El remake de un clásico para tu Nintendo Switch.

Blaster Master Zero es uno de los primeros juegos que llegan a la eShop de tu Nintendo Switch tras el lanzamiento. No es un juego nuevo, al menos no en su esencia. Se trata de un remake de nada más y nada menos que de un juegos de la veterana NES, salido en 1988, casi 30 años después. Veamos como aguanta el tipo esta interesante aventura.

Ruinas por descubrir

En Blaster Master Zero nos encontramos en el futuro en un mundo post-apocalíptico, en donde toda sociedad ha desaparecido tal y como la conocemos. Encarnamos a Jason Fridnick, un joven científico, que tras perseguir a uno de los especímenes que estaba investigando atraviesa un portal que le transporta junto a un vehículo impresionante: el SHOPIA III. En este momento comienza la aventura.

Blaster Master Zero es un juego de acción y plataformas con tintes de exploración. El título toma como referencia sagas tan consagradas como Metroid o The Legend of the Zelda, siendo, en principio, una buena combinación, pero careciendo de la complejidad y profundidad de los mismos, lo cual, sea dicho de paso, ni lo busca ni le hace falta.

Combinaciones certeras

La jugabilidad en Blaster Master Zero se compone de dos partes. El nucleo de la aventura se desarrolla en perspectiva lateral donde, montados en el SHOPIA III, nos adentraremos en las profundidades de este misterioso mundo saltando y matando a criaturas hostiles. Exploramos los nueve niveles que componen el juego en busca de cuevas o entradas a localizaciones.

Dentro de estas localizaciones pasamos a una perspectiva vertical, es decir, con la cámara encima del protagonista. Como habéis deducido en estas secciones nos toca bajarnos del SHOPIA III y adentrarnos en el peligro a pie. Estas zonas están más orientadas a la acción, donde se han suprimido los saltos y la mecánica se basa en disparar y esquivar los ataques de nuestros enemigos. También se premia nuestros reflejos ya que si recibimos muchos daños nuestros ataques se debilitan.

El objetivo de estas fases es conseguir mejoras, potenciadores y nuevos ataques que nos permiten avanzar en la aventura, ya que sin los cuales nos es imposible avanzar hacia el siguiente nivel. También hay que mencionar que la mayoría de estas mejoras están custodiadas por pruebas, las cuales se basan en aguantar con vida a una avalancha de enemigos, y por jefes de nivel, siendo uno de los mejores aspectos de Blaster Master Zero ya que cuentan con un diseño interesante y unos patrones de ataque bien diferenciados del resto.

                             

Experiencia clásica

Para ponerse a los mandos de Blaster Master Zero hay que mentalizarse de que estamos jugando a un juego de otra época. Tanto gráficamente como en ámbitos de diseño no alcanza el nivel de los exponentes del género ni de los estándares actuales en cuanto a potencia gráfica, quedándose en un juego bastante simple pero muy bien llevado a cabo. De hecho, Blaster Master Zero es un juego lineal escondido en un mapa de recorrido enrevesado, en donde la mayor parte del tiempo estaremos siguiendo con camino prefijado. Su componente de exploración acaba haciendo aguas. En cambio nos ofrece un juego frenético que nos tendrá enganchados durante las más de 5 horas que dura la aventura. Lo cual dice mucho de la calidad que tuvo el título en su momento.

La versión para Nintendo Switch de Blaster Master Zero es prácticamente el mismo juegos que se puede descargar en Nintendo 3DS, y que nuestro compañero Pepe Henández Conca se encargó de analizar hace unos días. Las únicas diferencias, o virtudes, de la nueva consola de Nintendo es la posibilidad de jugar a Blaster Master Zero en la pantalla de nuestro televisar, la presencia en los mandos de la Vibración HD que hace presencia de manera inteligente en casos puntuales y la implementación de un modo multijugador, en donde cada jugador con un Joy-Con uno se encarga de dirigir y otro de disparar.

En definitiva, Blaster Master Zero es un juego muy recomendado para los amantes de las experiencias clásicas con todo lo que eso conlleva. Es decir, un desarrollo que peca de poco profundo y sin los alardes de los que hacen gala las últimas superproducciones, pero que sabe compensar estas carencias ligadas a los tiempos en el que corre con una jugabilidad tradicional y adictiva.