Sobrevive con tu Nintendo Switch y una barca.

Muchos eran los que decían con mala leche que los poseedores de consolas Nintendo teníamos que sobrevivir con los escasos títulos que nos llegaban. Ahora que parecía que esa imagen era cosa del pasado llega a nuestras Nintendo Switch The Flame in the Flood haciéndonos sobrevivir de verdad.

Agárrate bien

The Flame in the Flood es un juego de supervivencia. Nos encontramos en la América de un futuro no muy lejano, en donde todo se ha ido al garete y somos la única superviviente en una tierra inundada. O eso creíamos, hasta que una noche nos visita un perro portando una radio emitiendo, de manera sorprendente, señales. Nuestra misión es descubrir de dónde proviene esta señal y averiguar si quedan más supervivientes.

Podríamos decir que la jugabilidad de The Flame in the Flood se divide en 3 partes principales. Por un lado tenemos el descenso a través del río en busca de la señal de radio pues no hay otra manera de desplazarnos, lo que podría considerarse la columna vertebral del juego a la cual se ajustan las otras dos vertientes de la jugabilidad.

Subidos a una barca bajamos empujados por la corriente del río, una enorme masa de agua que ha arrasado con todas las tierras. En nuestro descenso tenemos que dirigir la barca con el fin de elegir el camino más favorable y esquivando todos los obstáculos que se interponen en forma de restos de edificios y rocas que sobresalen por la superficie del agua.

Cuidado con los lobos

La segunda parte la determina la exploración y recolección de recursos. En nuestro descenso encontramos terrenos que no han sido arrasados por la inundación y en donde podemos desembarcar. Constituyen pequeños escenarios que muestran las ruinas resultantes de una humanidad desaparecida. No son localizaciones muy variadas pero sí suficientes para mostrar diferencias una de otras. Así, visitaremos iglesias, centros médicos, cabañas, bosques, calles… Con un aspecto solitario y triste.

En estos escenarios exploramos y metemos las narices en cada recoveco con el fin de buscar y abastecernos de herramientas y recursos. Así, arrancamos plantas y hiervas, recogemos agua (no potable), palos, clavos, aceite, cuerdas… e incluso nos encontramos con animales salvajes que cazar o a los que sobrevivir (y cazar también por qué no).

Muchos de estos víveres los encontramos solo en lugares determinados, como, por ejemplo, las medicinas que solo aparecen en los centros médicos. Por ello debemos elegir bien donde efectuar nuestras paradas para no consumir recursos innecesariamente.

Somos inmortales

La tercera parte en la que se divide la jugabilidad de The Flame in the Flood, y no por ello menos importante, es la gestión de recursos. Nuestra solitaria protagonista cuenta con parámetros a los que hay que prestar atención y cuidar, tales como: hambre, sed, cansancio, temperatura corporal, salud. A medida que descendemos por el río y pasa el tiempo estos parámetros disminuyen, suponiendo nuestra muerte si no conseguimos abastecerlo. Si morimos reaparecemos en el último tramo del río, el cual se divide en 10 partes, o desde el comienzo del mismo, a nuestra elección.

A través de los menús del juego es donde se realiza la gestión. A través de ellos utilizamos los objetos recogidos a lo largo de la aventura. Podemos utilizarlos directamente o combinarlos entre sí. De esta manera cocinaremos alimentos más elaborados, potabilizamos agua o creamos trampas para cazar.

La gestión de herramientas ofrece posibilidades muy variadas e interesantes que nos permiten afrontar la aventura, y sobrevivir, de la manera en la que se nos ocurra. El contrapunto de este apartado radica en que la navegación por estos menús puede hacerse tediosa. Cuando lo abrimos el juego se pausa cortando el ritmo de la aventura en lugar de realizar la gestión en tiempo real, lo que hubiera dotado a The Flame in the Flood de realismo. Además los menús son un tanto exigentes ya que es necesario controlar varios apartados para sacarle todo el partido.

No hay dos iguales

A todo esto sumamos la aleatoriedad de la que hace gala The Flame in the Flood debido a su componente roquelike. Así es amigos, todo lo que aparece en pantalla se genera de manera procedural, por lo que no hay dos partidas iguales.

Esto es una idea estupenda, que en The Flame in the Flood funciona mejor que en otros juegos de la misma índole, ya que acentúa la sensación de supervivencia al no poder memorizar una ruta fácil. En cada partida se pone a prueba nuestras dotes como supervivientes.

En contra tiene dos problemas que surgen de la aleatoriedad de The Flame in the Flood. La generación de escenarios no siempre es afortunada haciendo que no podamos conseguir determinados objetos cuando sean necesarios. Además, las situaciones no se adaptan a nuestro estado por lo que pueden surgir desajustes en la dificultad. Esto confluye en partidas demasiado injustas para el jugador o demasiado monótonas por lo que no siempre garantiza la diversión que puede alcanzar el título.

Bello

The Flame in the Flood cuenta con un apartado artístico muy llamativo, de notable alto. Posee una personalidad que pocas veces se ve, distanciándose de otras propuestas indies y de la artificialidad de las superproducciones. En cierto modo recuerda a Brother Two Tales, salvando las distancias, en las sensaciones que produce en el jugador de encontrarse en un mundo desconocido a punto de ser descubierto.

El título también cuenta con una banda sonora que pocas veces se escucha en videojuegos debido a su calidad, de carácter Country. Este bello aspecto sonoro envuelve la aventura consiguiendo empujar la experiencia vivida hacia el jugador.

En cuento a la duración, es difícil determinar cuánto tiempo estaremos a los mandos en The Flame in the Flood. Si bien, llegar a nuestro objetivo puede alcanzarse a partir de las 5 horas tras adaptarnos a este mundo y conocer todas sus mecánicas, o puede llevarnos mucho más según nuestra habilidad. Aún así  nos quedarán ganas de seguir jugando.

Podemos determinar que jugar a The Flame in the Flood es una experiencia gratificante. Los escépticos con la generación aleatoria de escenarios pueden estar tranquilos aquí y en general, los que le demos una oportunidad, vamos a encontrar una aventura original con un apartado artístico único.

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