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Análisis de Gal Metal

Gal Metal es un juego rítmico de los de verdad, sin líneas que seguir que nos indiquen cuándo pulsar qué o cualquier otro apoyo visual. Esa batería no se va a tocar sola y esos alienígenas no nos van a dejar en paz si no les damos un poco de metal del bueno, así que coge tus baquetas, tu Nintendo Switch y let’s jam!

La música calma a las fieras y a los aliens

Nos encontramos en una aparentemente tranquila ciudad situada muy cerca de la urbe de Tokio cuando, repentinamente, somos abducidos por unos seres de apariencia octópoda que nos acusan, a toda la raza humana, de casi haber acabado con ellos. El Disco de oro contenido en la sonda Voayager contenía sonidos que, como si de la película de Mars Attacks! se tratase, resultaban ser letales para algunas razas no terrícolas.

Junto a nosotros se encuentra una chica y, como deciden que ambos seamos los representantes de la Tierra, nos fusionan en un solo cuerpo, el de ella, pero con la conciencia de ambos, controlando los movimientos, eso sí, el chico.

Para colmo, los extraterrestres nos han dado un plazo de 2 días para debatir qué haremos a continuación, si entregarles nuestro planeta por las buenas o no. Por suerte, la chica, llamada Rinko Hoshino, también es la batería y líder de un grupo extraescolar de música metal, por lo que todavía tenemos una oportunidad de salir airosos. La mala noticia es que el chico que nos controla no ha visto un instrumento de cerca en su vida…

A tu ritmo, literalmente

Esta historia, que se cuenta siguiendo una estética de cómic con viñetas con cierta animación (fondos, onomatopeyas…) no es sino la excusa para presentarnos un juego desenfadado donde lo que primará realmente será aprender ritmos, primero básicos y más tarde avanzados, de batería.

Jugablemente, Gal Metal es casi un tutor de ritmos más que un juego rítmico al uso. Al contrario que en otros como los célebres Guitar Hero o Rock Band o los más recientes Deemo y VOEZ, aquí no hay líneas que seguir ni botones o marcas que pulsar a tiempo, aquí todo se basa en cómo acompañaremos a nuestros compañeros en una jam sesión organizada con la excusa de librarnos de estos aliens con forma de pulpos y de otros que vendrán, aunque siempre de temática marina (calamares, gambas..).

Dado que somos una chica (con un chico fusionado en nuestro interior, cierto) que acude al instituto, también habrá que cuidar nuestra vida social; y dado que somos la líder del grupo, no podremos desatender tampoco aspectos como la moral de la banda o sus niveles de actividad, pasión, vitalidad y valor.

Los planes del día junto a las otras chicas se realizan mediante mensajes de texto en el móvil mientras estamos en clase (ahí, estando a lo que no hay que estar), aunque aquí básicamente lo que haremos será leer lo que ponen las demás y acabar decidiendo si, después de clase, vamos a un lugar o a otro.

Al salir de clase se abre un mapa con una serie de actividades que contienen tanto eventos, que llevan asociados diálogos entre las integrantes, como otra serie de ocupaciones, ya sea acudir a la biblioteca, a la tienda de música, la escuela… También habrá tiempo para ensayar, solas o acompañadas, y así perfeccionar nuestras habilidades antes de las sucesivas invasiones, las cuales se dan, por norma, cada dos días.

Cualquier actividad gasta energía y tiempo, por lo que solo podremos participar en unas pocas cada vez, involucren estas o no a alguna o varias de nuestras amigas, pero por el contrario seremos recompensados por un aumento de nuestros atributos musicales, imprescindibles para conseguir combos mayores y una mejor puntuación a la hora de la verdad.

Por desgracia ninguna de estas actividades conlleva algún tipo de minijuego, por muy básico que fuera, ni siquiera en los eventos habrá opción de elegir qué responder, nada. Una oportunidad perdida que habría dado más variedad al conjunto.

Practica

En el modo historia, pilar del juego, aunque no el único, las invasiones se repelen tocando rock.

Como ya hemos dicho, nuestro deber es liderar al grupo tocando para ello la batería. Esto podemos hacerlo de varias maneras distintas: usando la pantalla táctil, opción más recomendada y con más posibilidades, usando los botones, o agitando en el aire los Joy-Con al más puro estilo Wii Music.

Si jugáis en modo táctil, la sensibilidad será total y la sincronización perfecta, por lo que lograr unos ritmos u otros o dejaros llevar, sin perder el compás, será todo cosa vuestra. Si hacéis lo propio con los Joy-Con, es probable que tengáis que ajustar la sensibilidad de estos o incluso el retardo del audio del televisor (o usar cascos conectados a la consola), y nunca optaréis a la variedad y soltura que sí proporciona el otro modo, aunque habrá quien sí logre actuaciones sobresalientes con esta opción de manejo.

Independientemente del método escogido, el truco siempre estará, además de en no iros demasiado del ritmo, en variar. No os podéis limitar a bombo, caja, bombo, bombo, caja, ¡que está en juego la Tierra! Usad el charles, los platillos, los toms… ¡Todo vale! Aunque aquí falla tal vez este Gal Metal, y es que no guía casi de ninguna manera al jugador hacia la excelencia, solo se limita a enseñarle unos conceptos demasiado básicos sobre cómo ser el baterista exterminador de alienígenas que la Tierra necesita.

Para tratar de solucionar esto, además del modo historia, que no es muy largo, unas 13 canciones, lo que equivale a 13 intentos de conquista interplanetaria, Gal Metal introduce dos modos de juego más como son Practice y Free Play (sí, el juego está entero en inglés).

En Practice podremos practicar, obviamente, los distintos ritmos que luego seguiremos (o no). Son casi 40, algunos básicos y otros sumamente complicados, pero nada que la práctica no pueda solucionar. En el modo Free Play tocaremos los temas acompañados por el resto de la banda, y para ello habremos de haberlos desbloqueado previamente en la historia. La pega, como ya hemos dicho, es que son solo unos pocos, además, siempre bajo la misma animación en vídeo. Sí podremos, no obstante, cambiar a los enemigos a los que trataremos de batir, dado que no será lo mismo enfrentarnos a los octópodos, la raza más inofensiva, que, por ejemplo, a los calamares, que nos lanzarán tinta a la pantalla dejando inutilizable por unos segundos un lado de la batería.

3, 2, 1 let’s jam

Gal Metal gustará sobre todo a los amantes de la percusión, aunque quienes disfruten de poner a prueba sus habilidades rítmicas también encontrarán aquí un producto al que dedicar varias horas, tampoco muchas, avisados estáis.

Hay que saber, no obstante, que es un juego donde la práctica prima más que otros de la misma temática, ya que poco o nada tiene que ver con los Elite Beat Agents, Guitar Hero y similares. Aquí hay que tener realmente ritmo (algo que en los otros ayuda pero no es indispensable) y ser creativo.

Y si os gusta leer lo que tienen que decirse un grupo de quinceañeras japonesas entre clase y clase, mejor, porque hay texto para aburrir, y en inglés. Por lo menos su historia, ligera, y ciertos comentarios más o menos divertidos ayudan a pasar esos momentos, aunque podría haber dado mucho más de sí.

Si vais a jugar con los Joy-Con acordaos de calibrar bien todo antes de llegar a la conclusión de que sois unos arrítmicos sin solución.

Resumen
El poder del metal.
7
Bueno
Escrito por
Señor Bichos para ti.

Este debate contiene 0 respuestas, tiene 1 mensaje y lo actualizó  Marcos Catalán hace 1 semana, 6 días.

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