Un juego más de la franquicia LEGO para Switch, esta vez nuestra misión es ponernos en la piel de unos ninja mmuy cinematográficos y salvar el mundo

La saga LEGO es una de las más prolíficas que ha dado el mundo de los videojuegos gracias a la gran cantidad de licencias que posee. Debido a esto sabíamos que en Switch también íbamos a tener nuestra ración de LEGO y, de momento, nos han dado una de cal y otra de arena, sacando un gran LEGO City Undercover y un decepcionante LEGO Worlds. Ahora es el turno de un videojuego basado en una película, LEGO Ninjago, y, desgraciadamente, tenemos que decir que nos ha suscitado más las malas emociones de Worlds que todo lo que saben hacer bien.

Cuando nos ponemos a los mandos de un juego de LEGO desarrollado por TT Games ya sabemos lo que nos vamos a encontrar, un juego en el cual controlaremos a un personaje en unas fases medianamente guiadas y que suelen dejar cierta libertad de acción en algunas partes del nivel. En esta ocasión debemos controlar a uno de los ninja para recorrer estos niveles. En estas fases se encuentra la gran bondad de estos juegos, los secretos, son juegos plagados de secretos por descubrir y dan ganas de rejugar cada nivel para encontrarlos todos.

Sin embargo, y a pesar de que normalmente la bondad de los juegos de LEGO se encuentra en sus niveles, en esta ocasión podemos decir que son un poco sosos, poco inspirados, y dan razones para no volver a ellos, o al menos para no intentar conseguir el 100%. Después de superar cada uno de los niveles, tendremos una pequeña secuencia que se asocia directamente con la película, convirtiéndose así en una buena herramienta de publicidad para el largometraje. Pero aquí podemos destacar otra de las bondades que la gente de TT Games siempre tiene en cuenta, el humor, las escenas son divertidas y llenas de interacciones entre personajes de una forma peculiar.

Cada uno de los escenarios en los que jugamos está muy detallado, pero podemos observar que continuamente se reciclan elementos y hay poca variedad de elementos, que es precisamente lo que hace que no apetezca volver. También es importante recalcar los largos tiempos de carga que entre las diferentes áreas. En estas pantallas de carga vemos una visión general del escenario como si de un set real de LEGO se tratase, pero aguantar 30 segundos por cambio de área no compensa lo bonita que sea la pantalla de carga.

La jugabilidad es la típica de los juegos de LEGO, un juego con puzzles, plataformas y los combates son machacabotones, salvo aquellos donde luchamos frente a un jefe. Sin embargo, esta vez con los ninja han incluido una funcionalidad muy interesante que son las habilidades. Mientras avanzamos conseguiremos unas fichas, que se tienen que gastar al instante, y que nos servirán para comprar o potenciar  habilidades.

El juego cuenta con un modo cooperativo para jugadores, pero, aunque es un gran añadido, es difícil recomendarlo debido a sus limitaciones. La pantalla se divide verticalmente y esto propicia una gran caída de imágenes por segundo. No es totalmente injugable en el modo TV, pero en el modo portátil, entre la división de la pantalla y el ya citado problema de los frames, es difícil saber lo que está pasando en pantalla. Jugar con un amigo definitivamente agrega valor al juego, ya que los compañeros que controla la IA son poco más que monigotes que van donde vas tú. Mientras despejamos una zona de enemigos, nos encontramos con que el compañero que controla la IA está luchando con el mismo enemigo contra el que luchaba cuando comenzó la fase. El compañero que tienes existe solo para que lo puedas controlar cuando el juego exige que ambos ninjas resuelvan un acertijo.

Correr por ahí golpeando a los malos es hasta cierto punto divertido, pero es cuando el juego comienza a divagar con otros sistemas de juego cuando empieza a fallar en lo más clave. LEGO Ninjago no se conforma con seguir la fórmula conocida en este tipo de juego, presenta algunos nuevos tipos de juego, como un juego de disparos en línea en el que volar alrededor de Ninjago (la ciudad) para defenderse de las fuerzas del mal, pero el juego no lo soporta como debería y no funciona tan bien como tendría que hacerlo. El framerate nuevamente tiende a descender más de la cuenta en este modo, y Nintendo Switch a veces se ahoga, sobre todo cuando hay una buena cantidad de enemigos en pantallas. Es fácil pensar que esto es culpa del sistema, pero hemos visto logros mucho más impresionantes en la consola de manos de otros desarrolladores.

Las bajadas de frames no es el único fallo grave que hemos encontrado en LEGO Ninjago. Muchas veces, mientras recorríamos un nivel, el juego se congelaba inexplicablemente, o la cámara se bloqueaba en un área donde todo lo que podíamos ver era la parte superior de la cabeza de nuestro héroe. Esto no se limita a la jugabilidad, estos fallos los hemos visto también varias veces durante las escenas que hay entre nivel y nivel.

Los juegos de LEGO suelen ser bastante buenos, por otra parte los juegos basados en franquicias cinematográficas son bastante malos. El videojuego de LEGO Ninjago cumple de una manera u otra ambos, pero al final parece más un juego de película que un juego de LEGO. El diseño deficiente de los nivel, los interminables tiempos de carga y los errores crean un juego que no aprovecha todo su potencial. Si bien contamos con esas escenas con interacciones divertidas o algunos pequeños detalles, pero no pueden levantar un juego que falla demasiado. De momento el único juego que parece merecer la pena para Switch es LEGO City Undercover, puesto que ni Worlds ni este Ninjago cumplen.

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