Middle-earth™: Shadow Bundle incluye los juegos La Tierra Media™: Sombras de Mordor™ y La Tierra Media™: Sombras de Guerra™, los dos títulos de Monolith Productions y Warner Bros que hace más de 10 años sorprendieron a todo el mundo con su sistema Némesis. De forma inesperada y con todo el contenido extra incluido, llegan a Nintendo Switch 2 de la mano de Aspyr. Veamos qué tal lo hacen.
Middle-earth™: Shadow Bundle, el hijo tolkeniano de Batman Arkham y Assassin’s Creed
Sombras de Mordor nos pone en la piel de Talion, un montaraz asignado a la Puerta Negra, en el momento de la caída de la misma. Esto es, entre el capítulo de la fiesta de cumpleaños de Bilbo Bolsón y cuando Frodo emprende su travesía para destruir el anillo. La puerta negra es el último bastión de Gondor frente a los avances de Mordor, que está recuperando fuerzas tras el regreso de Sauron. El juego empieza con los dramáticos eventos de la caída y nos pone en la piel del montaraz, vengativo y poseído por el espectro de un misterioso elfo. En el segundo juego, Sombras de Guerra, continuamos las aventuras donde lo deja el primero y se centra en la caída de Minas Ithil.
Tanto Sombras de Mordor como Sombras de Guerra son juegos muy parecidos, siendo el segundo una evolución lógica (y tal vez muy conservadora) del primero. Comparten su esencia jugable y, de hecho, cuando empiezas el segundo es como volver a empezar el primero. Básicamente, el estilo de juego es similar al que tenía la saga Assassin’s Creed antes de Origins. Tienes un botón de sigilio y un botón de avance rápido que sirve para correr y hacer parkour. El parkour es extremadamente ágil (más todavía en el segundo) y, en general, mover a Talion es muy satisfactorio. Desde el sigilo, podemos hacer todo tipo de ejecuciones, como si de un Assassin’s Creed se tratara. Y también disponemos de un arco espectral, muy bien implementado y que nos permite atacar a distancia como verdaderos francotiradores.
A la hora del combate cuerpo a cuerpo, la referencia es la saga Batman: Arkham. Tenemos un botón de reacción y otro de ataque, aparte de un montón de combinaciones. Podemos esquivar, agarrar, hacer ataques devastadores, etc. El combate es muy fluido y, aunque la parte de sigilo está más lograda, es muy divertido. En general, a nivel jugable, tanto Sombras de Mordor como Sombras de Guerra son juegos muy buenos. Podríamos decir que estos juegos son la mezcla perfecta de Assassin’s Creed II y Batman: Arkham, en el universo de Tolkien.
Mejorando las habilidades de Talion para descubrir la historia
Ambos juegos tienen sistemas de mejoras muy parecidos, aunque el de Sombras de Guerra es más complejo (sin abrumar) y tiene muchas más opciones. Podemos subir el nivel del montaraz, lo que nos da acceso a poder desbloquear nuevas habilidades, y también podemos cambiar el equipo. Algunas habilidades, sin embargo, se desbloquean mediante misiones de la historia principal.
A la hora de estructurar el juego, tanto en Sombras de Mordor como Sombras de Guerra podemos emprender misiones de diferentes tipos. Las hay relacionadas con la historia principal, pero también hay desafíos o misiones que sirven para el sistema Némesis, del que hablaremos más adelante. Son misiones breves, concisas y divertidas de realizar, no entorpecen para nada. También se pueden conseguir coleccionables que aportan variedad, pero es verdad que se sienten como relleno (especialmente en Sombras de Guerra). Pero es un relleno tolerable. Sombras de Mordor dura unas 16 horas y Sombras de Guerra unas 21, lo que hace que el paquete completo dure unas 37 horas, una duración buena para un juego completo, que ni es mucha ni es poca.
La historia nos guiará por los acontecimientos que suceden en el lapso de tiempo mencionado antes, pero también nos permitirá conocer el pasado del espectro, muy relacionado con Sauron. Se toma ciertas libertades, como la apariencia humana de Ella-Laraña, justificada porque esta es hija de Ungoliant, un ser primigenio más poderoso que Sauron y la mayoría de los Valar. Nunca se dice en El Silmarillion que Ungoliant pudiera adoptar forma humana, y mucho menos que Ella-Laraña pudiera, pero a nivel narrativo nos permite tener otro personaje humano, que sirve de guía siniestro para Talion.
No solamente Ella-Laraña, sino que muchos elementos del imaginario de Tolkien están presentes, metidos con bastante acierto. Eso sí, aunque Talion sea una especie de Aragorn armario, el tono de los juegos se acerca mucho más al de la fantasía oscura que al de la fantasía legendaria (o alta fantasía) que tenía El Señor de los Anillos. También es cierto que este tono es más apropiado para un juego de estas características. Y sorprende que se hayan tomado tantos esfuerzos en hacer que el juego fuera fiel al material original, a la vez que se han tomado tantas libertades.
El sistema Némesis
Llegamos a la piedra angular de Sombras de Mordor y Sombras de Guerra. El sistema Némesis. En ambos juegos nos enfrentamos al ejército de Sauron, poblado por orcos de diferentes rangos. Hay orcos anónimos, pero muchos tienen nombre propio y estos pueden ir ascendiendo en la jerarquía del ejército hasta convertirse en caudillos (de la Mano Negra o de Sauron, según el juego). Estos enemigos tienen debilidades y fortalezas (son un DAFO andante), y van acumulando poder conforme pasa el tiempo. Si los derrotamos, pueden volver a aparecer reforzados. Por ejemplo, si a uno lo mataste de un tiro en la cabeza, igual vuelve a la vida con una placa de hierro en la cabeza. Y se acuerdan de ti y de cómo juegas (básicamente, cómo luchas contra ellos), tratando de fortalecerse en aquello que usaste contra ellos. Algunos escaparán al vernos y volverán preparados para futuros ataques.
Del mismo modo, si te derrotan, se vuelven más fuertes y pueden ascender en la jerarquía. También hay misiones específicas que te permiten participar en las luchas de poder internas, ya sea ayudando a uno de ellos o impidiéndoles conseguir sus objetivos. Puede que te interese una cosa u otra. En cualquier caso, este sistema hace que los enemigos progresen de forma independiente a ti, pero que tus acciones puedan tener consecuencias. Además, para poder subir tu poder (y desbloquear habilidades), vamos a tener que ganar poder, por lo que si queremos mejorar a Talion más nos vale implicarnos con el sistema (aunque podemos ignorarlo parcialmente). Y hay más habilidades y características relacionadas con el sistema Némesis que no vamos a revelar en este análisis.
El sistema Némesis es lo más original de Sombras de Mordor y Sombras de Guerra, y se combina perfectamente con el estilo de juego tan deudor de Assassin’s Creed (sobre todo del II) y la saga Batman Arkham. De hecho, me atrevería a decir que estos juegos son más divertidos (no necesariamente mejores) que aquellos a los que imita, y eso que Assassin’s Creed II es un verdadero hito en la historia de los videojuegos. Pero estos juegos de La Tierra Media funcionan muy bien a nivel jugable. Una lástima que Monolith Productions fuera disuelto hace unos años y que este sistema se encuentre enterrado entre patentes de empresas que ya no existen (pero te demandarán si usas algo parecido en tu juego).
La mano de Aspyr podría haber sido mejor
Donde más fallan Sombras de Mordor y Sombras de Guerra es en la calidad del port que nos ha traído Aspyr. Es decir, es una maravilla y ha sido algo inesperado que estos juegos hayan sido porteados a Nintendo Switch 2. Jugarlos en portátil es muy inmersivo y práctico y, además, funcionan bien. Pero tienen errores y limitaciones importantes, que se nota sobre todo en Sombras de Mordor.
Sombras de Mordor, como port, sale mucho peor parado. Aparte de que gráficamente no cumple y se ve borroso (un juego con más de 10 años de antigüedad), tiene un problema MUY SERIO con el doblaje. Resulta que detecta el idioma de la consola y, si está en español, te va a poner el audio de las escenas de vídeo en español de España y el audio de mientras juegas en español de América. Esto es un error catastrófico que mata absolutamente el juego, más cuando no puedes cambiar el idioma (debes cambiar el de la consola para que cambie). Es imperdonable y lastra el conjunto. Que tenga un framerrate bajo, que algunas texturas sean borrosas y que sea un poco inestable por la baja calidad del port son cosas que podríamos pasar por alto, porque el juego es muy divertido. Pero el problema de doblaje mata la inmersión y mucha gente habrá devuelto el juego por esto mismo. Error imperdonable.
Sombras de Guerra sale mejor parado, pero básicamente porque el juego está mucho más cuidado a nivel técnico en su versión de origen. El salto es como la noche y el día. Sombras de Guerra es visualmente muy bueno, con personajes más definidos, mejores efectos y escenarios más cuidados. Y, además, puedes elegir el idioma de las voces y de los textos, que son independientes, y no presenta ningún error destacable. Pero claro, aunque te hagan un resumen del primer juego, no deja de ser una secuela directa de Sombras de Mordor, por lo que el fallo del doblaje del primero también se arrastra al segundo.
Sombras de Mordor y Sombras de Guerra, veredicto
Sombras de Mordor y Sombras de Guerra son juegos muy divertidos, con una historia un poco sucedáneo tolkeniano, pero que cumple y ambienta a la perfección. Serían una apuesta segura si no fuera por la calidad de los ports. Hemos visto juegos más pulidos en Nintendo Switch. De hecho, ahora mismo parece que todo el mundo quiere estar en Nintendo Switch 2. Y, por lo tanto, podemos quejarnos del port que, en el caso de Sombras de Mordor, tiene un fallo imperdonable. Si el port fuera mejor y se hubieran aplicado las mejoras esperables para unos juegos que salieron en 2014 y 2017 respectivamente, estaríamos ante unos juegos casi excelentes. Así, se quedan un poco lejos pero siguen siendo opciones muy recomendables, especialmente si Aspyr arregla lo del doblaje en la versión española y sacan algún parche para mejorar la fluidez (y liberar los 60fps no estaría mal tampoco).
versión jugada:
- Tierra Media: Sombras de Mordor: 1.0.1
- Tierra Media: Sombras de Guerra: 1.0.1




