El clásico juego de mesa Othello llega a Nintendo Switch para jugar dónde quieras, cuándo quieras y cómo quieras.

Othello es la apuesta de Arc System Works para el estreno de Nintendo Switch. No es una de sus sagas fuertes (Blazblue ya llegará) pero trae una versión del archiconocido juego de fichas blancas y negras que encaja bien en el formato portátil de la consola. Además, gracias a la inclusión de 2 Joy-Con con la consola el multijugador está garantizado siempre.

Othello ofrece juego rápido, simple e inmediato

Lo primero que llama la atención es que de primeras todo está disponible con unas pocas pulsaciones. Lo malo de esto es que, por el contrario, no hay muchas opciones disponibles. Un modo para jugar una partida rápida contra la CPU y otro para jugar contra un amigo. Se puede elegir usar el Joy-Con de forma horizontal o vertical lo cual, pese a que puede parecer algo superfluo, se agradece para tener la postura más cómoda y facilitar que pueda jugarse con una sola mano. Puede usarse además el combo de ambos, ya sea con grip o sin él.

En el modo para una persona puede escogerse entre dieciséis niveles de dificultad y en el modo para dos puede elegirse si se quiere usar un mando por turnos o si se emplearán varios. Es posible también activar una ayuda que indica los posibles lugares de colocación de una ficha, y también está la posibilidad de deshacer el último movimiento si se desea o bien jugar con “ficha a la mesa presa”.

Blanco y negro, batalla para dominar el tablero

¿De qué va Othello? Es un juego de mesa en el que juegan dos personas, una con fichas blancas y otra con fichas negras. Hay un tablero de 8 x 8 casillas y por turnos cada uno coloca una ficha comenzando por la zona central. Las siguientes fichas tienen que colocarse adyacentes a otras ya puestas y el objetivo es poner dos de tus fichas a cada lado de una de las fichas del rival, para convertirla en una tuya. Si tu cerco engloba más de una ficha, todas las que están dentro de él se transforman.

A nivel técnico y visual, hay que destacar que todo funciona fluidamente, pero tampoco es un juego que consuma muchos recursos ya que la interfaz es bastante sencilla y no tiene decoraciones extras o posibilidad de personalización. La música de fondo es un mero acompañamiento, pero los efectos de sonido (como los movimientos de las fichas) son un añadido simpático que se agradece.

Othello es, en definitiva, una experiencia simple pero que cumple con su cometido. Además, en caso de utilizar la consola en modo portátil, puede usarse su pantalla como control, con lo que se puede incluso prescindir de botones, muy interesante para los que prefieren el modo táctil. No es un juego recomendado para todo el mundo, pero los amantes del juego de mesa o aquéllos que buscan un juego para partidas rápidas en todo momento, pueden encontrar en Othello un gran compañero.

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