Teyon se caracteriza por traernos a la eShop de 3DS juegos sencillos pero de diversión directa y por el título de éste Mini Golf Resort parece que se cumple la premisa. Ahora nos toca comprobar si efectivamente está a altura de lo esperado en nuestro análisis de Revogamers.

Teyon se caracteriza por traernos a la eShop de 3DS juegos sencillos pero de diversión directa y por el título de éste Mini Golf Resort parece que se cumple la premisa. Ahora nos toca comprobar si efectivamente está a altura de lo esperado en nuestro análisis de Revogamers.

Doble Boogey

Primera impresión sólo hay una y en el caso que nos ocupa, desgraciadamente, es mala, ya que parece que estamos jugando a un juego antiguo y, efectivamente estamos ante un juego que salió en Nintendo DS y posteriormente en Wii, donde lucía un poco mejor de lo que lo hace en nuestras 3DS.

Eso es porque se trata de un juego familiar, donde los colores y alegría se han de palpar y no lo consigue. Desde la propia pantalla de presentación a los personajes y escenarios todo parece obsoleto, básicamente porque, salvo el 3D, parece no haber implementado ninguna mejora a la versión de Nintendo DS, lo cual, a día de hoy deja bastante que desear llegando al punto de que la pelota no es redonda sino hexagonal.

La música además tampoco ayuda: es repetitiva, cansina y parece grabada con un radiocasete e incluso se llega a cortar la melodía para volver a empezar. Lo único bueno es que cambia en cada mundo, pero se repite en todos los hoyos y situaciones.

No obstante lo anterior, cuando el apartado técnico no está a la altura de lo esperado, siempre queda la opción de comprobar si el juego es divertido, que al final es de lo que se trata.

Pues en este caso, podemos contar con cosas positivas, ya que de base podemos personalizar a nuestro personaje no sólo en inicio sino también a posteriori haciendo uso de la tienda para nuevas prendas de ropa, por ejemplo.

Además, contamos con 4 grandes zonas cada una con un tema concreto donde ambientar nuestras partidas de mini golf, desde la bahía pirata a las pirámides de Egipto pasando por una casa encantada.

En cada uno de estos 4 mundos, tenemos un montón de circuitos con sus 18 hoyos correspondientes, que hacen en total más de 1.000 hoyos distintos, con lo que es mucho contenido para un juego de este tipo y existen 10 trofeos por desbloquear.

Mucho contenido, poco juego

Con este planteamiento, iniciamos la partida con ánimo en busca del Eagle. Todo lo controlamos a través de la pantalla táctil y es muy simple, ya que lo único que tenemos que hacer es elegir la fuerza y dirección del golpe.

Como es habitual en el golf, cada hoyo tiene unos golpes mínimos para conseguir el par,  si lo mejoras haces un eagle, o si lo haces muy mal un  boogey. Al empezar la partida pronto descubrimos que no todo acaba de encajar, ya que el espacio destinado en la táctil para el golpeo es muy pequeño, de manera que se hace bastante difícil darle con precisión a la pelota y tampoco tenemos un indicador de la dirección, por lo que es fácil fallar en los momentos clave que requieren precisión.

Por otro lado, para darle un toque “divertido”, tenemos potenciadores como rampas, flechas que nos llevan la pelota a toda velocidad o ventiladores para  elevar la pelota y cambiar de zona.

No es mala idea pero está mal ejecutada, ya que en muchas ocasiones al usar esos potenciadores hace que si se da una casualidad y el juego quiere, puedas pasar ese tramo, pero en caso contrario, te verás obligado a repetirlo una y otra vez.

Y es que sin precisión en el control, se hace imposible hacer saltos estratosféricos o acertar en un agujero muy pequeño por mucha magia que nos den. Además estos potenciadores son incongruentes con el recorrido, ya que nos encontramos con hoyos con un par 12 que si usas las flechas de velocidad en un sólo golpe puedes hacer hoyo y en cambio otros con par 4 con un potenciador mal colocado hace que des malos golpes una y otra vez.

Esa descompensación hace que se pierda la gracia al poco de empezar con el juego y además en la mayoría de recorridos el terreno donde está el hoyo tiene forma de bol, con lo que tires como tires siempre acaba dentro la bola. Por tanto es muy fácil en la mayoría de recorridos y casi imposible en aquellos que no dependen de ti mismo.

Por si fuera poco no existe ningún reto más allá de superar tus propios records y desbloquear el siguiente recorrido del mundo, con lo que los más de 1.000 hoyos se te pueden acabar haciendo eternamente aburridos, sobre todo porque la mayoría son reciclados de los iniciales con pequeñas variaciones.

A todo ello se le suma que también he sufrido congelaciones del juego en plena partida debiendo reiniciar la consola, lo cual desde luego no ayuda a mejorar la impresión generalizada.

En definitiva, este Mini Golf Resort no es un juego muy recomendable. Por suerte en la eShop hay otras muchas propuestas de juegos baratos y divertidos tanto de golf como de otras temáticas en los que invertir nuestro dinero.

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