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Gal*Gun 2

La globalización y el auge de lo japonés, desde lo más clásico a lo más sórdido, ha traído consigo productos hasta hace poco impensables en tierras occidentales, como el juego que nos ocupa, Gal*Gun 2, el cual puede que no sea del agrado de todos por su temática pero que esconde buenas ideas una vez dejamos de ver solamente su envoltorio.

Feromonas a go-go

En Gal*Gun 2 somos, parece ser, el único chico en un instituto dominado por las alumnas, las profesoras y sí, los demonios, bueno, demonias.

Como el mismísimo infierno está revolucionando este tranquilo centro educativo y sus alrededores, un ángel, que de normal no tienen sexo pero aquí es una rubia en minifalda llamada Risu, baja a echarnos una mano, o a que se la echemos nosotros a ella, mejor dicho.

Risu es un desastre, y para evitar que la expulsen del cielo deberemos equiparnos con el visor especial capaz de detectar demonios y la pistola que sirve tanto para disparar feromonas, atención, como para aspirar, demonios y lo que se ponga por delante; ya sabéis, folios, balones, ropa…

Sin embargo, llevar este equipo tiene una desventaja, y es que al hacerlo todas las chicas que se encuentren cerca se sentirán atraídas por nosotros, o casi todas, porque tanto nuestra amiga de la infancia Nanako, como nuestra vecina, una hikikomori llamada Chiru, serán inmunes a estos efectos, lo que supondrá que habremos de ganarnos su afecto de otra forma.

Y aquí es donde destaca precisamente Gal*Gun 2, un shooter sobre raíles mediocre tirando a malo pero que ha sabido coger ideas de aquí y de allá y conformar finalmente un producto, digamos, curioso.

Descarrilando a medias

Porque no nos engañemos, como shooter on rails decepciona, sobre todo en una marca como Nintendo, que en Wii tuvo a los mejores exponentes del género, e incluso en Nintendo 64 lo gozamos con Sin & Punishment y ahora en Switch ya estamos viendo buenas ideas.

¿Y por qué Gal*Gun 2 raspa el aprobado en este sentido (que tampoco es como para suspenderlo)? Pues por su control en parte, pero sobre todo por su ritmo y lo repetitivo que resulta.

No es que se maneje mal, con las setas, pero se controla precisamente con las setas, y ni probéis a hacerlo con el control por movimiento de los Joy-Con porque está mal. Quitaos de la cabeza lo de apuntar como en Resident Evil Revelations 1 y 2 o como en World of Goo, el eje de las X funciona del revés hagamos lo que hagamos. Si jugamos de modo tradicional, podemos invertir los ejes, dejarlos normal, etcétera, pero si usamos el giroscopio, arriba es arriba y abajo es abajo, pero izquierda será derecha y derecha será izquierda. Un tremendo lío que además se siente totalmente antinatural.

Es una lástima porque, como decíamos antes, el juego tiene cosas interesantes, por lo menos así nos lo parecerán al principio (siempre hablando de la parte shooter). De primeras a las chicas les podemos disparar feromonas en distintas partes del cuerpo, y siempre serán más vulnerables en una zona, también evitaremos sus disparos (onomatopeyas escritas en japonés) acertando en una letra en concreto, tampoco será lo mismo eliminar que atrapar, y podremos escoger entre diferentes caminos en cada fase (que al final se diferencian muy poco entre sí y siempre acaban en el mismo sitio), e incluso mejoraremos nuestra arma. Y encima lo haremos alternando, entre modos y con chicas.

Ménage à trois de modos

Ya hemos visto que a Gal*Gun 2 se le pueden poner unas cuantas pegas en su modo de disparos pero, ¿acaso hay otros? Pues sí, aunque en Inti Creates han estado lo suficientemente hábiles como para integrarlos de tal manera que no se note el salto de uno a otro.

Como estudiantes de instituto que somos, a clase llevamos el móvil, y será desde nuestro celular desde donde escojamos una misión, y las hay de varios tipos: incursión, defensa, búsqueda…). Una vez superada esta, o antes, toca hablar o no con nuestra amiga, y por qué no, agasajarla con regalos, vamos, lo que comúnmente se conoce como meter fichas.

Al acabar las horas lectivas, ya en casa, también podemos elegir entre una variedad de acciones, a saber: abrir el paquete recibido si hemos cumplido con los objetivos de la misión del día, echar un vistazo a nuestra colección de cómics y otros adornos (se consiguen superando misiones), dormir hasta el nuevo día o lo que más tiempo os robará: tontear con Chiru, vuestra vecina.

Como veis, tan pronto estaremos pegando feromónicos tiros en los pasillos del instituto, la entrada, el gimnasio, la piscina, los baños o incluso en unas cuevas, como nos encontraremos inmersos en una especie de simulador de citas o en un juego de tomar fotografías.

Si hablamos del simulador de citas, sabed que a las mujeres, como a los hombres, se las gana por el estómago. Así es, regalando golosinas a varias de las féminas que nos acompañarán durante las casi 15 horas que durará nuestra aventura (si no vais a saco y sois personas normales) conseguiremos entablar conversaciones con ellas, todas cargadas de dobles sentidos, donde, cual simulador antes mentado, llegará un momento en el que debamos escoger qué responder de entre varias posibilidades, y lo que digamos condicionará lo que pase después…

Y lo que pasa después es lo que os pensáis: erotismo. Sí, son chavalas de instituto (también hay maestras, recordemos) y además más tontas que hechas aposta y todas pegan voces y grititos, pero, ¿no dice en algún libro aquello de no juzguéis si no queréis ser juzgados? Esto es fan service del puro, habrá a quien le atraiga más, menos o nada, valorar eso será cosa vuestra.

Si la parte de ligoteo se nos da bien, luego habrá que pasar a mayores. No, a eso no, a las fotos, atrevidas y picantonas instantáneas que os sacarán una sonrisilla por lo absurdo de la situación y lo chocante culturalmente que resulta.

Lívido abajo

Desgraciadamente, todo este subidón de adrenalina y sangre se viene abajo cuando comprobamos que los controles por movimiento no responden como deben (ilógicamente), los gráficos son justitos tirando a pobres, aunque eso hace que se mueva suave como la seda y es verdad que los modelados de los personajes y sus (repetitivas) animaciones son correctas, su música es olvidable y lo que es peor, solo tiene modo para un jugador.

Creo que es el primer juego de estas características en el que no puedo compartir mi partida con alguien. Igual es por lo “japonés” que es, si es que eso significa algo, pero desde luego es llamativo, y negativo.

También decir que se encuentra únicamente en japonés y en inglés, y que su precio de venta en la eShop es de unos nada despreciables 49,99 € (también podéis encontrarlo en tiendas). Puede que algo elevado de precio para ser un producto tan minoritario y que lo que busca ahora es abrirse paso, encima tampoco con las mejores credenciales del mundo.

¿Volvería a salir con Gal*Gun 2?

Posiblemente. La verdad es que pasada la pequeña sorpresa inicial (que no es tanta si estáis mínimamente metidos en el mundillo del manganime), Gal*Gun 2 entretiene de lo lindo, siempre que no le exijamos demasiado.

Es el típico juego que siempre quisimos pero que nunca pasaba la frontera, y no deja de ser divertido ver lo distintos que seguimos siendo culturalmente hablando.

Es un juego sincero, con fallos y buenas ideas también, y bastante menos lascivo de lo que pudierais pensar, aunque un poco caro, cierto.

Una opción a tener en cuenta para quienes no tienen prejuicios en consumir esta clase de contenidos, pero siempre que se sepa que como shooter, no, pero como producto, sí.

Nota Revogamers

Toma, toma, toma.

6.5
Escrito por
Señor Bichos para ti.

Este debate contiene 0 respuestas, tiene 1 mensaje y lo actualizó  Marcos Catalán hace 8 meses, 1 semana.

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