Vivimos una buena época para las aventuras gráficas, pero es verdad que no solemos ver muchas españolas. Ahora llega a Nintendo Switch Shadows of the Afterland, una obra de Aruma Studios que nos trae una dosis pixelada del clásico intercambio de objetos pero con algunas particularidades por su mundo e historia.
Shadows of the Afterland y regreso al futuro
Un día, una mujer estaba en el zoo viendo a un tigre, cuando por algún motivo, su alma se sale del cuerpo, y este se lanza a suicidarse. El alma llega al mundo de los muertos para ser recibida, aunque sin embargo no tenemos claros nuestros recuerdos, y por la fecha que nos dan, se supone que todavía ni hemos nacido. Así que nos toca investigar el misterio temporal y nuestra extraña muerte.
El juego se lleva a cabo principalmente en el mundo de los muertos, con varias zonas separadas que podemos visitar libremente una vez que las desbloqueemos, con accesos al mundo de los vivos en ciertos momentos de la aventura. Ningún espacio es muy grande, por lo que puede recorrerse de punta a punta rápidamente.
La manera de avanzar es la clásica del género: hablar con personajes para gastar todas las conversaciones posibles, investigar un poco, conseguir objetos y con ellos usarlos en otro lugar o dárselos a un personaje para que nos abra una zona o nos dé otro objeto que nos permita avanzar. Tenemos un inventario sencillo accesible en la parte inferior de la pantalla, y cada objeto podemos combinarlo con otros o usarlo en sitios del escenario que consideremos (si es que es posible).
Clásico, pero no
La presentación busca traer algo de nostalgia retro, pero estamos lejos de aquella era de acciones en un menú siempre visible. Aquí tenemos el stick izquierdo para mover a nuestro personaje, el derecho para mover el puntero y luego botones añadidos para el menú e interactuar. Algunos botones pueden resultar raros de inicio, pero una vez nos hacemos es bastante cómodo.
El desarrollo de Shadows of the Afterland funciona bastante bien y, salvo en un par de excepciones, tenemos claro lo que hay que hacer (en las excepciones nos toca andar de punta a punta probando). Luego en el mundo de los vivos se nos añaden mecánicas como poseer distintos cuerpos y con cada uno aprovechar sus puntos fuertes. Eso sí, varias ideas que aparecen en el juego, como usar un objeto sobre otro, las gafas de sol, el tema de poseer diferentes personajes o cierto cristal quedan algo desaprovechadas y se utilizan solo en momentos específicos en lugar de dar juego en distintas situaciones.
El juego se ve como recordamos a la aventuras gráficas de antes, y hay un buen trabajo en identificar los diferentes elementos. Eso sí, algunas animaciones lucen mejor que otras, y el propio juego lo sabe (por lo que lo disimula bien). Por su parte, tenemos buenos textos en español llenos de referencias, pequeños toques de humor y algo de historia de España, y todo ello viene adornado con voces en inglés que hacen un buen papel, y que nos resulta bastante gracioso de oír al escuchar nombres y expresiones españolas con su acento.
Shadows of the Afterland es una buena aventura gráfica. Sabe sobresalir del montón, aunque no llega a la excelencia de las producciones de los Gilbert por ejemplo. Con una duración algo inferior a las 5 horas, es una buena experiencia para pasar un rato agradable haciendo gala de humor y emotividad. Además, su planteamiento hace que no solo sea adecuado para jugadores del género, sino que también es apto para los menos metidos en el mismo.
Versión del juego analizada: Nintendo Switch (1.0.0) jugada en Nintendo Switch 2

