Matar por el bien del pueblo.

Devolver Digital es una compañía con la que no se pueden tener malas palabras. Una fábrica de ingenio y de crear y editar juegos la mar de interesantes. En esta ocasión nos traen Not a Hero: Super Snazy Edition, un título que en cierto forma sentó las bases del estilo de los juegos que continuó produciendo la desarrolladora.

El héroe que tienen, pero que no necesitan

Not a Hero es un juego arcade de acción. El título tiene un trasfondo político, en donde encarnamos a los sicarios personales del próximo candidato a presidente, Bunnylord, un adorable diablo en el sentido más irónico. Nuestra misión es cumplir encargos que hagan subir la fama y los futuros votantes de nuestro jefe.

Las misiones son de muy diverso tipo pero el objetivo siempre va a ser el mismo: matar. Nos encargan acabar con un traficante de drogas, rescatar rehenes de sus secuestradores, rescatar a un informador sin dejar testigos, e incluso defender de matones a una anciana de 93 años que ha jurado votarnos. Pero como hemos dicho todas se resuelven de la misma manera, con pistola en mano y cargándonos a todo el que se ponga por delante.

pim, pam, pum, muerto

En Not a Hero unos segundos bastan para causar una auténtica masacre. Se trata de una jugabilidad muy ágil. Las balas y la sangre acaparan el protagonismo en todo momento. Con un botón soltamos plomo y con otro nos deslizamos. Deslizarnos no solo sirve para esquivar disparos. Al deslizarnos buscamos cobertura o noqueamos a enemigos dejándolos en el suelo aturdidos. También podemos realizar ataques críticos disparando desde la espalda o a enemigos que se encuentren en el suelo. Con otro botón lanzamos un arma especial que suele ser devastador como escaso.

El diseño de niveles también tiene algo que decir aquí. Destacan por su verticalidad evitando que la jugabilidad se desarrolle en escenarios planos. Casi siempre estaremos bajando y subiendo entre pisos de edificios, en donde aguardan los enemigos a aniquilar. Este diseño de escenarios aumenta las posibilidades de ejecución. Por ejemplo, imaginad estar acorralados, saltar por la ventana al piso inferior, y volver a subir por las escaleras para sorprenderlos por detrás; o también saltar de un edificio a otro, dejar una bomba en una planta, y regresar al otro edificio de un salto.

Matar con gracia

Además, pre y post misión contamos con los momentos humorísticos, de carácter negro, de Not a Hero. Nuestro jefe, Bunnylord, nos informa sobre nuestro cometido y cómo nos ha ido en cada misión. Estos monólogos destacan por su sentido absurdo y fuera de lugar, que pueden no ser del agrado de todo el mundo por su sentido grotesco, pero que sin duda dotan de esa chispa necesaria al título.

A medida que cumplamos misiones se van a desbloqueando nuevos sicarios, personajes jugables con sus propias habilidades y características. Así, unos tienen más munición, pueden hacer ataques críticos en movimiento, disparos de mayor potencia, más agilidad, etc. De manera que tenemos varias opciones a elegir para afrontar las misiones.

Gráficamente utiliza una técnica de sprites de estética retro muy básica. Destacan las animaciones de los personajes. Cada personaje controlable posee sus propias animaciones, que junto a las de las muertes de los enemigos dejan sobresalir esa vertiente cómica de Not a Hero. En cuanto a lo sonoro, salvo los tiros de nuestras armas, no llega a ser llamativo.

Penalizamos la sencillez de la que hace gala Not a Hero tanto en su plano jugable como técnico. El título cuenta con ideas frescas a las que no le da la gana desarrollar. El resultado es un juego plano en su propuesta, pensado para partidas rápidas, que puede llegar a hacerse repetitivo. También sentimos que en determinadas ocasiones nuestros éxitos dependan del azar más que en mérito propios, que pueden llegar a desvirtualizar la sensación de dominio de los controles en el jugador.

Not a Hero: Super Snazzy Edition es ideal para jugadores que quieran descargar tensiones y adrenalina en un juego de partidas rápidas y frenéticas. Puede que se haya quedado escaso en cuanto a su propuesta impidiendo que llegue a brillar, pero cumple con su cometido.

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