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Análisis de Revita

Parece que en el mundo de los roguelike está todo inventado, y quizás así sea, pero al menos aún quedar algunas vueltas que dar a esos inventos, como bien nos demuestra este Revita, que desde luego no revolucionará el género pero sí sabrá entretenernos de una manera original y desafiante.

¡Salud!

Revita comienza con un viaje, un viaje en metro de hecho, y lo único que sabemos es que tenemos que seguir adelante cueste lo que cueste para así descubrir quiénes somos realmente, ya que cada vez que morimos y como bien se encargará una oscura figura de recordarnos, somos menos nosotros y más él. Por lo tanto el metro y sus distintas alturas son una metáfora de una ascensión en cuanto al conocimiento que protagonista tiene de sí mismo, y para lograr llegar a los pisos superiores tendremos que ayudar a personajes de lo más variopinto que más tarde nos ayudarán a nosotros, dejándonos claro el mensaje de que tenemos que esforzarnos pero también tenemos que prestar esa fuerza a los otros.

Así iremos pasando de habitación en habitación usando para ello un ascensor, como lo oís, las cuales se generarán de manera procedimental, o sea, por algoritmos, algo que suele ser habitual en el género pero que no siempre (personalmente creo que casi nunca, salvo quizás en Hades) funciona de una manera óptima. Así, cada sala tendrá unos salientes que sortearemos a base de saltos y enemigos con los que tendremos que acabar a base de disparos pero la mayoría de las veces estarán diseñadas con escaso acierto, nos explicamos. Al generarse de forma aleatoria, obstáculos y enemigos aparecen en posiciones que determina el algoritmo, pero por lo que sea en Revita este ha decidido que apenas haya salientes o paredes y casi siempre entraremos en refriega en pequeñas salas casi diáfanas perdiendo así la oportunidad de mezclar plataformas y acción, y eso que el tutorial hace hincapié en los movimientos de desplazamiento más allá del dash, del que abusaremos.

Esto redunda, evidentemente, en una repetición en la jugabilidad bastante acuciante, sensación que, por fortuna, rompen el resto de elementos del juego que son los que lo hacen especial. Para empezar y según avancemos en la aventura, iremos consiguiendo más y más armas, y ojo porque la mirilla es independiente del movimiento del personaje, como todo buen twin stick shooter. No solo eso, sino que también encontraremos y compraremos mejoras para estas armas o para el personaje; lo curioso viene con cómo se paga todo esto. Nuestra salud. Eso es, en Revita adquirir cosas nos costará la vida, literalmente. Un concepto que no es del todo nuevo pero que sí es verdad que no se ha explotado mucho, y desde luego no tan bien como aquí. ¿Quieres una bonificación de un 10 % extra en la velocidad? Bien, pues serían 4 corazones, ¿algo más? Y así con todo, pero con la particularidad de que luego podremos recuperar estos corazones matando enemigos, lo que rellenará unas barras, y después tendremos que concentrarnos para transformar esa energía en vida. Y si los corazones están a tope, lo que haremos al concentrarnos será ganar contenedores extra, pero igual nos interesa guardar las barras por si nos dan… Un sistema que lo que hace al final es invitar, casi exigir al jugador el eludir todos los ataques posibles, teniéndonos que aprender los patrones de los enemigos si queremos salir airosos.

Estos, los enemigos, tampoco es que destaquen especialmente por su dificultad o inteligencia, pero al menos tienen variedad suficiente. En cambio los jefes finales sí están más inspirados, pero tampoco son demasiado complicados, y desde luego no nos harán usar todo lo que nos habría gustado los saltos y disparos acrobáticos. Esa es la mayor pega de Revita, que no se le saca partido apenas a las posibilidades de un control por otra parte tan bueno como distinto. No es malo esto último, solo raro, porque cuesta acostumbrarse a eso de que se salte con el L, entre otras cosas. 

Revita

En lo visual y siguiendo la estela de tantos y tantos juegos del género, el píxel es la nota dominante, aunque con acierto. Quizás echamos de menos algo más de diversidad en los fondos, pero otros elementos como los NPC y jefes finales igualan la balanza. La música es buena, con un tema, el que suena en la pantalla de inicio, que sobresale entre los demás, pero donde todos van acorde a lo que vemos en pantalla, donde hay que añadirle la contundencia de los efectos de sonido.

Revita no va a inventar nada a estas alturas, pero como decíamos al inicio, sí intenta dar una vuelta de tuerca más, y lo hace con un control al que cuesta acostumbrarse pero que funciona a las mil maravillas al que, eso sí, no se le acaba de sacar todo el jugo. Pero entretiene y pica, y de qué manera, y todo gracias a su sistema de vida/trueque.

Resumen
Un interesante roguelike de doble stick donde su sistema de vida a cambio de objetos y mejoras hará que sea ciertamente único, pero en el que no se ha implementado bien la aleatoriedad de las salas.
7
Bueno
Escrito por
Señor Bichos para ti.

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