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Análisis de Star Wars: Knights of the Old Republic

Aspyr sigue trayendo al presente juegos antiguos de Star Wars adaptándoles lo justo a los tiempos modernos, y como ya hiciera con Star Wars: Episode I Racer o con Star Wars: Republic Commando, cumplen con nota con este cometido, y eso que esta vez puede que estemos hablando del juego más grande jamás creado de Star Wars y un RPG que marcaría el camino a seguir por otras muchas producciones especialmente occidentales hace casi ya dos décadas. Y es que por Star Wars: Knights of the Old Republic, o KOTOR, ha pasado el tiempo pero su calidad ha demostrado ser atemporal.

Precuela de las precuelas (y mejor)

Da comienzo así una auténtica epopeya galáctica en la que casi cada decisión que tomemos (las habrá más y menos importantes) influirá en la trama la cual bien habría podido pasar por una novela de las buenas del universo expandido antes de que Disney se lo cargara e hiciera borrón y cuenta nueva (les odiaré siempre por eso). Una que sorprende incluso a día de hoy pues pocos son los juegos que han llegado a acercarse a la grandeza que KOTOR atesora en este y otros muchos sentidos, viniéndonos únicamente a la cabeza juegos como Deus Ex: Human Revolution, la saga Mass Effect o The Witcher 3: Wild Hunt, alumnos aventajados pero sin duda deudores del juego que nos ocupa.

Para quien no lo conozca, Knights of the Old Republic es un RPG con un sistema de combate híbrido entre los turnos y la acción real (pensad en Xenoblade Chronicles pero con menos opciones en batalla) en el que visitaremos multitud de planetas de la galaxia, manejaremos a decenas de personajes, cada uno con sus habilidades, y seguiremos los caminos de la Fuerza, aunque que sea el de la luz o el de la oscuridad dependerá únicamente de nosotros mismos. KOTOR es una búsqueda, pero no solo de la maestra Jedi Bastila Shan, sino de nuestro lugar en la galaxia, el cual podrá ser muchas cosas, incluso podremos derrocar a Darth Malak y ocupar su trono… o todo lo contrario.

Bajo esta grandilocuencia, que no empezaremos a experimentar hasta bajar del primer transporte en el que nos encontramos y que servirá asimismo como tutorial, se esconde un juego de rol de los de antes, con muchísimas líneas de texto a sus espaldas y un sistema de control a medio camino entre el point and click y la tercera persona normal. Particularmente no me ha costado nada acostumbrarme a remarcar un punto y seleccionarlo para que nuestro personaje se acerque a él, de hecho creo que esto ayudó y ayuda a saber con qué podemos interactuar y así no estamos probando constantemente en cualquier rincón. Ahora bien, para interactuar hay que estar preparado, no solo equipado con el objeto correspondiente, sino con las habilidades que se precisen, y es que KOTOR da mucha importancia a los parámetros de nuestro personaje, como la inteligencia, fuerza, carisma… y a cómo gestionamos los puntos que ganemos tras los combates o tras completar sus múltiples misiones secundarias, pero si no sois de mucho menú también podréis automatizar este reparto de experiencia y otras tantas cosas. BioWare se cuidó muy mucho de hacer un juego profundo pero accesible para los jugadores de consola (salió para la Xbox original), acostumbrados más a otra clase de títulos, ya que antes los RPG pausados eran casi exclusivos de PC, y dotó a este Knights of the Old Republic de decenas de opciones de personalización y capas. Eso sí, al final hay que pasar por el menú sí o sí, porque esto es un RPG y hay mucho inventario, aunque pasear por él no se hace pesado.

Ahora por fortuna las cosas han cambiado e incluso los consoleros nos hemos acostumbrado a darle al Start cada poco tiempo, y si es para disfrutar de un juego así, no tenemos pegas. Bueno, quizás las tengamos en cómo ha envejecido en algunos puntos, especialmente en los aspectos técnicos, aunque también es verdad que las batallas ahora se hacen un poco más anodinas que entonces, al menos hasta que conseguimos los poderes de la Fuerza, y aún así. Donde habrá que rehacer el ojo es sobre todo en animaciones y modelados, y es que aunque Aspyr ha adaptado todo el juego a la alta definición y redefinido algunas texturas, 20 años no han pasado en balde y veremos movimientos robóticos constantemente, cabezas con colores diferentes al cuello y texturas de las de no hacer zoom si queremos renovar el carné de conducir cuando nos toque.

Sin embargo, es algo que le perdonaremos a un juego que sigue enganchándonos como la primera vez y que cuenta con unos paisajes, una historia y un sistema de decisiones tan fresco como a principios de los 2000. Ahora solo queda esperar a que también nos traigan la segunda parte y podremos perdernos unas cuantas horas más en esta galaxia muy, muy lejana que ahora nos podemos llevar a cualquier parte.

Resumen
El mejor juego de Star Wars con permiso de los Rogue Squadron de GameCube. Un RPG galáctico por el que ha pasado el tiempo, sí, pero al que si le perdonamos cómo se ven algunos modelados seguirá atrapándonos.
9
Genial
Escrito por
Señor Bichos para ti.

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