ELDEN RING Tarnished Edition ha llegado por fin a Nintendo Switch 2. Presentado junto con la consola, más de un año después llega en muy buena forma, despejando las dudas sobre su rendimiento y afianzando el catálogo de la híbrida de Nintendo, más prometedor que nunca.
De vuelta al Necrolimbo
ELDEN RING Tarnished Edition es la edición definitiva del que fue Juego del año en los Game Awards de 2022. Un juego que creó una comunidad que duró años en primera línea, con una cantidad ingente de secretos y mucho poder para rellenar conversaciones. Un juego controvertido, odiado por muchos y amado por aún más. Un juego que, por fin, llega a Nintendo Switch 2, tras un año de espera. ELDEN RING Tarnished Edition se enmarca dentro del “género” de los souls, que coge su nombre de la saga Dark Souls, de la cual éste es secuela espiritual (como también lo fue Bloodborne), habiendo salido hace algunos años Dark Souls: Remastered para Nintendo Switch. Los juegos de tipo souls son juegos de rol de acción con un combate pausado y deliberado, que generalmente son bastante desafiantes, pero justos al mismo tiempo. Esta dificultad, que se convirtió en la marca de la casa, para mí es como los finales sorpresa de las películas de M. Night Shyamalan, un arma de doble filo. Pero antes de entrar en el porqué de esta afirmación, vamos a hablar de cómo se siente volver al Necrolimbo una vez más.
El Necrolimbo es la primera zona que visitamos en ELDEN RING Tarnished Edition, y probablemente la más emblemática. Nada más salir de la primera sección tutorial (con varias marcas de la casa), abrimos la puerta y se nos presenta el mundo de las Tierras Intermedias en todo su esplendor, con una panorámica y una intencionalidad fotográfica que, sin duda, recuerda al inicio de The Legend of Zelda: Breath of the Wild. No tenemos ninguna guía, pero en frente de nosotros aparece un punto de gracia y un personaje. Los puntos de gracia son nuestros lugares de descanso, donde podemos subir de nivel al personaje (cuando se desbloquea la opción), cambiar los hechizos, cambiar las pociones de recuperación, etc. También reinician a todos los enemigos que hayamos vencido y, al mismo tiempo, sirven como destinos para los viajes rápidos.
El personaje, muy críptico él, nos dirá que no tenemos doncella y que sigamos las estelas de los puntos de gracia, que nos llevan a nuestro destino. Pero ese destino puede ser la muerte. Como siempre que nos encontremos con alguien, conviene hablarle varias veces para que nos desvele toda la información, hasta que repita los diálogos, ya que si no, nos podemos perder misiones, objetos e información relevante. Una vez acabada la conversación, si seguimos el camino que nos marcan las estelas en línea recta, pronto nos encontraremos con enemigos excesivamente poderosos y aprenderemos, o no, que en ELDEN RING Tarnished Edition muchas veces la opción más sensata es dar un rodeo.
No hay que afrontar los desafíos según aparecen, sino según estamos preparados para ello. Y como le gusta hacer a From Software, esta lección de vida nos la enseña a golpes. Y bueno, podemos capear un poco el ambiente, desbloqueamos el corcel espectral Torrentera para poder avanzar más rápido y hacer uso del doble salto, así como la subida de nivel. En definitiva, avanzamos a duras penas siguiendo la estela de los puntos de gracia, evitando los peligros en la medida de lo posible hasta que nos topamos frente a él. El momento más emblemático del juego, ese que te dice “no estás preparado”, aparece a pocos minutos de empezar para decirte a golpes que explores, que disfrutes del Necrolimbo antes de seguir tu camino, que te enfrentes a los desafíos cuando estés preparado. Esta es la marca de ELDEN RING Tarnished Edition, su seña de identidad y, probablemente, lo que en un principio lo convierte en la experiencia “Souls” más accesible. En un principio.
Aventura por las Tierras Intermedias
Si hacemos caso al mensaje implícito de ese encuentro del destino, volveremos sobre nuestros pasos con el rabo entre las piernas y empezaremos a explorar el Necrolimbo en busca de herramientas y poder para poder afrontar el desafío. Y hay muchas herramientas en ELDEN RING Tarnished Edition para poder jugar a nuestro gusto. Podemos hacer que nuestro personaje se decante por una gran cantidad de armas, podemos hacer que se inicie en las artes mágicas, o que realice milagros (más enfocados al daño elemental) o magias arcanas. Que se transforme en dragón si matamos a uno y descubrimos la catedral del dragón, convertirlo en un clérico bestia, capaz de realizar magias salvajes. Y también podemos ser invocadores gracias a las cenizas de combate. La variedad de opciones a la hora de afrontar nuestra aventura es el punto más positivo de ELDEN RING Tarnished Edition.
Las invocaciones en ELDEN RING Tarnished Edition nos van a permitir combatir ayudados por espíritus que van a convertir los combates, sobre todo los primeros, en una experiencia mucho más sencilla. Todos los souls han tenido siempre invocaciones, pero en este caso están mucho más imbricadas en el juego. Desde mi punto de vista, las invocaciones restan interés al juego, pero de eso hablaré más adelante. En cualquier caso, mi consejo es dejar las invocaciones como último recurso o para enfrentarte a oleadas de enemigos, y disfrutar de los combates mano a mano contra los jefes más emblemáticos del juego… hasta que no puedas contra ellos.
Porque, como ELDEN RING Tarnished Edition es un juego de mundo abierto, podemos tomarnos la libertad de configurar nuestra propia aventura a nuestro gusto. Hay innumerables mazmorras y desafíos en cada región, aunque es cierto que las regiones, salvo por desafíos puntuales, parecen tener un nivel concreto en el que están diseñadas. Es decir, si avanzamos mucho en el juego y luego queremos volver al Necrolimbo, nos daremos cuenta de que los desafíos se han vuelto triviales y aburridos. Mi consejo para principiantes es completar primero el Necrolimbo, después la península del Llanto (es la parte sur del Necrolimbo) y luego, más o menos con nivel 30 o 40, ir al castillo de Velo Tormentoso (que es hacia donde nos llevaba la estela de los puntos de gracia). Luego seguimos las zonas en el orden natural en el que se nos presentan y podremos disfrutar de una experiencia sobresaliente, un arranque impresionante que le hizo ganarse notas perfectas en su día. Pero ELDEN RING Tarnished Edition no es una experiencia perfecta, desde luego.
La maldición autoimpuesta de From Software
ELDEN RING Tarnished Edition tiene un fallo derivado de su propia leyenda. La dificultad del juego en los tramos finales y en el DLC, en lugar de reforzar la diversión, la merma. Esto sucede porque muchas opciones de juego, abiertas desde el principio, empiezan a hacerse inviables. Los jefes finales, independientemente de la vida que tengas, acaban contigo en uno o dos golpes, y realizan combos interminables. Amagos que esperan a que te equivoques para penalizarte. ELDEN RING Tarnished Edition es muy tramposo en este sentido, porque los enemigos leen los botones que pulsas y reaccionan en consecuencia. Al final, la mayoría de jugadores tienen que recurrir a las invocaciones para poder superar los desafíos. A diferencia del personaje principal, las invocaciones aguantan muchos golpes contra los jefes y suelen servir como tanques, mientras tú desde lejos les atacas con magia. O sigues estrategias para causarles sangrado. En cualquier caso, mientras tu invocación se lo pasa bien combatiendo contra el jefe y divirtiéndose, tu estás mirando y apoyando, rezando porque el foco del enemigo no se desvíe hacia ti. Había muchos chistes y memes en su día con esto, especialmente con una invocación concreta que era extremadamente buena.
Para mí, esta obsesión con la dificultad juega en detrimento del juego, porque al morir tan rápidamente contra los enemigos y dejar tan pocas ventanas de oportunidad, tienes que recurrir a estrategias rancias o ser extremadamente bueno con las esquivas. Pero claro, por ejemplo, hay un jefe concreto que tiene un ataque en tres fases que te mata si te acierta y, si lo bloqueas, se regenera la vida. Para esquivar este ataque, tienes que quitar el foco al rival en uno de los golpes y tirarte hacia un lado concreto. Si fallas una vez, da igual cómo fuera el combate, pierdes. ¿Hasta qué punto es eso divertido? No te da tiempo a aprenderte al enemigo, ni a probar estrategias. Acabas teniendo que recurrir a las mismas estrategias siempre, a los mismos tipos de personajes, y toda la variedad inicial, todo ese abanico de oportunidades que se nos desplegaba al principio, termina por ser un espejismo. Un espejismo fascinante mientras dura, pero que en el último tercio del juego se desvanece.
Después está el DLC, en el cual se mejoran un montón de cosas, pero al mismo tiempo se invalidan, por cómo están diseñados los combates, todas las estrategias rancias del juego principal. Ya no es tan fácil invocar y apoyar a la invocación, sino que hay que ser mejor. En el DLC, lo más apropiado es llevar a un personaje capaz de resistir el envite de los enemigos (esto es, con un escudo gigantesco) y confiar en la invocación para causar daño. Digo la estrategia de las personas normales, luego hay jugadores legendarios capaces de esquivar todos los ataques y dejar en ridículo a cualquier jefe del juego. También es que si no los esquivaran todos, morirían en uno o dos…
Hablando del DLC, para desbloquear esa aventura debes superar dos jefes. Uno de ellos, una batalla campal que parece muy épica, basada en la invocación de aliados, pero que para mi gusto es la peor del juego (la más aburrida). Y otra, contra una especie de, digámoslo así, vampiro, que es una batalla fantástica del tramo final del juego. Hay gente que opina justo al revés, pero, en cualquier caso, una vez completadas las dos batallas tendremos acceso al mundo del DLC, que es mucho más contenido en su dimensión y, probablemente, está mucho mejor diseñado que el original. Se añaden nuevas mecánicas y todo se expande. Realmente es casi una secuela al juego original, y así lo fue en su precio cuando salió en su día. Merece la pena, aunque tiene los mismos problemas que el juego principal, pero llevados al nivel extremo. Grandes aciertos y grandes problemas, la máxima de ELDEN RING Tarnished Edition.
Un juego con grandes aciertos y grandes problemas
A pesar de esta sensación agridulce, que es la misma que tuve con el segundo DLC de Dark Souls III y, por lo tanto, me da la impresión de que es la tendencia de From Software con esta saga, esclava de su propia leyenda, ELDEN RING Tarnished Edition es una experiencia maravillosa que recomiendo a casi todo el mundo. Es un juego que exige compromiso, por lo que si eres de ese tipo de jugadores que les gusta estar con varios juegos a la vez e ir picoteando de cada uno de ellos como una abejita va de flor en flor, ELDEN RING Tarnished Edition no es para ti. Y probablemente no te guste nada y pienses que está sobrevalorado. Es comprensible.
Sin embargo, es uno de los juegos al que más horas le he echado y he derrotado a todos los jefes, la mayoría de ellos sin invocaciones ni estrategias rancias, y he disfrutado de cada minuto. Es un juego excelente, pero a veces se siente injusto o que hace cosas que lo hacen menos divertido de lo que podría ser. Miyazaki, el creador del juego, en su momento defendía la dificultad elevada del primer Dark Souls argumentando que servía para que el jugador sintiera satisfacción al completar los desafíos. Estoy de acuerdo, pero también pienso que la dificultad tampoco debe ser un obstáculo para la jugabilidad, ni se debe crear haciendo que los enemigos sean esponjas de vida y tú seas más frágil que una copa fina de vidrio, para que parezca todavía más difícil (dificultad “artificial”, que se decía en su momento). El problema no es que sea difícil, sino que esa dificultad va en contra del principal atractivo del juego: la variedad de opciones a la hora de afrontarlo.
Otro punto negativo es la gran cantidad de farmeo de recursos y runas (lo que se usa para comprar cosas y subir de nivel) que requiere. Además, hay puntos de farmeo esparcidos por el mapa, algunos ridículamente rutinarios, que hacen que sea más efectivo subir de nivel farmeando que jugando, cosa que no pasaba de forma tan exagerada en otros souls (aunque sí, en todos hay puntos de farmeo de una forma o de otra). El problema también es que hay mil mazmorras iguales, te enfrentas contra jefes (muchos repetidos) y consigues múltiples recompensas. Pero, oh, tu personaje no tiene la capacidad para usar ese objeto. O, maldición, has gastado todos tus recursos en otro equipo y ahora no puedes subir de nivel ese arma sin dedicarle 10 o 15 horas solo al farmeo de materiales. Al final, esto “cierra” el mundo abierto, y hace que pierda interés ya que las recompensas no merecen la pena en el 90% de los casos. En ELDEN RING Tarnished Edition todo es a lo grande: Cuando acierta, lo hace a lo grande. Cuando falla, también.
Por otro lado, ELDEN RING Tarnished Edition permite ser jugado tanto conectado como desconectado. Si jugamos conectados, podemos disfrutar del multijugador clásico de la saga. Esto es, podemos invadir a otros jugadores para derrotarlos y hacerles más pesado el viaje o podemos ayudarles a completar mazmorras y jefes. También se puede jugar para ayudar a otros jugadores a resistir invasiones. Realmente, es un multijugador con tantas posibilidades y tan completo, que ha dado pie a que se creen experiencias como Elden Ring: Nightrein o el próximo The Duskbloods, que pudimos disfrutar hace unas semanas en una prueba de servidores.
ELDEN RING Tarnished Edition, la experiencia portátil
ELDEN RING Tarnished Edition es un juego muy bonito. Tiene un diseño de escenarios único, y todo está realizado con mimo y detalle. En el lado negativo, está la repetición de elementos, sobre todo las mazmorras opcionales, que siguen tres patrones (y hay como doscientas). Acompaña a la vista una música y unos efectos de sonido muy personales, con mucho carisma. El doblaje es un poco enlatado, como es habitual en los juegos de From Software (y me da la impresión de que es a propósito), pero funciona muy bien. Tal vez la narración inicial, que está acompañada de dibujos, es menos chula que las de la saga Souls o la de Demon’s Souls (hechas con el motor del juego), pero todos los elementos ayudan a crear esa sensación de que estamos ante algo grande. Algo muy críptico, que apenas vamos a comprender, pero grande de todos modos.
Jugarlo en Nintendo Switch 2 es una experiencia positiva, pero no exenta de algunos problemas derivados de las limitaciones del hardware. A diferencia de en las versiones de plataformas más potentes, ELDEN RING Tarnished Edition se nota más lento y con algunas caídas ocasionales. Nada que lo haga injugable, pero sí que salta a la vista. También la distancia de dibujado es menor y hay popping, la vegetación es poco abundante y algunos personajes aparecen de la nada conforme vamos avanzando. El agua tiene unas texturas un poco extrañas y se nota que no está tan definido como en las versiones mayores. Sin embargo, al poco tiempo te acostumbras y se deja jugar de manera excelente, siendo probablemente la mejor experiencia portátil para este juego que existe. También me han llamado la atención los tiempos de carga, que son más lentos de lo que me gustaría.
Y todo esto es muy curioso, porque con The Duskbloods no observamos ninguno de estos problemas gráficos ni de rendimiento. Se nota que este juego no fue concebido para Nintendo Switch 2 en un principio, y que el motor no estaba del todo preparado. No es una experiencia tan buena como lo ha sido, por ejemplo, Onimusha: Way of the Sword en términos de calidad del port, pero tampoco es una mala experiencia.
ELDEN RING Tarnished Edition es un juego maravilloso, a pesar de sus problemas. Es una experiencia muy recomendable para todo aquel dispuesto a asumir el compromiso de explorar las Tierras Intermedias. Revisitarlo en Nintendo Switch 2 es una gozada, a pesar de sus compromisos y poderlo jugar en cualquier lado no tiene parangón. Si el juego fuera más corto, pero más pulido, con unas dificultades más ajustadas a la diversión (como sí sucede con otros juegos anteriores de la saga) y no requiriera tanto farmeo, para mí sería la experiencia definitiva. Sin embargo, tiene muchos problemas que no puedo pasar por alto y que, desde mi punto de vista, lo alejan de la excelencia y del sobresaliente. Aun así, es uno de mis juegos predilectos. Lo amo y lo odio pero, sobre todo, me encanta hablar de él y sumergirme en su mundo maravilloso.
versión analizada: 1.0.1






