El título futurista de carreras continúa la estela marcada en Wii U con interesantes mejoras.

El ronroneo de los motores, la sensación de velocidad, la adrenalina de aventurarse a cientos de kilómetros por hora. Nintendo Switch acoge en su lanzamiento una de las sorpresas que llegó a la eShop de Wii U. De la mano de Shin’en, recibimos Fast RMX, título de carreras que se aventura a perseguir la estela marcada por el siempre recordado F-Zero.

El estudio alemán se ha encargado de traer un juego mejorado, algo más que un par de ajustes de motor y una capa de pintura que hacen de Fast RMX una de las apuestas de lanzamiento de Switch. Tras alcanzar el podium, os contamos las sensaciones que nos ha transmitido pilotar estos futuristas bólidos.

Más rápido que nunca

Fast RMX es exigente. Contando con un total de 30 recorridos, se nos presenta un juego difícil, en ocasiones endiablado, creciente en dificultad. Con tres modos distintos de dificultad, incluso el más fácil supondrá un auténtico desafío para superar en primer lugar la línea de meta. A su vez, las naves no estarán preparadas para conductores novatos. Su manejo es exigente, no serán pocas las veces que nos choquemos contra las barreras de protección del circuito, salgamos fuera de sus límites o simplemente colisionemos contra alguno de los obstáculos que nos plantea el recorrido, invitando al conductor a estrujar las posibilidades de los controles, siendo el uso de los gatillos fundamental para encarar correctamente las curvas.

Las naves que manejemos serán precisas en sus movimientos, pero también extremadamente veloces. La sensación de velocidad está muy presente, aunque esto no impide disfrutar del trazado de los circuitos. Algunos más originales que otros, logran dar un salto a nivel técnico respecto lo visto en Wii U. Las mejoras a nivel de hardware premian a Fast con un mejor acabado técnico, a destacar la iluminación y los efectos climáticos, siendo un auténtico espectáculo. El salto a 1080p y 60 frames en el modo sobremesa, bajando la resolución a 720p en el modo portátil, suponen un avance a nivel de inmersión de la ya de por sí excelente versión de Wii U. Nada que objetar a su pasmosa fluidez, ayudando a transmitir el frenetismo de cada una de las carreras.

Una de las particularidades que arrastra Fast es su original sistema de turbo. Pudiendo alternar entre dos colores (azul y naranja) deberemos de tener el color activado correspondiente al de las bandas que habrá diseminadas por el circuito. De esa forma, la nave podrá dar un turbo, el cual también puede ser activado manualmente, gestionando una barra de energía que se irá llenando conforme vayamos recolectando orbes dispersos en el trazado. Una gestión inteligente del turbo será fundamental si queremos pasar primeros la línea de meta, así como colisionar con las naves rivales con él activado nos permitirá ralentizarles.

Con tantos choques y salidas de pista, no habrá que preocuparse de pasar por chapa y pintura después de cada carrera, donde estas resistentes naves contarán con características diferentes, distribuidas en velocidad, aceleración, turbo y peso. Con un total de 15 entre las que elegir, desbloqueándose conforme vayamos avanzando en el campeonato, cada una contará con su diseño propio, siendo algunos más carismáticos que otros. Sus reacciones con el circuito estarán más presentes que nunca gracias a la vibración HD, precisa en cada choque, acelerón e impacto con el suelo. No siendo lo que esperábamos desde un principio, sí que ayuda a meter al jugador en la carrera de forma satisfactoria, siendo la inmersión uno de los grandes logros alcanzados con Fast.

En lo referente a modos de juego, Fast RMX apuesta la faceta individual, pudiendo elegir entre el modo campeonato y héroe. En el primero de ellos nos encaminaremos en convertirnos en el mejor piloto en 10 grandes premios, mientras que el segundo nos invitará a recorrer cada circuito en un modo supervivencia, donde agotar la barra de energía supone la eliminación de la carrera. También habrá cabida para el multijugador local a pantalla partida, ya sea en televisor o ayudándonos del modo tabletop de Switch, modalidad ya en vías de extinción y que se agradece; y online. Sin largas esperas, cabe mencionar raras trayectorias en las naves rivales, moviéndose a saltos, ofreciendo un modo online no muy estable. A pesar de la aparente falta de contenidos, Shin’en ya prometió la incorporación de nuevos modos, entre ellos el contrarreloj además de la posibilidad de jugar con amigos en el modo online.

Fast RMX se postula como una de las principales apuestas de lanzamiento en Nintendo Switch. Siendo uno de los principales atractivos su poderío técnico, este excelente título se postula como uno de los grandes abanderados indie en los primeros compases de Nintendo Switch. Aquellos que lo hayan jugado en Wii U quizás no encuentren más razones fuera de su perfeccionamiento a nivel técnico, siendo actualmente uno de los juegos más impresionantes gráficamente que encontramos en la plataforma, haciendo de sus decenas de circuitos un completo alarde de belleza, sumado a su logrado grado de inmersión acompañado de una vibración HD que nos ha dejado un poco fríos.

Sin embargo, es necesario hacer especial mención a la excelente explotación de los distintos modos de juego que ofrece Nintendo Switch por parte de Shin’en, a destacar su multijugador local, siendo actualmente uno de los juegos que hace mejor alarde de cada una de las posibilidades que ofrece la nueva consola, sumándole enteros a un título que pocos “peros” puede ofrecer. Sin duda, una de las grandes compras que acompaña a la eShop de lanzamiento.

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