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FIFA 18

Analizar FIFA 18 en Nintendo Switch es complicado, sobre todo si has jugado a absolutamente todos los títulos de la serie porque, ni es el último FIFA ni no lo es, simplemente es el FIFA de Nintendo Switch, aunque desde EA hayan tenido a bien finalmente ponerle la coletilla de 18 porque, ciertamente, se lo merece.

El camino hacia algo mejor

Empecemos rasgándonos las vestiduras para luego ir remiendo a remiendo. Sabemos que queréis leer qué tiene de distinto esta versión y si merece la pena, y la respuesta es un rotundo “sí, pero no”. Sí, si Nintendo Switch es tu consola principal o si el hecho de poder jugar en cualquier parte (y momento) es determinante para ti (para nosotros lo es). Sí, pero no, si dedicas más horas al PC o a PlayStation 4 o Xbox One. Normalmente no solemos comparar con otros sistemas, pero en esta ocasión ha sido imposible no hacerlo debido a ciertas carencias en esta versión inexcusables por parte de EA que ahora veremos y que nada tienen que ver con el no usar el motor Frostbite.

Se nos ha repetido por activa y por pasiva que FIFA en Nintendo Switch es una experiencia totalmente personalizada para la máquina, y es casi cierto. Obviamente parte de una base, y esa no es otra que FIFA 16, al menos en lo que al motor se refiere, pero es verdad que se ha adaptado y mejorado tanto para Switch que hace que luzca incluso mejor que los primeros juegos de la saga de EA que aparecieron en PlayStation 4 y Xbox One, y queda muy por encima de las versiones de PS3 y Xbox 360.

Los modelados son, en su mayoría, fantásticos, el uso de la luz y las sombras llega a sorprender, especialmente en las repeticiones, los campos lucen espectaculares, con público en 3D bastante detallado y con un césped que se va desgastando conforme transcurre el partido… Y así podríamos seguir porque, si por algo destaca FIFA 18, en Switch también, es por lo bien que luce.

También hay peros, las mejoras en la ambientación que se introdujeron con Frostbite aquí no están (bengalas, niebla, mejor lluvia y nieve), algunos jugadores se parecen como un huevo a una castaña a sus homónimos reales y el editor de jugadores deja mucho que desear, pero eso es algo compartido entre versiones.

Además, hay detalles que se introdujeron en FIFA 17 y que se han potenciado en FIFA 18 en otras versiones que aquí se han pasado por alto y que perfectamente podían haberse adaptado al motor actual, como las repeticiones con cámaras dinámicas como las de LaLiga, la tipografía usada al empezar los partidos, animaciones previas al choque (presentar a los jugadores como en las retransmisiones televisivas) o las absolutamente necesarias sustituciones rápidas.

Por si esto fuera poco, que, repetimos, podía haberse trasladado a la experiencia Switch usando el motor del juego, pero claro, para eso hay que currar, hemos perdido modos más allá del famoso El Camino, que nos ponía en la piel de Alex Hunter, jugador que debía empezar de cero su carrera como profesional para ir ascendiendo, con altibajos, en el difícil mundo del fútbol de élite.

Por ejemplo, no podemos disputar temporadas cooperativas (Clubes Pro), que eran totalmente online, pero sí las llamadas temporadas locales, que se juegan conectando 2 máquinas en modo local, cada uno con su cartucho, por supuesto. De hecho, esta será la única forma de disputar partidos contra un amigo porque no hay manera de hacer emparejamientos online con conocidos. Totalmente ridículo y lo peor es que no sabemos a ciencia cierta si desde EA arreglarán esto actualización mediante pues no hemos obtenido respuesta al formularles la pregunta.

Tampoco hay ni rastro de las Squad Battles ni de FUT Champions en el modo Ultimate Team, aunque sigue siendo un modo muy extenso. Por cierto, la App funciona hasta en las máquinas de la generación anterior pero no en Switch, que lo sepáis.

Ah, la tienda donde comprábamos o desbloqueábamos botas, balones, camisetas clásicas, etc., ha desaparecido y no tenemos ni idea de por qué.

Esto es fútbol

Una vez que hemos hablado de lo que no tiene, toca hablar de lo que sí trae, que es mucho y de calidad.

Para empezar y como ya hemos comentado, luce de maravilla, no al nivel de las otras máquinas, pero da la talla de sobra. Es cierto que algunas animaciones se han perdido (como un par de regates o alguna celebración, como la de Griezman), pero muchas mejoras (bueno, muchas, a ver, no deja de ser la enésima entrega de una saga anual) sí están aquí presentes, como las relacionadas con el control del balón y con el motor de colisiones, aunque sigue haciendo extraños a veces, algo marca de la casa.

Sin embargo su punto débil es la ambientación. La afición vive con la misma poca intensidad un amistoso de pretemporada de su equipo de segunda división que la final de la Copa del Mundo, y eso que EA tiene juegos con animaciones específicas del público para esos eventos, pero otra seña de identidad de la casa es quitar cosas de una edición a otra para luego volverlas a meter el año siguiente, no es inherente a esta versión solamente.

En lo referente al control, el juego responde a la perfección, pero se notará demasiado la diferencia de llevar un equipo de alto nivel con llevar otro no tan bueno. Hay demasiada disparidad y, si jugamos con amigos, nadie en su sano juicio cogerá conjuntos con menos de 3 estrellas y media o cuatro. Si sí los elegimos, tendremos equipos llenos de patapalos que no conocen un solo regate más allá de la ruleta y el amago de tiro y que no hacen dos controles seguidos bien, y eso en la realidad no es así. EA tiene que encontrar de una vez cómo plasmar las diferencias entre divisiones, porque lleva años arrastrando este problema, como también lleva años haciendo que los equipos de casa saluden a los de fuera y no al revés como debería ser.

Por lo demás, en el terreno de juego todo o casi todo está plasmado a la perfección. Los jugadores más famosos se mueven como los de verdad, celebran como los de verdad y se quejan menos que los de verdad, por fortuna.

Si llueve la ropa se mojará y, si hacemos entradas a ras de suelo, nos mancharemos de barro y césped. Lástima que la lluvia no sea todo lo espectacular que debiera.

Un saco de modos

Si de frescura no puede presumir ningún FIFA, sí puede hacerlo de números. Apabulla ver la de ligas, torneos, equipaciones, jugadores y, sobre todo, modos de las que hace gala el juego. El juego cuenta con licencia oficial de la FIFA, así que todo se llamará como en la realidad, salvo la Champions League, que se la quedó el juego de Konami y que lleva años sin pasarse por consolas Nintendo.

Siguiendo con los modos, tenemos los siguientes:

  • Partido rápido: para disputar encuentros amistosos. Aquí será donde más usemos su multijugador, y lo de poder usar un Joy-Con cada uno es un puntazo, aunque perdamos las filigranas por el camino y las segundas jugadas.
  • Carrera: podremos empezar una nueva carrera como jugador o como mánager. Lo ideal será empezar como jugador, en equipos modestos, jugar bien, que te fiche un equipo grande, destacar, jugar con tu selección, retirarte y seguir como mánager/entrenador. Pero lo ideal no siempre casa con el tiempo disponible, así que, por suerte, podemos empezar en clubes grandes de inicio o directamente como entrenadores. La cámara pro, mucho más espectacular que cualquier otra, es más jugable ahora que en anteriores ediciones. Recomendable si te gusta sentir el fútbol.
  • Torneo: pudiendo ser uno existente como la Bundesliga o la FA Cup o uno creado por nosotros con nuestros propios equipos y reglas.
  • Copa Internacional Femenina: que nos permitirá disputar la Copa del Mundo con una selección femenina. Las jugadoras están muy bien digitalizadas, lo peor es que los comentaristas se repiten en este modo más que en ningún otro, y eso que Manolo Lama y Paco González (el pobre Antonio no tanto) ya cansan.
  • Otros: como los juegos de habilidad y el campo de entrenamiento. Los juegos de habilidad son un soplo de aire fresco que ya llevamos disfrutando varias entregas. Muy entretenidos, aunque a estas alturas tendrían que haber dado pie a minijuegos más elaborados tipo rondo, voleibol con el pie y cabeza, etc. EL campo de entrenamiento, ideal para ensayar regates, es el de hace años, no el que podemos ver en las otras consolas y PC.
  • Ultimate Team: FIFA Ultimate Team o FUT, la razón de ser de los últimos FIFA para muchos. Aquí deberemos armar y gestionar nuestro propio equipo y conseguir mejorarlo abriendo sobres que pueden ser de bronce, plata, oro u oro premium. Estos sobres pueden albergar jugadores o mejoras como equipaciones, entrenamientos, puntos de atributo, mejoras de contrato y un largo etcétera.

Cada sobre cuesta monedas (se consiguen jugando) o FIFA Points (pagando vía eShop) y son esenciales para avanzar, ya juguemos offline o a través de la red.

Si optamos por las monedas, sabed que habrá que dedicarle incontables horas para llegar a algo, pero si disponéis de ellas, es vuestro modo de juego (y que se juegue en Switch ayuda a tener más tiempo para dedicarle al juego).

Además, dentro de este modo hay varias modalidades. Podemos jugar con todo el equipo que estemos gestionando, participar en un draft, pujar por jugadores y mejoras, entrar en el desafío de creación de plantillas o disputar torneos o temporadas tanto online como offline.

Como veis, y eso que no hemos profundizado, es un modo inabarcable al que habrá que acercarse conscientes de que nos va a requerir muchísimo tiempo. Y hacedlo cuando tengáis conexión a Internet, de hecho, si, aun en modo un jugador, suspendéis la consola, al reactivarla os sacará de FUT por desconexión y tendréis que volver a empezar desde el último guardado.

Y entrando en los modos online propiamente dichos, podemos hablar, básicamente, de las Temporadas Online. Aquí disputaremos una temporada con un equipo a nuestra elección y podremos toquitear parámetros como los referentes al matchmaking o al tipo de control. Nada de partidos amistosos rápidos ni de jugar contra amigos. Un paso atrás enorme que solo se ha dado en esta versión.

Echando el resto

A estas alturas ya sabréis que FIFA 18 en Switch está muy bien pero no tan bien como en el resto de sistemas, aunque aquí hay que sumarle que se puede llevar a cualquier parte y que el multijugador Joy-Con en mano es un puntazo.

Hay otras preocupaciones que son compartidas entre versiones y que la saga lleva repitiendo años, como lo sumamente aburrido que es volver a escuchar a Manolo Lama y a Paco González (podremos elegir el idioma de los comentaristas, menos mal) o que las canciones elegidas sean… bueno, como son, licenciadas y de 20 estilos diferentes; un popurrí que es imposible que te guste al completo, pero nos deja editar cuáles suenan y cuáles no.

También el juego sigue teniendo problemas con las emociones reflejadas en los rostros, la aleatoriedad de las jugadas (escasa) o con las manos. Si las activamos, las pitarán sin tener en cuenta la voluntariedad o no de la misma.

A nivel de ambientación, hay partidos que tendrían que ser mucho más espectaculares. Hay que cuidar más los cánticos, el graderío, las banderas, las celebraciones al ganar un torneo…

Y no hay que olvidar los bugs, que los hay. En estos días ya hemos visto alguno, por suerte no nos han impedido jugar, pero no habla muy bien de un equipo que cada año se dedica a poco más que retocar un juego de corte periódico.

Pero, si nos olvidamos de estas pequeñas pegas compartidas, la versión de FIFA 18 de Nintendo Switch ha resultado ser más que digna; de hecho, es uno de los mejores juegos de fútbol que hay en el mercado, incluso teniendo en cuenta a las otras máquinas.

Eso sí, estas halagüeñas palabras cuentan para este año, si el que viene desde EA repiten la jugada, no podremos ser tan indulgentes.

Mientras tanto, disfrutemos del deporte rey en (casi) su máximo esplendor donde quieras, cuando quieras y como quieras.

Escrito por
Señor Bichos para ti.

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