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Dark Souls: Remastered

Tras un ridículo e incomprensible retraso, llega por fin Dark Souls: Remastered a Nintendo Switch. Es la primera entrega de la famosa saga de rol y acción de From Software que pisa terreno Nintendero y, aunque haya tardado más de lo que quisiéramos, hay motivos para estar de enhorabuena. Conviértete en el nuevo señor de la ceniza.

Un mundo de apasionante oscuridad

Dark Souls: Remastered es un juego en el cual encarnamos a un muerto que ha sido marcado con la señal oscura y, por lo tanto, condenado a resucitar eternamente. Su objetivo es vago, como toda la historia de Dark Souls, pero en su cabeza resuena una idea. Convertirse en el libertador de los no muertos, el nuevo señor de la ceniza. Para ello, debe acometer una serie de gestas, que culminan con las batallas contra los actuales señores de la ceniza.

El mundo de los muertos diseñado por From Software es el de un cuento de hadas, fantásticamente construido con una gran historia detrás de cada objeto, de cada lugar. La narrativa, por lo tanto, se construye a través de lo que vemos y lo que leemos en los objetos que conseguimos, aunque nuestra aventura se limite a explorar emplazamientos y derrotar a nuestros enemigos. En cierto sentido, esto lo acerca a la saga The Legend of Zelda, que también se caracteriza por sus historias difusas con mucho contexto.

No solo en eso se parece, sino también en las acciones. De Ocarina of Time coge muchos elementos. Blandir una espada y un escudo, rodar por los suelos, fijar a los enemigos como objetivos, disparar con el arco apuntando, etc. Desde luego, la inspiración es clara, aunque el mapa de los controles sea totalmente distinto (las acciones de ataque se hacen con los gatillos).

Recorriendo las ruinas de los muertos

Además, como en el juego de Nintendo, los escenarios parecen abiertos, pero en realidad son un entramado de pasillos muy bien diseñados que vamos recorriendo poco a poco. En Dark Souls no hay mapa, pero las localizaciones no tienen pérdida. Cuando exploramos, solo tenemos un camino posible, más pequeños desvíos (algunos detrás de puertas invisibles, que hay que golpear, acordaos de esto cuando juguéis) que suelen tener objetos y enemigos que derrotar. Conforme avanzamos, vamos desbloqueando atajos que nos permiten ir más rápido desde la hoguera hasta nuestro destino, fomentando así una especie de exploración radial. De vez en cuando hay bifurcaciones con dos o más caminos posibles, pero son en puntos concretos para evitar que te puedas perder.

Este diseño de niveles fomenta dos cosas. Por un lado, la sensación de aventura es muy grande. Realmente estás explorando unas localizaciones desconocidas y te haces a ellas poco a poco. Además, es divertido gracias a lo bien diseñado que está el camino. Un camino que es bastante lineal, pero construido de tal forma que da la impresión de libertad. Y esto garantiza que te lo pases bien jugando a Dark Souls y no te quedes atascado porque te hayas perdido.

Almas y hogueras

A nuestro personaje, además, lo podemos vestir con diferentes armaduras, así como mejorar sus características en las hogueras a cambio de almas. ¿Hogueras? ¿Almas? Estos son los dos pilares fundamentales de Dark Souls. Repartidas por el mundo se hallan las hogueras, en las cuales los muertos reposan y, además, les sirven de guía para resucitar cuando son derrotados en combate. Son nuestro centro de operaciones, el único sitio de verdadera tranquilidad que encontrarás, donde puedes mejorar tus características y muchas cosas más. También regeneras vida y recuperas las pociones de curación (frascos de estus), cuya cantidad dependerá de la calidad de la hoguera. 5 si está en su estado normal y 10 si la hemos avivado con un objeto que se llama “humanidad”.

Con la “humanidad” también podemos quitarnos el estado hueco, que es la forma de zombi que se nos queda cuando morimos, recuperando así nuestra apariencia normal. Esto tiene efectos en el juego, más allá de la decoración: Siendo humanos encontramos más objetos y los NPCs (personajes que encontramos) nos hablarán de otra manera, pero otros jugadores podrán invadir nuestra partida para matarnos. Sí, así es el online de Dark Souls… Si no quieres que te molesten, tendrás que contentarte con ser un zombi.

Las almas, por otro lado, es la moneda de cambio y la experiencia del juego. Se emplean para todo tipo de transacciones y son la única manera, aparte de mejorando el equipo, de aumentar el poder de nuestro personaje. Las perdemos cuando morimos, pero podemos recuperarlas, si no nos matan de nuevo. Es una forma muy suave de penalizar la muerte, premiando recuperar nuestro cadáver pero sin castigar demasiado. No es como en aquellos tiempos de Ultima Online, en los que la muerte significaba perder TODOS los objetos que llevabas encima…

Más que difícil, desafiante

Y llegados a esto, lo que dice todo el mundo. Que si es muy difícil, que si es infernal. Que no os engañe su fama, Dark Souls: Remastered no es un juego especialmente difícil, si entendemos la muerte del personaje como un proceso normal. Nos matarán varias veces, pero podremos avanzar a buen ritmo sin quedarnos atascados (especialmente si nos cogemos a un personaje que ataque a distancia, ahí queda la cosa). De hecho, esta difícultad lo que consigue es hacernos aprovechar lo pulido del control, que solo falla cuando se trata de fijar como objetivo a un enemigo (entonces la cámara puede volverse loca…). Así que, más que difícil es desafiante, en su justa medida.

En realidad, juegos como Donkey Kong Country Returns son mucho más difíciles que el de From Software y, en general, no es más difícil que un juego cualquiera medio desafiante de la época de Super Nintendo. ¡Tal vez nos hemos mal acostumbrado a los juegos que nos llevan de la mano!

Dicho esto, Dark Souls: Remastered es, aparte de desafiante, un juego encantador y divertido. Largo y con un sistema de crecimiento del personaje muy bien desarrollado (y opcional, en el fondo), con una ambientación maravillosa que solo se ve lastrada por la falta de actualización después de 7 años…

Dark Souls: Remastered… pero no mucho

Aunque nosotros en Nintendo Switch no lo hayamos vivido, lo cierto es que no hay mucha diferencia entre este Dark Souls: Remastered y el original que salió en 2011. Se trata más de un movimiento comercial para volver a venderlo a precio completo en PC -algo un poco raro, habiendo como hay un mod que se ve mejor que el propio Remastered… y no creáis que la gente no se ha quejado- y llevarlo a nuevas plataformas como novedad que de una remasterización per se. De hecho, tiene más en común con las “complete edition”, “definitive edition” o “deluxe edition” que estamos viviendo y reviviendo en Nintendo Switch.

Básicamente, incluye el juego de hace 7 años con todos sus DLC y alguna mejora en el rendimiento (también fruto del avance de la tecnología), pero nada significativo. De hecho, se ve mucho peor (en todos los aspectos) que Dark Souls 3 y se le notan los años más de lo que debería.

No obstante, el juego es igual de bueno que hace 7 años y pronto le perdonamos que no haya actualizado su aspecto gráfico al de la entrega más reciente, mucho más bonito en todos los aspectos, y que se haya quedado en un juego de principios de la generación pasada (muy inferior al nivel promedio de Wii U).

Otra de las cosas que más llaman la atención es que no se haya adaptado el mapa de botones. Comentando con otros compañeros que tenían que analizar el juego para otros portales, llegamos a la conclusión de que ¡el primer enemigo final eran los controles! ¿Por qué? Porque el botón de aceptar es la B y el de cancerlar es la A… al revés que en casi todos los juegos a los que solemos jugar y, además, los menús no paran la acción. Cerca del principio tienes que equiparte un escudo mientras un hueco está intentando matarte… imagínate la tensión. Mucho más desafiante que luego, una vez acostumbrados al control, acabar con el primer jefe final del juego.

Bajo la protección de la hoguera

Si no lo has jugado antes, puedes estar de enhorabuena. Juega a Dark Souls: Remastered y entiende por qué a tanta gente le encanta. No te dejes amedrentar por los comentarios acerca de su dificultad. En realidad, no es más que la que tenía un juego medio desafiante de Super Nintendo. Realmente, gracias a la buena respuesta del control (salvo cuando hay que fijar el objetivo) la dificultad no estorba, sino que es un revulsivo para poner a prueba lo que vamos aprendiendo conforme jugamos.

Si lo comparamos con Dark Souls 3, que es el anterior juego de la saga (¿o posterior?) que conocía, enseguida llama la atención lo poco que cambia la jugabilidad de uno a otro. Básicamente, Dark Souls es casi perfecto, al menos dentro de lo que el juego necesita. Por eso es una lástima que el aspecto visual no se haya actualizado.

En cualquier caso, no puedo hacer otra cosa que recomendar Dark Souls: Remastered a todo amante de los juegos de acción y de rol, especialmente aquellos con una jugabilidad similar a The Legend of Zelda: Ocarina of Time.

Nota Revogamers

Andéntrate en las profundidades del inframundo y conviértete en el señor de la ceniza.

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Este debate contiene 0 respuestas, tiene 1 mensaje y lo actualizó  Arturo Albero hace 1 mes.

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