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Análisis de Furi Modore Edition

Existen muchos juegos beat’em up o hack’n’slash que se hacen muy repetitivos, pero que en las batallas contra los jefes brillan. Es por ello que hay apuestas, como Furi, que deciden centrarse en estas épicas luchas desechando el resto. Ahora es el momento de ver si los enfrentamientos que nos esperan están a la altura de las expectativas.

Una furiosa huida de prisión

Con una historia narrada en secuencias con texto en español en las que vamos pasando de jefe a jefe (manualmente o pulsando B para que simplemente observemos sin tocar el mando), se nos cuenta nuestra huida y el trasfondo de la prisión en la que estamos, así como los carceleros que nos esperan. Una propuesta sencilla pero con alguna que otra sorpresa y hasta cuatro finales distintos, Furi nos depara unas cuantas horas de juego.

Pero el meollo de la cuestión es nuestra lucha contra el carcelero. Bueno, contra muchos de ellos. Más de una decena de combates nos esperan si contamos las luchas adicionales que fueron apareciendo como DLCs en otras plataformas, aquí incluidas de serie (pero sin trasfondo de historia). La primera lucha hará de tutorial, pero el resto no nos dejarán descansar ni un segundo, y no serán sencillas.

Cada enfrentamiento funciona por rounds similares a las de un juego de lucha tradicional. La diferencia está en el número de vidas de cada luchador (cada rival tendrá un número distinto). En el momento en el que un contrincante le quita una vida al otro, la barra de salud de ambos se regenera de nuevo, y en caso de que el perdedor haya sido el enemigo, pasará a modificar su forma de luchar. Puede que más de una vez suframos tener que repetir toda la misma secuencia de un enemigo si éste nos gana la ronda cuando casi le habíamos ganado, pero es una forma de obligarnos a ir con más cautela.

Furi y el camino de los excéntricos

Cada jefe es un mundo, con sus armas, sus disparos y su forma de actuar, pero todos tienen algo en común: van a caer ante nuestras armas. Contamos con una espada para hacer tajos, golpes cargados y bloquear ataques físicos (cuidado con el timing), una esquiva de la que no podemos abusar y una pistola para disparar bolas por doquier con el stick derecho o bien lanzar rayos cargados. Hay variedad suficiente para que no se obligue a jugar de una forma determinada, pero hay que ir con mucho ojo porque los enemigos suelen evitar muchos de nuestros ataques, además de tener otros muy potentes que no pueden bloquearse.

Cada lucha tiene además fases cercanas y otras más lejanas. En las primeras, el bloqueo/esquiva + contraataque juega un papel fundamental, mientras que los disparos solo estarán presentes en la fase lejana. No existen checkpoints entre los combates, pero sí hay un guardado después de cada uno. Hay tres niveles de dificultad (cada uno con su slot de guardado): uno sencillo con poco reto; el modo normal, que casi obliga a no fallar; y la dificultad furiosa que, bueno, está destinada a aquellos que buscan el reto supremo. La dificultad no cambia sólo el daño que nos hacen los enemigos, sino también las vidas totales – las nuestras y las suyas.

La presentación de Furi es asombrosa. Si miramos con detalle a nuestro personaje o a los escenarios durante los intermedios nos daremos cuenta que no es un juego top a nivel gráfico, pero que tampoco lo necesita. Los diseños de los personajes, obra de Takashi Okazaki (Afro Samurai) son variopintos y singulares, dándoles mucha personalidad. Las luchas son frenéticas, fluidas, llenas de disparos y golpes en pantalla y con colores bastante llamativos y brillantes. La música, grandiosa, acompaña a la psicodelia de la ambientación y sube de intensidad al ritmo de la batalla. Y en cuanto a las voces, el doblaje en los tres idiomas (francés, inglés y japonés) es más que correcto, aunque personalmente me quedo con el tercero.

Las luchas pueden durar unos quince minutos o poco más; sin embargo, es normal que se alarguen más o que tengamos que repetir algún round hasta dar con la mecánica. No obstante, se hace entretenido, ameno e incluso rejugable gracias a su modo contrarreloj y sus distintas dificultades. Furi es, en definitiva, una apuesta arriesgada que funciona mucho mejor de lo que podríamos pensar. Los más novatos pueden sufrir con él, pero los amantes de los retos se lo van a pasar de lo lindo.

EXPANSION PACK – ONNAMUSHA DLC

Este texto no pretendía simplemente ser una relanzamiento del análisis original, sino que vamos a hablar también de las novedades que tenemos desde su salida. Encontramos en primer lugar actualizaciones para todo el mundo que incluyen controles alternativos y opciones de accesibilidad que incluyen hasta un modo invencible (recordemos que otros DLC ya venían de serie en Switch).

La principal novedad de pago es Onnamusha, una nueva protagonista creada para experimentar el juego de una nueva manera. Como si fuera un pokémon de Hisui, la luchadora puede alternar entre dos estilos de combate, uno rápido y otro fuerte (pero lento). Las luchas siguen siendo las mismas, pero ahorael cambio de velocidad y potencia provoca que el reto sea diferente, y que haya que pensar una estrategia diferente contra cada enemigo.

¿Merece la pena revisitar el juego o adquririr Onnamusha por su contenido? La respuesta está clara: Sí. Entendemos que el usuario de Furi es, generalmente, un jugador dedicado que disfruta con el timing de esquivas y parrys, que es amante de la dificultad y que busca nuevos retos siempre. Si eres un jugador de los que simplemente completó el juego en una ocasión y no ha querido volver a saber de él, entonces no te merece la pena. Eso sí, si te compraste la edición física de Limited Run Games, hemos de señalar que no es compatible con este DLC.

Escrito por
Pikmin de nacimiento y strawhard de corazón, colecciono monedas DK por diversión.

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