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Análisis de Return to Monkey Island

Un título que mucha gente nunca pensaba ver era el regreso de Monkey Island con su creador original al timón. Sin embargo, una extraña alianza entre LucasFilm, Devolver Digital y Terrible Toybox (el estudio de Ron Gilbert y Dave Grossman) lo ha hecho posible. Return to Monkey Island, Monkey Island 3b para los amigos, no es la secuela que originalmente sus creadores tenían en mente, pero sí que es la secuela que harían hoy día. Esto es importante, y hay que tenerlo muy en cuenta, porque han aparecido muchos cambios propios de la evolución del mundo, de la manera de jugar y de los anteriores tres juegos de la saga, por lo que no esperéis algo que siga exactamente el mismo estilo que los dos juegos originales (que son la base principal para este).

Inesperado pero agradecido Return to Monkey Island

Otra de las grandes sorpresas de este regreso es que tenga una exclusividad en consolas (temporalmente al menos) en Nintendo Switch. Esto se debe a que Ron Gilbert prometió (tras el éxito de Thimbleweed Park en la plataforma) que su siguiente juego llegaría sí o sí a la consola híbrida. Y además lo hace con una versión que aprovecha las características, con control táctil o con botones según queramos, y con la opción de aumentar la calidad gráfica del juego si lo deseamos desde el menú (sin sacrificar los 60 fps estables, pero quizá sí que se note en un mayor consumo de batería en el modo portátil).

Sin entrar en destripes, la historia de este título continúa en el mismo momento que terminó LeChuck’s Revenge, un final que sin lugar a dudas nos tuvo durante mucho tiempo haciendo elucubraciones y que por fin se responde. Tras ciertos sucesos, Guybrush narrará la historia en la que al final halló el secreto de Monkey Island, lo cual permite que cada uno pueda elegir bien qué conoce o considera canon, pues personajes y sucesos de Curse en adelante aparecerán, pero de tal manera que podemos considerarlos parte de la historia o nuevos compañeros.

Si queréis rememorar o descubrir las bases de la historia, el menú dispone de un libro de recuerdos en el que nos cuentan por encima los 5 títulos de la serie, parándose mucho más en el primero. Para los más “puretas”, existen una serie de cartas coleccionables que aparecen aleatoriamente por el mapa y que se conservan entre partidas, a las cuales hemos de responder correctamente para mantenerlas en la colección. Otros detalles propios del momento actual de los videojuegos son los logros (de antemano no los sabemos, así que haced todo lo que podáis y se os vaya ocurriendo), una lista de tareas que tenemos pendientes (por si no recordamos en algún momento qué nos toca hacer), un libro de pistas progresivas si nos quedamos atascados (no recomendado para los seguidores del género) y un modo fácil, el cual reduce el número de pasos necesarios para resolver algunos puzles.

¿Más fácil?

Return to Monkey Island es una aventura gráfica en la que encarnamos a Guybrush Threepwood, un pirata sin trabajo que fue considerado leyenda en algún momento. Comenzamos en la misma isla del primer título, y nuestro objetivo es pedir ayuda a los tres jefes piratas para montar una expedición a Monkey Island para al fin poder descubrir su secreto. Conseguirlo no será sencillo, pues nuestro némesis, el pirata zombi LeChuck, también va tras él. Así que toca hacer lo que mejor sabe hacer Guybrush: hablar por los codos, aguantar la respiración 8 minutos debajo del agua (la edad se nota), resolver puzles y engañar a muchos personajes para salirnos con la nuestra de la manera más absurda posible. Para mí es Guybrush a todos los niveles, aunque cierta escena del árbol era totalmente innecesaria para el personaje.

El modo de jugar se ha hecho más sencillo y no hay un menú de acciones, sino que directamente cada objeto o persona nos ofrecerá la posibilidad de coger/hablar/mirar según convenga. El menú es desplegable y directamente nos permite también mirar o coger cada objeto, ya sea para combinarlo con otro del menú o bien para utilizarlo en un elemento del escenario (para reducir pruebas, se marcan con un “prohibido” aquellos elementos con los que no pueda usarse si “pasamos” por encima de él). En definitiva, una adaptación hacia un modelo más sencillo y directo, pero que también facilita mucho las cosas (en el buen y mal sentido). Otra cosa que también nos facilita el juego es que varios personajes nos dejan claro con quién hemos de hablar o qué debemos mirar en algunos momentos puntuales de la aventura, pero por fortuna no es lo más habitual y también hay un poco de investigación y pensar soluciones creativas o extrañas (no tanto como usar cierto elemento como llave).

Esto también se compensa con una historia más larga, dividida en varios capítulos con objetivos diferentes y con escenarios a recorrer también distintos. Lo normal es estar cerca de las 10 horas en la primera partida, aunque como siempre, ir a tiro hecho puede reducir este número e ir algo perdido puede aumentarlo. Por otra parte, el estilo artístico del juego es una maravilla, aunque puede chocar al inicio. El diseñador de Knights and Bikes ha dado su visión a un mundo pirata en el que las expresiones y “zooms” de antaño cobran sentido y dinamismo en la actualidad. Con la música ocurre lo mismo, tenemos versiones actualizadas de las melodías clásicas, y otras nuevas que suenan muy en la línea de las originales, por lo que es una maravilla, aunque en muchas ocasiones la música pasa a un segundo plano para esconderse tras las voces en inglés, de gran calidad y que vuelven a tener detrás a las mismas personas que llevan desde 1997 dándoles diálogo hablado a los personajes.

Return to Monkey Island es un gran regreso, pero quizás no es el regreso que todo el mundo esperaba. Es muy complicado complacer a seguidores de diferentes épocas, que consideran canon o no ciertos juegos, que son más o menos hábiles con los puzles, que disfrutan con cierto humor o no… Así que podemos decir que en general el trabajo es bastante bueno, y que tiene un amplío espectro de público, algo que también se agradece en las opciones de tamaño de texto personalizable en el menú. Tras años de imaginación habrá cosas que no gustarán, pero es un Monkey Island muy digno y puede que para muchos se convierta en el mejor.

Resumen
Como ocurre con todos los regresos de los clásicos, es difícil satisfacer a todo el mundo. No obstante, el título en sí es una maravilla de aventrua gráfica, aunque ya cada uno debe decidir si le resulta un sucesor digno o no.
8.5
Notable
Escrito por
Pikmin de nacimiento y strawhard de corazón, colecciono monedas DK por diversión.

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