Serial Cleaner

No hay trabajo que no pueda realizar el limpiador.

Serial Cleaner es una aventura de encargos en los que tendremos que ser sigilosos. Pero no tendremos para eliminar sigilosamente a nadie, sino para limpiar todo el desastre que otro haya causado. Sí, hablamos de criminales, pero no hay ni apologías de ningún tipo ni nada similar, simplemente nos encontramos situaciones en las que ya está todo hecho.

Por un mundo más limpio

Con una vista cenital que nos presenta cada escenario, nuestro deber como limpiador será disponer de todos los cuerpos que haya, limpiar la sangre y recoger los objetos que puedan ser una prueba, de forma que en la escena de un crimen no quede evidencia alguna de lo que ha pasado. Todo ello pasando de vez en cuando por nuestra casa para estar con nuestra madre y recibir nuevos encargos, a través de pequeños (literal) textos en castellano.

Nos situamos en la década de los 70, por lo que sin la tecnología actual, nuestro principal obstáculo en las misiones es la disposición de varios policías por el escenario, que pueden atraparnos si nos ven. En total son veinte niveles que, progresivamente y de forma inteligente, van añadiendo más y más elementos y dificultad a nuestra “aventura”.

Para aquellos que hayan jugado a Commandos, u otros juegos de infiltración, toda la mecánica les resultará familiar, pero aquí todo es mucho más arcade y sencillo. Hay que vigilar el ruido que hacemos al movernos y al usar la aspiradora, así como el rango de visión de los guardias, de forma que podamos llevar los cuerpos desde su posición hasta nuestro coche u otro punto. Si por lo que sea somos descubiertos y tenemos la ocasión de escondernos, con el paso del tiempo el modo alerta de los policías desaparecerá y volverán a su rutina.

No hay buen killer sin un cleaner

Puedes ver con un botón todo el nivel y las zonas sobre las que hay que actuar, por lo que hay que planificiarse bien. No pueden cargarse dos cuerpos a la vez (obvio), pero a pesar de que todo puede parecer muy complejo, la dificultad aquí no es la de un juego de sigilo al estilo de un triple A, sino que es algo más desenfadado y arcade. Es más, no hay ni una habilidad de combate, todo se basa en correr, limpiar y coger “cosas”.

Existen varios extras coleccionables en algunos niveles, y con ellos desbloquearemos diez niveles extra inspirados en éxitos de cine. Completarlos nos otorgará trajes especiales, por lo que hay alguna recompensa más allá de simplemente “pasarse el juego”. Y por si fuera poco, existe la posibilidad de activar modos adicionales jugando, como contrarreloj, blanco y negro o borracho (con un control confuso).

Diseños sencillos y muy de papel y una banda sonora funk y variada crean una buena atmósfera, en la que nuestro único enemigo es la impaciencia (y el ensayo y error que pueda ir asociado). Tiene un ritmo más dinámico que otros títulos de su género, y se hace también más ameno de jugar que otros más específicos. En total más de cuatro horas nos tendrán limpiando, pero los niveles extras y conseguirlo todo nos puede llevar a la decena, por lo que la duración es acertada para no caer en un título repetitivo (porque la base en sí de la jugabilidad lo es).

Serial Cleaner nos propone un juego de sigilo particular, en el que el tono es mucho menos serio y más arcade de lo que suele verse. Está bien planteado y ejecutado, pero al final siempre hay que realizar las mismas tareas, pese a que sabe ofrecer localizaciones diferentes para cada encargo. Puede ser para más de uno la antesala a otros juegos de infiltración, o bien una experiencia más sencilla para aquellos que están habituados a juegos más técnicos.

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