Hollow Tree Games nos trae desde Shape of the World, un walking simulator canadiense financiado en Kickstarter que llega a Nintendo Switch apostando por un estilo artístico muy original y una jugabilidad basada en la resolución de puzles.

Desde las tierras frías y lejanas comúnmente conocidas como Canadá nos llega Shape of the World, un proyecto nacido en 2015 financiado a través de Kickstarter y desarrollado por Hollow Tree Games, compañía de Stu Maxwell, artista de efectos visuales en juegos tan conocidos como Warhammer 40,000: Space Marine Gears of War 4. Gracias al trabajo de Seaven Studio para hacer el port del juego y el de Plug in Digital para distribuirlo, cualquier usuario de Nintendo Switch va a poder experimentar un viaje interesante a través de parajes desconocidos entre distintas paletas de colores sin tener siquiera que consumir ningún tipo de sustancia adictiva. Mola.

Levántate y anda

No sé cómo fue la caminata que se pegó Lázaro en aquel famoso libro de hace unos cuantos años, pero en Shape of the World nosotros disponemos de nueve capítulos que debemos ir completando a base de ir chino chano resolviendo sencillos puzles y tratando de no perdernos por el camino. Cada capítulo nos planta en medio de un paisaje inexistente que se va creando frente a nosotros conforme avanzamos paso a paso, desapareciendo a nuestras espaldas. Nuestro objetivo es encontrar ciertos elementos como piedras o columnas blancas para activarlas y hacer aparecer escaleras que nos llevan al siguiente lugar donde repetir este mismo paso de nuevo. El resto de interacciones que podemos realizar con el escenario se basa en cierta medida en este ejemplo, pero no quiero adelantaros nada más puesto que es un título claramente enfocado a jugarlo y no a destriparse todo lo que ofrece.

Medianamente escondidos por los niveles hay trozos de semillas que sirven como coleccionable cuando cogemos todos los fragmentos, además de poder lanzarlas al suelo para hacer crecer una planta. Ya os aviso que sirve más bien de poco, aunque es otra de las interacciones de las que disponemos. Cada vez que pulsamos con el gatillo derecho en un árbol o una planta, somos un poco impulsados hacia delante. Y ya.

Las buenas alucinaciones

Lo más destacable de Shape of the World es su original y llamativo estilo artístico, que encaja perfectamente con la creación y desaparición del terreno dependiendo de nuestros pasos. Si bien todo es minimalista, incluidos los colores, los elementos más importantes destacan del resto para que sea más sencillo diferenciarlos. Esto no consigue, aún así, que en ocasiones nos sintamos perdidos y sin saber muy bien a dónde ir, ya que apenas tenemos puntos de referencia fácilmente reconocibles puesto que todo se ve demasiado similar. Una de cal y otra de arena. Si bien es cierto que me he perdido dos veces, ha sido muchísimo más rápido volver a encontrarme de lo que esperaba, no sé si por suerte o porque el diseño de los niveles tiene esto en cuenta y mediante atajos o caminos alternativos te guía inconscientemente hacia tu objetivo. Sea como fuere, no resulta frustrante ir de objetivo en objetivo y resulta relativamente fácil avanzar sin mayores problemas más que en un par de zonas más concretas.

La banda sonora, disponible en formato digital, resulta inmersiva y atmosférica, cumple perfectamente con su objetivo. No destaca ninguna pista en concreto pero todas hacen su labor más que de sobras, así que si os gustan este tipo de temas podéis echarles un ojo en el enlace anterior y quizás tenéis nuevas canciones para estudiar, relajaros o dormir con los cascos puestos.

Llegamos al punto más problemático, los controles. Si bien apenas podemos interactuar con el escenario y por tanto no necesitamos aprendernos más que un par de botones, hay algo que sí hacemos constantemente: andar. Y aquí es cuando el elemento más frustrante de Shape of the World sale a la luz, ya que el movimiento es demasiado lento y frustrante, llegando incluso a hacernos sentir que ni siquiera estamos avanzando a ninguna parte. “Pero, Kirby, eso es para crear aún más ambiente”, no. Este movimiento horripilantemente lento se presenta en ocasiones, no de forma constante. La mayor parte del tiempo nuestra velocidad es algo lenta, pero acorde con el propio desarrollo del título, no obstante en ciertos momentos como acabo de nombrar esta velocidad se ve reducida drásticamente, convirtiendo un walking simulator en un simulador muy guapo de caracoles.

Una buena experiencia

Pero demasiado cara para lo que ofrece. Con apenas una hora y media de duración y carencia de historia, Shape of the World se convierte en una demostración de lo que un videojuego puede ofrecer más enfocado a experiencias interesantes y originales que como medio de entretenimiento. Con un estilo artístico más que sobresaliente, la jugabilidad se queda en un lado apartada para enfocarnos únicamente en mirar a nuestro alrededor y tratar de disfrutar de la naturaleza que nos rodea. Tranquilizante y atmosférico, el título canadiense cojea por ciertos aspectos que me parecen cruciales para recomendarlo a cualquier persona, pero a la vez propone algunas ideas distintas que merecen vuestra atención si sois de los que buscáis de vez en cuando experiencias alejadas de lo que solemos tener en nuestras consolas.

Veo últimamente bastantes desarrolladoras canadienses, poco falta para ver un simulador de curling.

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