le permite subir de nivel y desbloquear potenciadores. Algunos son habilidades activas, que se usan con la cruceta en combate, y otras son habilidades pasivas, que están siempre activadas.

Live, Die, Repeat

¿Qué pasa si mueres? Que se acaba la partida y tienes que empezar desde el principio. Sin guardado. Un castigo bastante grande pero que, a la vez, se aprovecha de forma notable a nivel de jugabilidad. Cada vez que mueres puedes cambiar las insignias que hubieras recogido durante la partida por mejoras permanentes para los ironcast, nuevos ironcast o incluso por nuevos pilotos, cada uno con sus propias características. En definitiva, el juego está preparado para que mueras y tengas que volver a empezar, siempre un poquito más preparado para llegar cada vez más lejos.

A nivel artístico, Ironcast no destaca y, de hecho, su ambientación peca de genérica y con poca personalidad. Demasiado marrón. No es feo y la música se defiende bien, pero satura después de unas cuantas partidas. Demasiada epicidad bélica para un juego que, en última instancia, es de puzles con algo de estrategia.

Por suerte, Ironcast es un juego divertido y con mucha profundidad en los combates. Habría sido muy divertido poder realizar combates contra otros jugadores, pero nos tenemos que conformar con repetir una y otra vez las misiones que nos ofrece. Ironcast, una vez pasado el atracón inicial de información, es un juego sencillo y dinámico, ideal para pasar un rato aunque muy peligroso, ya que nos pueden volar las horas sin darnos cuenta. No obstante, su planteamiento de Vive, Muere, Repite (como la película de Edge of Tomorrow) juega en su contra, ya que es muy fácil perder la motivación inicial. Por si fuera poco, la historia es, como poco, para olvidar y no tardaremos en omitir todas y cada una de las conversaciones que nos agobian entre misión y misión.

De esta forma, Dreadbit se marca con Ironcast un juego competente de puzles y estrategia, muy recomendable aunque también con mucho margen de mejora. Quizá un poco caro, pero sólido como una roca. Si te gusta el género, probablemente sea una opción adecuada para ti (a menos que seas francés y leas la historia montada por los creadores del juego).

 

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