Maxwell llega a Nintendo Switch en Scribblenauts: Showdown, un juego para fiestas desarrollado por Shiver Entertainment que deja un sabor agrio en la boca.

Muchos de vosotros ya conoceréis la historia de Maxwell en los últimos años. La desarrolladora de los juegos originales de Scribblenauts, 5th Cell, tuvo que despedir a una parte de su plantilla por ciertos problemas relacionados con proyectos cancelados. Shiver Entertainment, compañía ubicada en Miami, se hizo con los derechos de la saga y comenzó a desarrollar un nuevo título. Ahora, tras cinco años sin ninguna entrega de este personaje tan carismático, nos llega Scribblenauts: Showdown. Pero debo advertiros de algo, y es que la vuelta de Maxwell no ha sido tratada como se merecía. Desconectemos los Joy-Con de nuestra Nintendo Switch y abramos el diccionario, aunque esta vez no nos va a hacer tanta falta.

Quién te ha visto y quién te ve

¿Os gusta Mario Party? Pues no os hagáis ilusiones, Scribblenauts: Showdown solo es un intento fallido de imitar su misma esencia. Nada más iniciar el juego se nos pide usar el Joy-Con en horizontal, para poder compartir el otro con un segundo jugador. Disponemos de tres modos de juego, así que vayamos por partes.

El primer modo de juego es Uno contra uno. Aquí tenemos los minijuegos, 27 en total. Estos minijuegos se dividen en dos categorías: Palabras y Rapidez. En el modo Palabras nos tocan minijuegos aleatorios y antes de empezar a jugar se nos plantea una categoría, por ejemplo “Insectos y arácnidos”. Tenemos entonces un tiempo para escribir una palabra relacionada con esa categoría, y si escribimos algo válido disponemos de ciertas ventajas dependiendo del minijuego en cuestión. A su vez, en el modo Rapidez se dejan de lado las palabras y solo hay que jugar sin preocuparse por nada más. También hay una categoría que junta ambos tipos de minijuegos para que salgan aleatoriamente, o podemos irnos al juego libre para elegir nosotros qué nos apetece más. Cada partida se divide en rondas, a elegir entre cinco, siete, nueve, quince y veinticinco.

El segundo modo es el que más recuerda a un juego de mesa típico, a los clásicos tableros que podemos disfrutar en Mario Party pero muchísimo más simplificados. En Duelo hasta cuatro jugadores pueden compartir dos Joy-Con para averiguar quién se alza con la victoria. Con partidas de entre 15 a 90 minutos, según estima el propio menú al dejarnos elegir la duración, este modo otorga a cada jugador un número de cartas con minijuegos y bonificaciones. Cada turno un jugador saca una carta y se produce el efecto que ésta contenga. Por ejemplo, si la carta es de un minijuego, el que gane avanzará el número de casillas que la carta indique. No tiene más profundidad.

El tercer y último modo es casi un insulto a la saga Scribblenauts. La clásica jugabilidad basada en puzzles que debíamos resolver utilizando todo el vocabulario que se nos ocurriera pasa aquí a ser un añadido metido con calzador a última hora, según dan las impresiones. El Modo abierto está disponible para dos jugadores, y en él disponemos de ocho mundos con apenas diez Starites cada uno, es decir, diez acertijos que resolver. Para hacer esto, casi mejor no hagas nada. La sencillez de estos niveles resulta ridícula, y si sois fans de la saga probablemente os duela ver en qué se ha convertido lo que un día fue tan original y mágico.

 

Se ve igual, se siente diferente

El problema no reside ni en el apartado gráfico ni en el sonido. Todo está como debería estar, las animaciones siguen siendo las ya tan características de Scribblenauts y la música junto a los efectos de sonido son muy animados, creando el ambiente esperado en un juego de esta saga. En este apartado no hay ninguna queja, todo sigue como lo recordábamos.

Como esta vez jugamos con un solo Joy-Con, escribir palabras se ha simplificado bastante. Cuando queremos escribir cualquier cosa, una rueda nos aparece en la pantalla. Esta rueda está dividida en siete círculos individuales con cuatro letras o símbolos cada uno. Para elegir la letra que queramos, debemos apuntar con el stick en la dirección donde esté el círculo de esa letra y seleccionar con los botones la posición dentro de ese círculo, como si de una cruceta se tratase. Así, si queremos por ejemplo escribir una “A”, debemos apuntar con el stick hacia la esquina inferior izquierda y luego pulsar el botón B en el Joy-Con, ya que la primera letra del abecedario se encuentra en el lado izquierdo del círculo seleccionado. Al principio puede resultar algo engorroso, como volver a utilizar un móvil antiguo con varias letras en una misma tecla, pero considero que es la mejor opción para escribir medianamente rápido con las limitaciones de un solo mando.

Scribblenauts: Showdown también dispone de premios que iremos desbloqueando logrando distintos objetivos, un creador de personajes y una tienda donde comprar complementos para el personaje que nos hayamos hecho. Estos complementos se pagan con Starites, y se consiguen jugando a los tres modos que fueron antes mencionados.

Cierra al salir, por favor

Visto lo visto, creo que es mejor así. Hemos visto el declive de muchas sagas antes, y Scribblenauts: Showdown es un nuevo ejemplo de que es mejor parar antes de destrozar tu propia imagen. Precio elevado, contenido insuficiente y esencia desaparecida o relegada a algo secundario, sin importancia. No merece la pena ni siquiera como entretenimiento para más de dos o tres tardes tontas con los amigos, así que dudo que queráis darle una oportunidad.

Descansa, Maxwell. Fue un placer.