Monowave es una aventura llena de emociones, literalmente. Ya que las emociones son una parte fundamental de la historia y la jugabilidad del título. Alegría, tristeza, ira y ansiedad nos acompañan a través de un mundo donde se han mezclado y deben volver a la normalidad.
Un mundo emocional
La historia de Monowave nos transporta a un mundo donde las emociones viven en armonía en el Prisma. Desgraciadamente, algo ocurrió y estas se dividieron en fragmentos y se dispersaron. Por lo que nuestro recién nacido protagonista debe recorrer el mundo para recuperarlas, y para llevar a cabo su misión, debemos hacer uso de las mismas emociones que vamos a rescatar.
La jugabilidad de Monowave es muy sencilla, aunque también bastante complicada al mismo tiempo. Para entender porque se dice esto debemos desgranar como se juega a este título. Nos encontramos frente a un plataformas plagado de puzles que debemos resolver mediante el uso de poderes que nos otorgan las diferentes emociones presentes en el juego. La alegría nos permite saltar más alto, la tristeza nos vuelve blandos y nos permite pasar por lugares estrechos, la ira nos hace rebotar contra las paredes y así llegar a sitios que no podemos con un simple salto, mientras que la ansiedad nos hace inmunes al daño de algunos elementos de los escenarios.
Para entender por qué Monowave tiene una dificultad muy variable solo hay que fijarse en los diferentes puzles que nos plantea. En muchas ocasiones, las emociones que adquirimos nos ayudan a superar un obstáculo fácilmente, sin embargo, hay zonas en las que debemos “contagiar” esas emociones a diferentes criaturas para que ellas sean las que nos ayuden a superar el nivel. Esto hace que debamos comprender bien qué efecto genera cada emoción a cada una de las criaturas que encontramos en la zona, para usarlas correctamente.
Un lugar lleno de colores
A nivel gráfico, Monowave es un juego que mezcla el blanco y negro del fondo con los colores que representan cada emoción. El amarillo es alegría, el azul es tristeza, el rojo es ira y el turquesa es ansiedad. Así, además de poder distinguir en cada momento que emoción estamos usando, también vamos coloreando los escenarios según compartimos estas emociones con las diferentes criaturas que componen el nivel.
El apartado sonoro de Monowave no es una maravilla, no posee una banda sonora realmente destacable o un tema que se te quede grabado en la mente y que reproduzcas una y otra vez fuera del juego. Lo único que se puede reseñar es que posee unos buenos efectos de sonido que podemos escuchar y reconocer muy bien cuando compartimos las emociones con las diferentes criaturas de la zona.
Uno de los mejores puntos que tiene Monowave es que está perfectamente traducido al castellano, permitiendo que los más pequeños de la casa puedan disfrutar y comprender su historia desde el principio.
Monowave. Del derecho y del revés.
Monowave es uno de esos juegos simpáticos, en los que te puedes refugiar para evadirte durante un rato. Con puzles que son asequibles una vez comprendes las mecánicas jugables, las sesiones cortas pueden ser un momento de paz y tranquilidad frente a la vorágine de otros juegos o de la vida real.
Aunque no sea uno de esos juegos que vayan a marcar la infancia de nadie, Monowave es un título que, la gente que decida darle una oportunidad, van a recordar con una sonrisa, ya que es un título entretenido que puede suponer un reto si deciden completarlo al 100%.
Versión analizada: Nintendo Switch (1.0.0) jugada en Nintendo Switch 2