Un roguelike de la vieja escuela que, a pesar de su lograda estética pixel art y una banda sonora sobresaliente, no destaca por las carencias propias de un juego para móviles.

Dolores Entertainment, estudio español creador de títulos como Ice Cream Surfer, lanza en la eShop de Wii U Bit Dungeon +, un juego que combina la dinámica de mazmorras de Diablo y la acción de los The Legend of Zelda clásicos.

El retorno de Bit Dungeon

El mercado de los móviles se ha convertido con derecho propio en uno de los más importantes para la industria del videojuego por las facilidades y beneficios que reporta tanto a desarrolladores como a los propios usuarios. A algunos el reciente éxito de Pokémon GO puede haberles pillado desprevenido, pero precedentes como Candy Crush o Clash of Clans demuestran que las compañías no son ajenas al crecimiento y la aceptación de los móviles como plataforma de juego.

El cambio en los hábitos de los jugadores también ha influido en la concepción de los propios lanzamientos. La jugabilidad se adapta y se diseña en función de la máquina, de forma que hay géneros que por las exigencias del control serían impensables en smartphones. En este contexto, el primer Bit Dungeon se convirtió en todo un éxito en móviles obteniendo más de 10.000 descargas. La acertada combinación de un roguelike con elementos RPG y mazmorras influenciadas por clásicos atemporales como The Legend of Zelda aseguraron el desarrollo de una secuela que llegó al mercado a finales de 2014 para Android, iOS y Steam.

Bit Dungeon 01

A diferencia de estas entregas desarrolladas por Kinto Games, la conversión que recibimos ahora en Wii U bajo el título de Bit Dungeon + es obra de Dolores Entertainment, compañía nacional conocida por juegos como Ice Cream Surfer (también disponible en la eShop). La principal incertidumbre del relanzamiento en la consola de Nintendo radicaba en cómo se llevaría una obra originaria de móviles a una máquina de sobremesa manteniendo sus mecánicas y virtudes. El resultado es amargo, pues aunque cumple, se queda muy por detrás de otras propuestas disponibles en el catálogo.

El viaje del héroe

Bit Dungeon + como todo roguelike se beneficia de un sistema de generación aleatoria de mazmorras con el que alargar su vida útil de forma infinita. Sin embargo, su condición de título rejugable va ligado a la diversión de cada partida y es ahí donde en ocasiones palidece, pues aunque la disposición de las salas y enemigos cambia constantemente, todas conducen a situaciones similares. A diferencia de otros títulos del género como The Binding of Isaac, la obra de Kinto Games opta por interesantes matices propios del RPG y, sobre todo, de los tradicionales juegos de tablero al estilo Dragones y Mazmorras.

Durante la aventura nuestro personaje recorre habitaciones en las que no solo abundan los enemigos, sino elementos destructibles y cofres con los que obtener equipación que modifica las estadísticas jugables. No se reduce a un mero guiño, sino que en todo momento podemos comprobar cómo cada nuevo objeto varía rasgos tan dispares como la defensa, el ataque, la precisión o la curación en los enfrentamientos. Y es que las referencias al rol de mesa no se quedan ahí. Nuestro personaje cuenta con distintas acciones tales como atacar, defenderse o lanzar magia. La combinación y la medición de los tiempos será crucial para el desempeño de cada partida. A todo esto se añade además la posibilidad de jugar junto a otra persona en la misma consola aportando un importante componente cooperativo.

Bit Dungeon 02

Sin embargo, la dosis de rol que aporta a la base jugable se ve lastrada por un control tosco y poco preciso heredero de su desarrollo móvil. La respuesta de los joysticks es mejorable y en conjunto las partidas tienen un ritmo más pausado de lo que corresponde a un género que se nutre del frenetismo de cada situación. De esta forma, tanto el esquive como el bloqueo dependen más de la destreza del jugador para hacerse con el tiempo de respuesta entre la acción en el mando y su réplica en pantalla que de las propias mecánicas jugables que propone. No es algo alarmante, pero afecta a la experiencia de juego.

Una aventura con reminiscencias a los 8 bits

Bit Dungeon + utiliza un estilo pixel art efectista que consigue su propósito de recordarnos la influencia que recibe de títulos clásicos como el mencionado The Legend of Zelda. En este sentido, su paso de móviles a consola no ha perjudicado la calidad visual y el resultado es lo suficiente interesante como para observar con atención cada entorno y sprite que aparece.

Su estética fantástica, así como el cuidado por los pequeños detalles que abundan en las mazmorras van acompañados de una interfaz en pantalla limpia que se limita a mostrar la vida y energía del personaje. Además, un añadido destacado en la versión de Wii U es el uso del Off-TV con el que poder continuar la partida en el Gamepad. La combinación entre mando y televisión permite atender a la partida a la vez que tenemos una vista rápida de las estadísticas del jugador.

Todo lo que se representa en pantalla va acompañado de una banda sonora que utiliza máquinas como la Commodore 64 y la Game Boy original para recrear los sonidos que se escuchan. El resultado se traduce en melodías chiptune que aportan dinamismo a las partidas y elevan la calidad del producto gracias a su sobresaliente nivel. De igual forma, los más nostálgicos agradecerán cómo hasta los efectos de sonido evocan a los juegos de la época de los 8 bits.

La complicada transición de móvil a consola

Bit Dungeon + es un interesante roguelike que mezcla elementos RPG con la frenética habilidad que exige el género. Sin embargo, la conversión en Wii U es víctima de un control tosco y pocas sorpresas en el conjunto frente a otras propuestas presentes en el catálogo de la consola debido en parte a un desarrollo concebido desde un inicio para dispositivos móviles.

Aun con todo, la generación aleatoria de mazmorras aporta una gran rejugabilidad que junto a la soberbia banda sonora son aspectos a tener en cuenta. Una pena que no estemos ante la mejor plataforma en la que jugar a la obra.