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Análisis de Hot Wheels Unleashed

Hot Wheels es una marca reconocida por niños y mayores de todo el mundo que no es la primera vez que prueba fortuna en el mundo de los videojuegos, aunque sí es más que probable que estemos ante el mejor juego de la franquicia como enseguida veremos y pese a algunas decisiones, sobre todo en forma de DLC, más que cuestionables. Así es Hot Wheels Unleashed.

Plástico

La desarrolladora italiana Milestone nos ha demostrado, y esperamos que también a sí misma, que cuando sale de su zona de confort es capaz de dar lo mejor de sí. Acomodada desde hace años en sagas anuales de motor, especialmente de dos ruedas, como ese pobre y nada original MotoGP 21, con Hot Wheels Unleashed se han salido y el resultado tan solo lo lastran algunas decisiones en el terreno del contenido descargable, más que abusivo, y en el de los modos, no todo lo bien desarrollados que deberían.

Para empezar tenemos el gran modo para un jugador llamado City Rumble en el que, en un mapa que es poco más que un archivo JPG gigante, disputar una serie de carreras que, al completarlas, nos irán abriendo diferentes caminos y bifurcaciones hasta llegar a los 5 jefes repartidos por toda la ciudad. Aquí la variedad brilla por su ausencia en cuanto al tipo de pruebas se refiere, pero sí es un modo idóneo para ver todo lo que el juego puede ofrecernos pues pega un repaso por todas las áreas y trazados incluidos en el paquete inicial, y son unos cuantos. Lo malo es que para desbloquear varios caminos habrá que cumplir ciertas condiciones y no siempre estarán claras. Además, tan solo competiremos contra otros coches o en carreras contrarreloj, y los objetivos a batir no es que sean la panacea de la originalidad, encontrando siempre y en este orden los de alcanzar el podio (principal) o quedar en primer lugar (secundario). Nada de adelantar X competidores en la primera vuelta, acabar sin reinicios, permanecer unos determinados segundos en el aire… Nada, y eso que opciones había a patadas. Así, corriendo y ganando iremos consiguiendo diversas recompensas en forma de engranajes con los que mejorar los vehículos, monedas, piezas de decoración o cajas sorpresa que contendrán coches al azar. 

Estos, los coches, aprovechando que hemos hablado por primera vez de ellos, son el núcleo del juego junto a las pistas, que ahora son más plastiqueras que nunca, lo cual es bueno. Hay en total 66 bólidos disponibles y son todo versiones digitales de los famosos juguetes, incluyendo algunos basados en licencias del cine o la televisión, como KITT, la casa de Snoopy, etcétera. Su manejo es muy bueno y el control es simple pero exigente, como debe ser todo buen arcade. Mismo botón para frenar y para derrapar, siendo esta última técnica la que nos llevará a la victoria cuando la dominemos pues también sirve para rellenar la barra de turbo. Jugando se alcanza la maestría y además aprenderemos a saber cuándo pegar el acelerón y cuándo no, porque recordad que son coches de juguete y su peso es mínimo, por lo que salir por los aires siempre será un riesgo a tener en cuenta. Es una sensación la que se tiene conduciendo estos cochecitos similar a la que tuvimos en épocas pasadas jugando a, por ejemplo, Re-Volt, y es que se ha tenido especial cuidado a la hora de crear unas físicas creíbles.

Por supuesto estas sensaciones quedarían en nada si no fuera por unas pistas que parecen realmente hechas a partir de las piezas que podemos ver y montar en la realidad, con algunas opciones extra, claro. Los tramos naranjas son tal cual y se doblan, enganchan y brillan como ya sabemos quienes alguna vez las hemos tenido en las manos, pero es que además están puestas en unas localizaciones, 6 en total, bastante llamativas y bien recreadas, como un rascacielos a medio construir, un garaje, una universidad… En cada uno de estos lugares habrá varios circuitos, y lo mejor es que si nos salimos del trazado podremos recorrerlos a nuestro antojo.

Ni modo

Para esto último hay otras dos opciones todavía mejores y tienen que ver con algo que Hot Wheels Unleashed se toma muy a pecho: la personalización. La de los coches es menor pero muy completa igualmente, con cambios en capas, pegatinas, colores… Pero la de los escenarios es una pasada, más que nada porque luego corremos en ellos. En el modo City Rumble conseguíamos adornos y más, y eran para esto, para por ejemplo colgar unos pósteres en el sótano y luego verlos mientras competimos; así con infinidad de elementos. Y si esto de crear o editar os gusta, preparaos, porque el editor de pistas es una auténtica locura. Elige zona y a crear con total libertad; piezas para poner como y donde quieras, retorcerlas, unirlas a otras con ventiladores, colocar veneno que nos corroe el turbo, adornos, elementos móviles… Todo está a tu disposición así lo vayas consiguiendo o comprando, claro. Sí, los coches y varias partes para el modo editor se compran, y no con moneda del juego precisamente. Los DLC de pago, y ya hay tres pases de temporada nada más salir a la venta el título, traen estos elementos e incluso hay coches que quedan fuera habiéndose de adquirirse aparte. Hay 66 coches incluidos de serie, cifra nada desdeñable, pero también hay una buena ración de pago. Al menos alguna actualización gratuita también traerá coches. Y aplicad la que ya hay porque le pega una vuelta al tutorial de dicho modo y era muy necesario.

Fuera de esto tenemos también modos rápidos para uno y varios jugadores, y es que Hot Wheels Unleashed se disfruta también en compañía. Aquí podemos elegir entre jugar a dobles a pantalla partida o enfrentarnos contra rivales de todo el globo gracias a la red de redes. El problema es que únicamente contamos con partidas rápidas, ni campeonatos, ni nada, por lo que el único aliciente es no correr solos o únicamente contra la IA, que por cierto no tiene del todo afinados sus niveles de dificultad (hace falta algo entre fácil y normal o ajustar el normal).

Una pena lo de los modos, siendo además City Rumble no demasiado largo (si no nos atascamos en algún desafío), y también lo del contenido descargable de pago, porque por lo demás, especialmente en la parte jugable y creativa, Hot Wheels Unleashed es un portento. Es divertido y ha sabido trasladar a los mandos los coches y pistas de plástico a la perfección, cumpliendo de sobra en lo visual (en lo sonoro con tanto dubstep ya…). Probablemente la editora sabría que tenían un buen producto, quizás de ahí lo de querer sangrar de más al usuario. Pero, si no adquirís los numerosos DLC, sigue siendo muy buen juego (sorprendentemente bueno) tanto solos como en compañía. Ahora a esperar que agreguen algún modo más porque lo pide a gritos.

Resumen
Conducción y sensaciones "de juguete" logradísimas. Opciones de personalización y creación a raudales. Demasiado contenido extra de pago y demasiados pocos modos.
7.5
Bueno
Escrito por
Señor Bichos para ti.

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