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Análisis de Slap City

Hoy os hablamos de Slap City. Puede que para muchos sea desconocido, pero si os decimos que sus creadores son los mismos que los de Ittle Dew y Nickelodeon All-Star Brawl la cosa cambia. El juego que nos ocupa salió en 2020, pero ahora se ha actualizado y ha llegado a Nintendo Switch, con juego online cruzado y muy estable. Estamos ante una nueva obra inspirada en Super Smash Bros. pero que sabe hacer algunas cosas muy bien (otras no tanto).

Slap City sabe lo que es

Estamos ante un juego de lucha con un componente party interesante, pero sin objetos. Es decir, va a haber tortas más o menos caóticas según el número de jugadores, y el salto es uno de los botones que podemos utilizar. En neustra mano queda si utilizar el mando de GameCube (recomendado por el propio juego) o bien el Pro Controller o dos Joy-Con (y todos ellos permiten personalizar los botones para cada jugador). Cada uno de los 11 personajes disponibles tiene la posibilidad de saltar, una serie de ataques normales, otros fuertes, y unos especiales que varían en función de la dirección que los acompañe, y cada uno va asociado a un botón.

Para que nos entendamos, si en Smash separados los ataques Smash de los otros ataques de “A”, tendríamos los dos tipos de ataque que mencionamos aquí más allá de los especiales, que son técnicas propias de cada personaje y que incluyen además una “salvación” en caso de que estemos lejos del escenario y nos toque volver sin morir en el intento. La manera de proceder en cada combate no es nueva, pues cada ataque sube el contador de daño del enemigo y cuanto más alto es, más lejos podemos mandarlo de una torta, lo cual es el objetivo para que así no vuelva y le quitemos una vida.

Cada personaje tiene buenos ataques propios y se sienten medio diferentes entre sí salvando algunos elementos comunes. La variedad es sorprendente y convence, pero aquí se nota el presupuesto y el tamaño del equipo (muy muy pequeño) que hay detrás, y muchas animaciones no llegan al nivel de lo que el juego de lucha más vendido de la historia nos tiene acostumbrados. No es algo que lo haga injugable, pero puede que sea una barrera de entrada muy gorda para algunas personas.

Modos conocidos, un online muy bueno

El juego ofrece varios modos para un jugador, entre los que encontramos el arcade clásico, un minijuego de explotar globos (como si fueran dianas) y un modo aventura, en el que encontramos diálogos, fases de plataformas y otras de combates propiamente. Es algo así como el modo aventura de Melee y Brawl, pero con coleccionables en forma de colores, datos trivia o skins para los personajes, pero también con un selector de niveles para que así no sea necesario completarlo de un golpe y podamos rejugar lo que nos interese con cada personaje.

Más allá de esto, que puede saber a poco (aunque la duración no es mala) tenemos el modo multijugador. Además del local que va como la seda, encontramos que el online también va muy bien, y que la manera en la que se gestionan las salas es una maravilla, pues en ellas se nos permite jugar a varios minijuegos mientras esperamos. Solo hay un problema, y es que hay muy poca gente jugando a este juego. Ojalá recibiera un impulso de jugadores, porque la verdad es que entretiene bastante, si sabemos obviamente las diferencias que hay con la saga con la que es imposible no compararlo.

A nivel gráfico encontramos polígonos buenos para personajes, escenarios y buenas ilustraciones en los diálogos, aunque es cierto que el nivel de detalle de escenarios y enemigos genéricos es muy sencillo, hasta el punto de que se siente bastante pobre en ocasiones. La música ofrece melodías muy interesantes y la del menú es pegadiza, aunque faltan diferentes niveles de intensidad dentro de cada pieza para darles variedad. Por otra parte, todos los textos están en inglés, algo que si bien no afecta demasiado a un título así, sí que puede evitar que el público más joven pueda apreciarlo bien.

Slap City es un título indie con mayúsculas. Es decir, no es soberbio, sino que se nota mucho su carácter independiente en todo momento, comenzando desde a presentación de los menús. Sin embargo sabe hacer notar su humor propio y algunas ideas interesantes, y promete ir actualizándose más con nuevos contenidos y mejoras. Es además una biblioteca sobre personajes de Ludosity o estudios asociados, algo útil para atraer a los seguidores de Ittle Dew a conocer nuevas sagas como Princess Remedy. En definitiva, es un juego que tiene mucho margen de mejora, pero que sabe satisfacer al que sabe a lo que viene de sobra.

 

Resumen
Mucho potencial, pero también mucho margen de mejora. Es difícil que entre a primera vista un título así, pero los controles pueden hablar de otra manera. Las comparaciones son odiosas, pero el trabajo obtenido es digno de alabanza.
7
Bueno
Escrito por
Pikmin de nacimiento y strawhard de corazón, colecciono monedas DK por diversión.

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