Muchas misiones en un avión que no termina de despegar.

Island Flight Simulator ha llegado a Nintendo Switch tras su paso por otras plataformas, como Wii U. En esta ocasión, gracias a Markt + Tecnik Verlag y Koch Media llega además en formato físico. Sin embargo, estamos ante prácticametne lo mismo que ya hemos visto en otras ocasiones. ¿Qué tal lucirá? Vamos a ver si el aterrizaje en la nueva consola ha salido bien o no.

Delivery Flight Simulator

No es que el género de los simuladores de vuelo de por sí tenga un atractivo grande para el público general, pero alguna que otra experiencia de pilotaje nos ha dado una alegría. En este caso, la oferta es ser transportista entre las doce islas que componen un archipiélago, utilizando la pista de aterrizaje y despegue de cada una. Vamos, hay que volar bien, la experiencia no es la de un arcade.

En un breve tutorial en la que nos moveremos en primera persona, se nos explica cómo funciona todo. Nuestro avión necesita repostar combustible y despegar siguiendo un proceso de arranque de motor y movimiento tal y como ocurre en la realidad. Sin embargo, una vez en movimiento, el control no divierte, y generalmente es lento y algo “ortopédico”.

Hay tres aviones en total y cada uno de ellos puede mejorarse cuando consigamos dinero para ello y hayamos superado ciertos encargos. Gracias a ello el movimiento de nuestro avión mejora considerablemente y, aunque sigue sin llegar a ser del todo divertido, al menos es más ameno.

¿Mejor volar solo que mal acompañado?

Todo el sistema de juego se basa en el envío de paquetes. Los hay de dos tipos: de mercancías comerciales y envíos ilegales (qué malotes somos). Éstos segundos reportan mucho más dinero, pero corremos el problema de que la policía pueda pillarnos, o que el matón de turno decida no pagar. Y todo funciona igual: aceptar propuesta, recoger paquete en una isla y llevarlo a otra. Todo se vuelve más “maravilloso” al equivocarnos por algún motivo, ya que si fallamos manejando el avión y nos estrellamos, habrá que repetir todo el encargo de nuevo.

Cada envío nos propone sobrevolar el mar de isla a isla, pero como ya hemos dicho, el control no es del todo agradable, el trayecto se hace largo (varios minutos) y sobre todo, los escenarios son sosos e invitan cero a disfrutar de ellos. No hay nada que haga que cada trayecto sea distinto, y estaremos haciendo lo mismo una y otra vez por lo que el entretenimiento que pueda darnos el juego se convierte en monotonía y repetición a rabiar.

Para rematar la faena, estamos ante un juego que luce como un juego de PC de hace una década o más. Fondos y escenarios vacíos, muy básicos y genéricos, polígonos y dientes de sierra por doquier. Los efectos de sonido acompañan, pero se hacen un poco repetitivos y hartizos ante la ausencia de música. Sí, te esperan trayectos de cinco minutos, con fondos genéricos, sin música alguna y solo escuchando el sonido de nuestro avión, maravilloso.

¿Es por tanto Island Flight Simulator un juego que no recomendarías ni a tu vecino? Podría decir que solo la gente fanática de la aviación puede encontrar aquí un buen título para echarse unas partidas que no son tan rápidas como deberían. No osbtante, como todo en la vida, cada persona aprecia cosas distintas, por lo que habrá gente que pueda llegar a pasárselo pipa con este juego.