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Análisis de The Relic: First Guardian

Project Cloud Games debuta con The Relic: First Guardian, un RPG de acción que nos lleva a Arsilthus, un mundo de fantasía oscura inspirado en el folclore coreano y marcado por la destrucción de una antigua reliquia. Bajo su apariencia de Soulslike, esconde una propuesta bastante más extraña de lo que cabría esperar. Un juego obtuso en su manera de comunicarse y representar su mundo, que parece llegar de otra época y que, pese a sus evidentes carencias, consigue encontrar cierta identidad propia.

Un viaje a otra época

The Relic: First Guardian es uno de esos juegos que no siempre hacen el esfuerzo de explicarse. Sus escenarios, personajes y acontecimientos se presentan sin demasiadas indicaciones, dejándonos la tarea de interpretar qué está ocurriendo y hacia dónde debemos dirigirnos. Por momentos, parece transportarnos a principios de los dos mil, o incluso antes, cuando los videojuegos no estaban tan preocupados por guiarnos constantemente y el jugador tenía que poner más de su parte para comprender sus propuestas. Esa sensación puede resultar estimulante, pero también frustrante cuando la opacidad no conduce a un descubrimiento especialmente satisfactorio.

Aunque su apariencia pueda recordarnos a un Soulslike, The Relic: First Guardian toma prestadas algunas ideas del género sin abrazarlo por completo. El combate es exigente y requiere aprender los movimientos de los enemigos, especialmente durante los enfrentamientos contra los jefes, pero no busca castigarnos de manera despiadada. Las animaciones de ataque no se pueden cancelar para esquivar, así que comprometerse con un espadazo significa asumir sus consecuencias. Es una decisión que obliga a medir los tiempos, aunque también puede transmitir cierta rigidez cuando necesitamos reaccionar con rapidez. Los jefes aportan algunos de los momentos más importantes de la aventura gracias a su logrado sistema de parrys pero no siempre consigue que sus combates sobresalgan por encima del conjunto.

The Relic: First Guardian

Por narrativa, a veces controlamos a Elisa pero El Primer Guardián será el protagonista.

La exploración tampoco termina de desarrollar todo su potencial. Aunque podemos seguir una ruta relativamente lineal si no queremos complicarnos, los caminos secundarios se convierten a menudo en recorridos enrevesados y poco intuitivos. La situación empeora por una dirección artística que repite numerosos elementos en distintos lugares, sin ofrecer suficientes referencias visuales para distinguir unas zonas de otras. En vez de ayudarnos a reconocer el terreno, esa reiteración hace que orientarse resulte más complicado de lo necesario y debamos recurrir al mapa desde el menú más de una vez. Además las recompensas suelen reducirse a monedas de oro para comprar recursos de los que podemos portar unos pocos ellos, por lo que cuesta encontrar motivos para explorar para dar con algo realmente valioso.

También resulta desconcertante cómo gestiona la muerte. En un género acostumbrado a convertir cada derrota en una pérdida potencial, no siempre queda claro cuál es la penalización real por caer en combate. Al regresar al último punto de control, conservamos los objetos recogidos y los enemigos derrotados siguen muertos, dejándonos vía libre hasta el adversario que nos ha vencido. Es una decisión que reduce la frustración, pero también dificulta comprender qué estamos arriesgando y qué sentido tiene el castigo por morir. El resultado es un sistema que no termina de encajar con las expectativas que genera su apariencia de Soulslike como vimos en el reciente Lies of P Complete Edition.

The Relic: First Guardian

Si atacas de más te lo pierdes. Las animaciones de los movimientos ofensivos no se pueden cancelar.

Acción con asperezas

La narrativa sigue esa misma filosofía. Arsilthus es un mundo marcado por la pérdida y la desolación, todas sus historias viven de ello,  intentando hacer que la aventura respire un trasfondo trágico. Sin embargo, la manera fría y poco clara de presentar los acontecimientos dificulta que lleguemos a conectar emocionalmente con sus protagonistas. Hay una intención evidente de construir un relato sombrío, pero la tristeza por sí sola no basta para tocar la fibra, especialmente cuando no llegamos a tener feeling con los personajes e historias que nos topamos de forma repentina. No son los relatos de Lost Odyssey ni mucho menos.

Gráficamente, The Relic: First Guardian es bastante justo. La ambientación tiene momentos interesantes, pero el apartado visual no termina de destacar ni por detalle ni por espectacularidad. En Nintendo Switch 2 se aprecian recortes respecto a las versiones de plataformas más potentes en aspectos como la distancia de dibujado, la resolución, los efectos y la carga gráfica general. Aun así, el rendimiento se mantiene estable durante la partida, algo que permite disfrutar de su combate sin que la adaptación comprometa la experiencia jugable. La parte sonora aporta poco más que acompañamiento, mientras que el uso de inteligencia artificial generativa en elementos como algunas iconografías y pantallas de carga deja una impresión poco cuidada.

The Relic: First Guardian

Los jefes cuenta con una escuetas cinemáticas.

Para su llegada a la híbrida tampoco parece haberse tenido demasiado en cuenta las particularidades de la consola. La tipografía es minúscula y la ausencia de una opción para pausar la partida son decisiones especialmente desafortunadas en modo portátil, donde leer textos (en castellano eso sí) y gestionar las pausas resulta de todo menos cómodo. No son detalles menores cuando hablamos de un juego que ya exige de nuestra parte para adentrarnos en su mundo pero que, en parte, comprendemos por querer atraer a esos jugadores acostumbrados a ciertas manías del género que parece querer acariciar a veces.

Y, aun así, hay algo en su estructura que funciona. The Relic: First Guardian se mueve a medio camino entre los juegos clásicos y los actuales, sin alcanzar la sofisticación de los grandes referentes modernos, pero tampoco intentando replicar todos sus sistemas. Su combate tiene una base funcional, los enfrentamientos contra los jefes aportan variedad y existe una sensación de aventura que invita a continuar, incluso cuando el juego no facilita demasiado las cosas. No convence plenamente en ninguno de sus apartados, pero el conjunto posee suficiente cuerpo como para sostener la experiencia y evitar que sus carencias lo hagan descarrilar por completo.

The Relic: First Guardian

Parece que no busca hacer amigos.​

Versión analizada: NIntendo Switch 2 (1.0.0)

Resumen
The Relic: First Guardian es una propuesta extraña, obtusa y con un pie en unas cuantas décadas atrás. No destaca especialmente en lo visual, lo sonoro, la exploración o la narrativa, y sus decisiones de diseño pueden alejar a buena parte de los jugadores. No es un Soulslike al uso ni termina de pulir sus propias ideas, pero tiene suficiente personalidad para despertar interés entre quienes busquen una aventura diferente y estén dispuestos a pasar por alto sus asperezas.
Bueno
  • Combate exigente.
  • La ambientación y trasfondo.
Mal
  • Exploración confusa y sin incentivos.
  • Técnicamente modesto.
5.5
Simple
Escrito por
Jugador de corazón, amante del arte y enamorado del metal.

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