Un cautivador mundo en tu Nintendo Switch.

A Nintendo Switch están llegando juegos que nunca hubiésemos pensado que lo harían. Dust: An Elysian Tail es uno de ellos y hoy nos toca analizarlo. Mucho se ha hablado ya de este juego, pues fue lanzado allá por el 2012 y considerado uno de los mejores indies por entonces. Pero para los que no lo conozcáis seguid leyendo para saber de qué va este mundo de fantasía.

Un mundo de fantasía

Imagina despertar en un mundo habitado por animales de aspecto humanoide y criaturas fantásticas, sin recordar absolutamente nada. No sabes quién eres, ni de dónde vienes, ni a dónde vas. A nuestro despertar acuden una espada parlante, con un poder inimaginable, y un hada, Fiddget, que nos acompañarán en nuestra aventura por recordar quienes somos al mismo tiempo que descubrimos un mundo en conflicto.

De esta forma recorremos un mundo lleno de color pintado a mano, creado en dos dimensiones. Visitamos prados, montañas, cuevas y poblados, con su propios habitantes y su forma de vivir. Pero Dust: An Elysian Tail no es un Walking Simulator. En nuestro camino nos encontramos con infinidad de monstruos desatados y tenemos que abrirnos paso eliminándolos.

Con los enemigos derrotados ganamos experiencia que nos sirve para subir de nivel. Al subir de nivel adquirimos un punto de experiencia que nos sirve para mejorar los parámetros de nuestro protagonista (vida, fuerza, defensa, ataque de Fidget).

La espada invencible

El combate de Dust: An Elysian Tail ofrece varias posibilidades. Contamos con un ataque normal y otro especial, que también se pueden ejecutar en el aire. Además Fidget colabora en los combates lanzando ráfagas de proyectiles. Podemos encadenar estas habilidades y conseguir cadenas de ataques seguidos. Durante el desarrollo de la aventura desbloqueamos nuevas habilidades de utilidad en combate como para desbloquear nuevos caminos en los escenarios.

Ese es otro punto de exquisités de Dust: An Elysian Tail: la no linealidad de los escenarios. Como si de un  Metroidvania se tratara, este mundo ofrece varios caminos, tesoros y escenarios secretos. A esto se suman los objetivos secundarios, basados en encontrar objetos y devolvérselos a sus propietarios, que promueven la exploración y el revisitar escenarios a medida que desbloqueamos habilidades.

Pero qué bonico

Artísticamente la palabra que mejor define a Dust: An Elysian Tail es: precioso. Se respira un trabajo artesanal aquí, con imágenes dibujadas a mano que consiguen un efecto como pintado en acuarela. Sonoramente también está a buen nivel con melodías que invitan a explorar un mundo de fantasía. Hay voces para los personajes en inglés (textos en castellano).

Dust: An Elysian Tail no siempre consigue mantenerse tan fantástico. En ciertas ocasiones se siente repetitivo a causa de tramos más longevos de lo necesario y con una incesable avalancha de enemigos, que vuelven una y otra vez al regresar a las pantallas anteriores. Además, es un título bastante sencillo pues no suele mostrar grandes exigencias para superar sus retos. Esto se debe a su sencillo árbol de habilidades, que puede crear desequilibrios a nuestro favor en el transcurso el juego.

Dust: An Elysian Tail es un abanderado de los juegos indies porque elevó la calidad con la que normalmente se presentaban estas propuestas, demostrando que podían ser muy interesantes y haciendo un hueco en el corazón del jugador. Han pasado muchos años, pero Dust sigue siendo una propuesta sólida a la par que precioso.