Llega a la eShop de Nintendo Switch Beach Buggy Racing, un juego que hará las delicias de los más peques de la casa debido a sus coloridos (y simples) gráficos, a su fácil manejo y a lo animado de sus melodías.

Beach Buggy Racing es un juego de buggies que quiere ser un juego de karts, lo que le deja un poco en terreno de nadie, pero no por eso es un mal juego. Simplemente es uno de tantos juegos para móviles (porque ese es su origen) de los que hay en el mercado, aunque sí tiene detalles que le colocan varios puntos por encima de otros productos de corte similar. Claro que ni puede ni intenta competir con los grandes del género como Mario Kart 8, a años luz de un juego que tiene el mérito de haber sido desarrollado por menos de una decena de personas, contando ya con traductores y que podéis encontrar en la eShop de Nintendo Switch a un precio de 9,99 €, lo que quiere decir que sabe a quién va dirigido, algo loable.

Simplemente divertido

Beach Buggy Racing es simple de conducir, puede que demasiado. Aceleramos, frenamos, usamos el especial (una vez por carrera) y soltamos los power-ups. Es, digamos, efectivo, pero si venimos de otros juegos echaremos bastantes cosas en falta, como mayor control en los derrapes, una vista trasera para ver quién nos persigue o usar los objetos contra nuestros perseguidores, no siempre hacia delante.

Pese a contar con una buena cantidad de potenciadores, nada menos que 25, muchos de ellos no son sino variaciones y, quitando un par, no demasiado inspirados. Eso sí, los hay dignos de mención, como uno en el que controlamos a nuestro piloto y a quien va delante nuestro u otro que otorga a los demás vehículos ruedas enormes de goma que hace que boten y reboten como locos.

Más allá de eso, el resto son muy conservadores: misiles, escudo, turbo, aceite en el suelo y repetir pero con otro nombre. Ocurre similar con las habilidades únicas de cada piloto. Solo podemos activarlas una vez por carrera, pero su efecto es poco más o menos igual que el de un objeto normal de carrera. Y otro tanto pasa con el aspecto gráfico, simplón a más no poder, y con el sonoro, con pocas melodías. De hecho, pensaréis que estáis todo el rato oyendo la misma canción.

Personalización y modos

Sí hay algo de lo que Beach Buggy Racing puede presumir es de haber traído algo de aire fresco, al menos fuera de las carreras, a un género en el que su máximo exponente, Mario Kart, lleva desde Nintendo DS dormido.

Así es, en este título veremos cosas como desafíos diarios con un coche y un corredor aleatorios donde deberemos superar una prueba que pude consistir en acertar a un determinado número de blancos, otra donde el último es eliminado cada 15 segundos o similares. Estas pequeñas pruebas que nos sacan de la monotonía, porque las carreras, como los escenarios o la música, son todas muy similares entre sí, también se incluyen en el modo carrera, el, digamos, modo principal del título.

Aquí controlaremos a Rez, un simpático aunque carente de carisma personaje que tendrá que ir sumando estrellas en varias carreras para así llegar a enfrentarse en un duelo 1 contra 1 al, llamémosle así, jefe de serie. Si le vencemos, se añadirá a nuestro plantel de corredores.

Ninguno de los personajes es un derroche de ingenio, pero al menos son todos diferentes y tienen habilidades únicas (aunque intercambiables). Esta sensación puede deberse al estilo elegido, entre cabezón y cutre, pero puede que haya a quien le guste, sobre todo a los infantes de la casa.

La otra “novedad” de Beach Buggy Racing es la personalización de nuestro vehículo. Si ganamos (en cualquier modo) conseguiremos monedas que luego gastaremos en mejorar la aceleración, velocidad máxima, manejo o rendimiento de nuestro vehículo.

También podremos cambiarle la pintura al auto (todo el juego está traducido al español de América) y ponerle vinilos decorativos. Buen detalle, aunque ojalá tuviéramos la opción de cambiar también la cámara en carrera para apreciarlo mejor.

En cuanto a los modos, cuenta con los típicos campeonato, carrera corta o multijugador (solo local), además de con el ya citado modo carrera y con el también nombrado anteriormente desafío del día. Además tiene un apartado de noticias que no son tal sino anuncios de la tienda de Vector Unit con merchandising del juego.

A medio gas

Beach Buggy Racing es, secnillamente, demasiado correcto. Se arriesga con cosas como la personalización de nuestro vehículo o los retos/minijuegos, pero, en carrera, queda muy por detrás de sus competidores. Además, se le nota su origen para smartphones. Claro que sus competidores no valen menos de 10 €.

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