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Análisis de Animal Crossing: New Horizons – Happy Home Paradise

La llegada de Animal Crossing: New Horizons – Happy Home Paradise, que abreviaremos como Happy Home Paradise a partir de ahora, ha supuesto que volvamos a engancharnos a la última entrega de Animal Crossing como hacía muchos meses. Claro que es verdad que buena culpa de ello la ha tenido también la gran actualización que pudimos descargar un día antes; no obstante, este DLC, el único de pago que encontraréis en todo el juego y que también está incluido en el paquete de expansión de Nintendo Switch Online, es razón suficiente por sí mismo para volver, no solo a nuestra isla, sino a todo un archipiélago cargado de posibilidades inmobiliarias donde no iremos de vacaciones, sino a trabajar.

Vacaciones de verano para mí, trabajando por la arena junto a ti

Nuria se ha adelantado a Tom Nook y ha visto el negocio que hay en las casas vacacionales, solo que la particularidad radicará en que las diseñaremos acorde a los gustos de nuestros clientes tanto por dentro como por fuera, e incluso más tarde podremos poner en práctica lo aprendido en nuestro propio hogar, salvo un par de trucos, independientemente de que sigamos teniendo el DLC en propiedad o no.

Happy Home Paradise es además una suerte de secuela de Happy Home Designer para Nintendo 3DS, solo que esta vez es indispensable contar con el juego base (en 3DS era un juego completo suelto) y es algo que se entiende una vez empezamos a jugar, ya que la conexión con New Horizons es sumamente orgánica; y es normal, este Animal Crossing se ha basado más que ningún otro en la creación y decoración, incluir este DLC y no separarlo era algo natural. Esto también quiere decir que haremos muchas cosas que ya hacíamos en nuestra propia casa, e incluso podremos invitar a los vecinos de nuestra isla a que vengan al nuevo archipiélago y adquieran una segunda residencia, y si no, tocará hablar con las decenas de turistas que pasarán a diario por la isla central y que hará las veces de base de operaciones (y de captación de clientes), una posible clientela que hace que haya mucha más variedad de animales, algo a lo que no estábamos acostumbrados y que agradecemos.

Porque en Happy Home Designer hemos venido a trabajar, aunque nos lo pasaremos bien haciéndolo. Es cierto que, como hemos dicho, esto es algo que ya habíamos puesto en práctica en New Horizons en nuestro propio hogar, pero ahora veremos multitud de menaje nuevo (pero a centenares) y habrá nuevas formas de decorar, empezando por el techo y siguiendo por la propia iluminación (color e intensidad), e incluso creando nuevos ambientes gracias a los recién estrenados tabiques (con sus limitaciones, no podemos colgar nada de ellos, por ejemplo), la posibilidad de agrandar las estancias a lo largo y ancho (solo aquí, no en nuestra casa), o dotando de brillo y otros efectos a los muebles así como eligiendo música de fondo para cada estancia, unas tonterías que bien usadas pueden dar mucho juego.

¿Y para qué decoramos? Pues para ganar dinero, pero no bayas, sino pokis, una moneda que solo puede usarse en el archipiélago y que podremos cambiar por muebles y enseres exclusivos. Pero eso sería demasiado superficial, aunque sí es la razón de ser de la agencia, así que también trabajaremos por revitalizar la isla central con comercios como un pub, un restaurante, una escuela y más y sacaremos fotos (cuquis total) a todo que más tarde podremos compartir con el mundo entero gracias a una nueva app para nuestro Nookófono. Pero, como en todo trabajo, habrá que ir escalando puestos, y a mayor responsabilidad, mayor será la ganancia si los clientes han acabado contentos.

En Happy Home Paradise hay que ser creativos, pero también hay que cumplir los requisitos que nos pidan los nuevos residentes. Al principio será fácil porque se conformarán con cualquier ubicación y nos pedirán poner 3 muebles o elementos de su elección dentro o fuera de casa que además nos dejarán empaquetados ya en el inmueble, nosotros tendremos que rellenar y poco más, pero según nos vayamos granjeando un nombre y adquiriendo responsabilidades se pondrán algo más tiquismiquis respecto al lugar elegido y nos dejarán a nosotros la labor de elegir con qué decorar casa y patio, y ojo que también vendrán aquí las viviendas con dos pisos. Una labor que sin embargo agradeceremos porque hasta este momento todo habrá sido demasiado sencillo. Eso sí, el límite en cuanto a la creatividad lo pondréis vosotros, pero para avanzar no hará falta mucho.

Por lo tanto, este DLC complementa perfectamente a Animal Crossing: New Horizons aunque por momentos no difiere mucho de lo que habíamos hecho ya una y mil veces en las habitaciones de nuestro hogar o en Cayo Fauno y su estudio de fotografía. Sin embargo, agradecemos las nuevas opciones y los nuevos y numerosos muebles y enseres, y especialmente el ver pasar a tantos animales que de otra manera no veríamos nunca por nuestra propia isla. Eso sí, después de ver que en la actualización 2.0 los comercios se fueron a Cayo Fauno, tenemos la sensación de que buena parte de lo que hacemos aquí (ese restaurante o colegio del que hablábamos) podrían haberse ideado en un principio para nuestra propia isla, que falta le hace. 

Por lo demás y gracias a las nuevas facilidades de viaje de Dodo Airlines, no costará nada dedicar un poco de nuestro tiempo en el juego cada día a diseñar la casa de sus sueños a los simpáticos animales que así lo quieran. Quizás se ha perdido la oportunidad de llevar un paso más allá las herramientas de diseño (ni siquiera tiene control táctil con lo que lo agradecería), pero claro, había que mantener lo aprendido en New Horizons al formar parte de él.

Happy Home Paradise es un buen DLC, quizás un poco caro si lo adquirimos sin Nintendo Switch Online, que enfatiza en las posibilidades decorativas de un juego que ya apostaba por ello desde un primer momento y del que a la larga agradeceremos el inmenso número de nuevos elementos para comprar que tiene así como las pocas pero interesantes novedades en materia de decoración (muros de separación, iluminaciòn y brillos) que trasladaremos a nuestra isla.

Y sí, tiene un “final”, pero siempre podremos seguir decorando convenciendo a unos inquilinos de que se marchen y atrayendo a otros nuevos, por lo que si queremos esta expansión será infinita, como Animal Crossing: New Horizons, vaya.

 

Hemos analizado Animal Crossing: New Horizons – Happy Home Paradise gracias a un código cedido por Nintendo.
Resumen
Un DLC que alarga la vida de un juego de por sí casi infinito con muchos nuevos muebles y enseres que sin embargo no supone una gran novedad respecto a lo ya visto. Sí agradecemos las pequeñas mejoras a la hora de decorar y el que esté tan bien ligado al juego base.
7.5
Bueno
Escrito por
Señor Bichos para ti.

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