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Análisis de Deadly Premonition 2: A Blessing in Disguise

Vuelve el agente Francis York Morgan y lo hace además en una aventura en exclusiva para Nintendo Switch en forma de secuela y precuela de lo visto en Deadly Premonition Origins. Swery65 no se ha dejado nada en el tintero a nivel de guion o creación de personajes; lástima que el envoltorio no acompañe a este Deadly Premonition 2: A Blessing in Disguise.

Morgan contra Morgan

Boston, año 2019, la joven y elegante agente del FBI Aaliyah Davis, a quien manejamos, y su compañero, el también agente especializado en escuchas Simon Jones, van a visitar a un malogrado Francis Morgan a su casa para preguntarle por la relación entre los sucesos acaecidos en Le Carré, Luisiana, en el año 2005 y los vistos (y jugados) en Greenvale en 2010. Al parecer, estos guardan relación entre sí, y en concreto el caso de Le Carré se ha reabierto recientemente al reaparecer el cuerpo que desencadenó todo lo que jugaremos a continuación.

Le Carré, Luisiana, año 2005, las vacaciones de Francis York Morgan se ven interrumpidas por la aparición de una droga de color rojo cuyos graves efectos varían según la persona. Es una droga que ha ido poco a poco extendiéndose por los Estados Unidos de América y ahora ha llegado al sur, a esta en apariencia apacible localidad de la que la familia Clarkson parece ser soberana; de hecho, estamos aquí para investigar el brutal asesinato y desmembramiento de la nieta del patriarca, pero no tardaremos en comprobar que todo es más complicado de lo que parece.

Estos serán los dos tramos temporales (presente y pasado) que jugaremos en Deadly Premonition 2 y entre los que alternaremos pero, eso sí, siempre en su justa medida y estando muy bien diferenciados el uno del otro. Con el agente Francis Morgan siempre como protagonista, en el presente lo que haremos será, en la piel de Aaliyah Davis, interrogarle, dando lugar a unos diálogos y situaciones dignos del mejor cine negro, con la única pega de que se antoja muy necesario haber, si no completado, sí jugado al anterior Deadly Premonition, que además de habernos hecho ver al agente Morgan en todas sus facetas, servirá para atar cabos con lo que supondrá la mayor parte jugable: lo visto en Le Carré en 2005.

El tiempo en Luisiana

Decíamos al inicio que Hidetaka Suehiro, o Swery65 para los amigos, ha sabido dotar a su obra de un guion y unos personajes para recordar, algo a lo que nos tiene acostumbrados y que ya comprobamos en Origins (y en el juego original, vaya). Así, Deadly Premonition 2 se convierte en todo un desfile de gente de lo más variopinta con caracteres de lo más marcado pero que, por difícil que parezca, no abusan de los clichés. Así conoceremos tanto a aliados, como el sheriff Melvin Woods o el esoterista The Mirror, como a oponentes tan dispares como los miembros de la familia Clarkson. Mención aparte para Patricia Woods, hija del sheriff, quien nos acompañará todos los días en nuestra aventura y que, pese a ser una niña, sabrá manejarse muy bien por el pueblo, y para Hungan, figura clave al ejercer de oráculo y muy relacionado con el mundo del vudú, el culto religioso que se antojará de vital importancia según se vaya desarrollando la historia.

Decimos bien, desarrollar, porque si algo tienen en común ambos Deadly Premonition es que tienen guiones tan sumamente bien construidos que no necesitan de rimbombantes giros, muchas veces predecibles o inoportunos en según qué obras, sino que, cual madeja, vamos desenrollando hasta dar con su crudo y todavía más aterrador, gore y bestial corazón. Aunque al principio no lo pueda parecer, con esas charlas tan animadas entre Francis York y su álter ego Zack (la voz de su cabeza), esa música tan animada, especialmente al subir al monopatín, nuestro nuevo medio de transporte, o lo dicharachero de algunos personajes, Deadly Premonition 2 es un juego casi de terror; entre el terror y lo detectivesco, diríamos.

De día, nuestra misión consistirá en recopilar pruebas, crear perfiles y resolver pequeños casos vecinales, pero todo ello estará ligado a completar la tarea principal, que no será otra que dar con el culpable del horrible crimen del que todo el mundo habla pero del que no muchos parecen preocuparse realmente. También habrá secundarias mucho más inservibles que solo nos harán ganar dinero y objetos, pero serán las menos y nos ayudarán a pasar el tiempo, tema clave en esta segunda entrega como ya lo fuera en la primera parte.

Para quien no lo sepa, el tiempo pasa en Deadly Premonition 2 (y en el uno), algo que afecta a personajes y comercios, por lo que solo podremos completar según qué misiones acudiendo en unas franjas horarias determinadas, incluso en un día de la semana concreto. Ahora, esto está mucho mejor llevado que en el juego anterior, quedando mucho más claro dónde ir, si podemos descansar (hay varios métodos para pasar las horas), o si preferimos desviarnos un poco de la trama principal y participar en sus numerosos minijuegos, como de bolos, lanzar piedras en el río, o carreras de skate, siempre sin descuidar nuestro olor corporal, nivel de sueño o hambre, por supuesto.

Hablando del monopatín, este será nuestro medio de transporte en Le Carré y nos bastará con ello. Además de poderlo mejorar o de aprender nuevos trucos, lo cierto es que el mapa es mucho menos extenso que en Deadly Premonition Origins, pero, por fortuna, tiene todo mucho más concentrado, ayudando así a lo que decíamos antes de aprovechar el tiempo y no sentir que no llegamos a nada, como sí pasaba en el anterior título. No obstante y aunque se trata de un juego de mundo abierto, no esperéis florituras a este respecto, siendo un caso parecido al visto en el primer No More Heroes, con una ciudad que valía para poco más que ir de un sitio a otro mientras recogíamos objetos (que más tarde servirán para mejorar atributos en un altar de vudú, entre otras cosas).

Le Carré se antoja así como un elemento desaprovechado y que siempre está vacío, donde habrá poco que hacer además de recoger cosas, aunque siempre podremos participar en sus pequeños minijuegos, buscar las flores de lis o acabar con las alimañas como caimanes, perros salvajes o ardillas con muy malas pulgas. No es tan alarmante como el caso de Greenvale pero sigue habiendo mucho margen de mejora. Cuando cae la noche la cosa cambia y todo se llena de monstruos, aunque sus diseños son escasos y los tiroteos no son el punto fuerte de Deadly Premonition 2.

De todas formas, aquí hemos venido a investigar y a que nos cuenten una historia de esas que te erizan el pelo de la nuca, y vaya si tendremos una buena ración de todo esto. Francis York Morgan tiene su sexto sentido más desarrollado que nunca y las conversaciones con Zack serán ahora más numerosas y extravagantes que nunca, con docenas de referencias al cine, especialmente de los 2 000 hacia atrás. Y cuando manejemos a Aaliyah Davis, otro tanto, encontrando nuestro agente del FBI favorito su contraparte perfecta. 

Os avisamos desde ya que para poder empezar a apreciar este Deadly Premonition 2 como es debido habréis de superar el primer capítulo el cual funciona básicamente como una introducción a todo su mundo de libertades, posibilidades y pesadillas. Una vez lleguéis a su apoteósico y sorprendente final, no podréis parar de jugar y llegaréis a perdonarle sus más que numerosas carencias, empezando por lo técnico.

deadly premonition 2

Cutre con cierto encanto

Vale que algunas secundarias sean algo tediosas o que se haya querido dar aspecto de juego de 2005 con el uso de esas texturas a base de cuadros, pero lo que no es de recibo es lo mal que se comporta técnicamente hablando, especialmente cuando estamos en las calles de Le Carré. Sabíamos a lo que veníamos, pero Deadly Premonition 2 nos ha sorprendido para mal al moverse, en exteriores, a una tasa de imágenes por segundo ridícula que lo hace a veces injugable. Solo el carisma de sus personajes y esa pedazo de trama harán que le perdonemos tal sufrimiento en pos de continuar con lo que de verdad importa.

Pero no solo los frames son escasos, la población de este simpático pueblo brilla por su ausencia y por lo errático de sus movimientos, o por parecer maniquíes cuando están sentados. Lo mismo pasa con los enemigos; más allá de los jefes finales, algunos para recordar, el resto son todos tan iguales entre sí como ineficientes a la hora de plantarnos cara.

Son defectos que se suman a otros mucho más molestos como que al volver del Home de la consola no responda ningún botón, que de repente no tengamos indicadores en pantalla, que Patricia se quede atascada en cada columna por la que pasa o que un efecto de sonido se mantenga taladrándonos el tímpano hasta que veamos una nueva cinemática o cerremos el juego. Lo peor es que en una misma partida podemos ver varios de estos bugs (y otros varios), que se sumarán a la constante cutrez reinante en la ciudad. 

Puede que algunas cosas Swery65 las haya buscado adrede para darle ese toque de juego de hace años y que no distara demasiado del anterior Deadly Premonition, pero hay otras que ni servidor perdona, sino que traga porque no le queda otra.

Es curioso, porque en los interiores la cosa cambia completamente y vemos estancias llenas de objetos, como la tienda de vudú o nuestra propia habitación, con todo bien modelado, sin rascadas, y con detalles como los cristales de las ventanas manchados o incluso la línea divisoria entre dos colores de una pared mostrando cómo se escapan trazos de un tinte donde no deben.

En lo tocante al sonido, Deadly Premonition 2 sigue siendo un placer para los oídos, empezando por su secuencia de inicio y siguiendo por las diferentes piezas que conforman una banda sonora donde solo desentona a veces la melodía elegida al movernos sobre el monopatín. Escuchar las conversaciones de nuestro protagonista consigo mismo y con el resto de personajes sigue resultando delicioso por tan buena dicción y el cariño puesto en más de un acento tan sureño.

Una bendición disfrazada

Lo avisaba el propio título del juego y lo hemos podido confirmar tras un buen puñado de horas con él, Deadly Premonition 2 es igual o mejor que su primera parte pero trae un envoltorio que lo hace perder puntos de forma alarmante. No solo es lo técnico, sino que a veces nos hartaremos de oír los mismos soliloquios una y otra vez, y otra vez, y otra, o de recorrer las mismas calles tan vacías.

Sin embargo, el agente Morgan del pasado y el malogrado agente Morgan del presente nos harán no querer parar de jugar hasta dar con la verdad, si es que la hay, de todo este embrollo sobrenatural que ha logrado entretejer una secuela y una precuela casi perfecta donde se nota demasiado cada costura. 

Un juego genial de un autor genial que, eso sí, podía haber tenido algo más de cuidado en algunas misiones de relleno o el rendimiento de su juego. Es, no obstante, mejor que su primera parte en prácticamente todo, salvo quizás en la crudeza, que tarda bastante en aparecer para ya no volver a irse, cosa que agradecemos.

Casi obligado conocer algo del primer título si no queremos empezar con más preguntas que respuestas.

deadly premonition 2

Resumen
El agente Francis York Morgan, o York como le gusta que le llamen, vuelve con una aventura tan sorprendente como la anterior y contada en pasado y presente. Recoge tanto las virtudes como las carencias del primer título y todas las agranda, para bien y para mal, pero sigue siendo un juego único y ya casi un nuevo juego de culto.
7.5
Bueno
Escrito por
Señor Bichos para ti.

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Este debate contiene 0 respuestas, tiene 1 mensaje y lo actualizó  Marcos Catalán hace 1 mes.

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