Ocellus Services vuelve a ponerse al frente de una aventura de plataformas con Marsupilami 2 – Salsa Palombia, secuela de aquel simpático plataformas protagonizado por los conocidos personajes de cómic justo tras el estreno de la película en cines. Publicado de nuevo por Microids, la propuesta apuesta como gran novedad por un cooperativo local para dos jugadores y una diferenciación jugable de sus protagonistas.
Ritmo selvático
Una extraña melodía ha puesto a bailar a todos los animales de Palombia y detrás de este caos se encuentra la Reina Momia, que ha regresado del Más Allá junto a sus secuaces para organizar un concierto capaz de sembrar el caos. La historia es una excusa sencilla para llevarnos de un escenario a otro, pero cumple su función mientras seguimos las pistas que nos conducen hasta la villana. La campaña se divide en cuatro mundos, cada uno con sus propios peligros y mecánicas, pasando de la colorida jungla a una ciudad, las montañas nevadas y, finalmente, el Inframundo. El viaje resulta variado y visualmente atractivo, aunque cuatro mundos pueden saber a poco para quienes esperen una aventura especialmente extensa.
La principal particularidad de Marsupilami 2 – Salsa Palombia está en sus tres protagonistas. Podemos tomar el papel de Twister, Hope y Punch durante la aventura, cada uno con una habilidad característica: el primero dispone de un desplazamiento dash horizontal, Hope cuenta con un salto giratorio vertical y Punch puede utilizar su cuerpo como una pelota para rebotar. Así, cada Marsupilami se controla de una manera diferente, añadiendo variedad al diseño de los niveles pero también complica la entrada al juego. Especialmente durante las primeras horas, acostumbrarse a cambiar de personaje y recordar las posibilidades de cada uno puede provocar más de un error.

La línea visual es colorida y sencilla.
El problema se hace más evidente en el cooperativo. Aunque podemos repartir los personajes entre dos jugadores, los niveles limitan qué Marsupilamis podemos utilizar, de modo que no siempre podremos jugar con nuestro favorito. Esto obliga a aprender a utilizar las habilidades de los tres si queremos avanzar con soltura. La diferencia más más allá que la que hay entre Donkey o Diddy Kong. El propio cambio de personaje altera nuestra manera de afrontar los saltos, enemigos y obstáculos. Una decisión que aporta personalidad a cambio de sacrificar una mayor accesibilidad, algo que los jóvenes de la casa pueden acusar al afrontar cada nivel.
Donde sí destaca la aventura es en su diseño de niveles. Marsupilami 2 – Salsa Palombia no busca ser especialmente complejo, pero sabe esconder suficientes secretos como para premiar a quienes quieran completarlo al 100 %. Hay fases de bonus, objetos coleccionables y muros secretos. A esto se suma el Modo Salsa de cada nivel, que se desbloquea al completar cada uno de ellos, y nos insta a repetirlo a toda velocidad manteniendo un combo con los ítems que recogemos. Una verdadera prueba de habilidad donde debemos mantener el ritmo para llegar a la meta con el mayor multiplicador posible y conseguir las notas musicales necesarias para desbloquear todos los niveles secretos del mapa. Además, también encontramos Dojos de Combate y pruebas contrarreloj para enfrentarnos a otro jugador e intentar alargar la vida útil del plataformas.

La cámara cambia de ángulo en algunas situaciones.
Un homenaje demasiado evidente
Si hay una comparación que resulta imposible evitar es la de Donkey Kong Country Returns. Desde los primeros compases aparecen movimientos, enemigos y situaciones que recuerdan claramente a la saga de Retro Studios: el giro sobre el suelo, los barriles, los loros propulsores, las fases secretas e incluso determinados niveles jugados mediante siluetas dejan pocas dudas sobre la inspiración. No estamos ante una copia descarada pero sí ante un plataformas que bebe tanto de aquella fórmula que la comparación aparece prácticamente desde el primer salto. La referencia es evidente y aunque no alcanza su extraordinaria precisión la fórmula sigue funcionando.
El notable Nikoderiko: The Magical World lleva todavía más lejos su inspiración en los juegos del simio de Nintendo, pero ofrece un control algo más refinado en determinados aspectos. Por suerte los chicos de Ocellus Services ya demostraron con Los Pitufos – Dreams que tomar una buena referencia, en ese caso la de Super Mario 3D World + Bowser’s Fury, puede servir para ofrecer un producto compacto, reconocible, accesible y vistoso. Marsupilami 2 – Salsa Palombia quiere precisamente eso ofreciendo suficiente reto para los expertos, pero manteniendo una filosofía bastante accesible durante la campaña principal mientras busca sus propias vías para diferenciarse. El resultado es satisfactorio, aunque quizá no lo suficiente como para convertirse en algo más destacable tras una primera entrega que nos hacía esperar un título de mayor alcance..

Seguro que os suenas las fases de bonus y la estética elegida.
Y si algo ayuda a que cada mundo tenga su propia personalidad es el apartado musical. Los temas cambian de género y estilo en función del escenario, acompañando con bastante acierto el paso por la jungla, la ciudad, las montañas o el Inframundo. Lo más interesante es que la música no se limita a sonar de fondo: en determinados momentos las propias bases cambian según lo que hacemos, adaptándose a la acción y reforzando algunos saltos, persecuciones o situaciones especiales. Es un detalle que quizá pase desapercibido para muchos por su naturalidad, pero que aporta ritmo y demuestra un cuidado mayor del esperado en un plataformas de estas características.
En el apartado técnico encontramos, eso sí, uno de los principales puntos débiles de esta versión para Nintendo Switch. Marsupilami 2 – Salsa Polombia funciona a 30 fotogramas por segundo y la calidad de imagen resulta mejorable. Tampoco existe una versión específica para Switch 2 que aproveche las posibilidades de la nueva consola. Es una pena porque el juego pide una mayor fluidez, especialmente cuando entramos en las pruebas contrarreloj y tenemos que encadenar movimientos con precisión. Aun así, su vistoso diseño artístico, los diferentes ambientes y el acompañamiento musical consiguen que siga resultando agradable a la vista, al oído y, por supuesto, a los mandos.

No todos los personajes pueden alcanzar los mismos caminos.
Versión analizada: Nintendo Switch (1.0.1) jugada en Nintendo Switch 2