Calamares sin pintura pero con mucho juego.

Los calamares, de moda más que nunca, se han convertido en protagonistas de numerosos juegos. Del que vamos a hablar a continuación, Squids Odyssey, es un título que ya en Wii U (y 3DS) nos sorprendió con su propuesta y originalidad, pero que llega ahora a Nintendo Switch en su versión definitiva, permitiendo además así que mucha gente que en su día no lo probó lo conozca.

Calamares en su salsa

Un pequeño par de exploradores squids está inspeccionando unas ruinas, cuando parece que un tipo de enemigo que se creía olvidado ha vuelto para desatar el caos. La misión de nuestros personajes es buscar gente dispuesta a plantar cara , batallar, y así poder hacerle frente a esta amenaza. Historia con tópicos pero entretenida y con alguna que otra sorpresa. Además, los calamares, con su diseño adorable y carácter, tienen más carisma de la que parece en inicio.

Pero lo que hace especial a Squids Odyssey es su forma de jugar. Mezclemos por un momento los nombres de Angry Birds y Fire Emblem, una mezcla que a priori parece imposible, pero que aquí se hace realidad, añadiendo además mucha personalidad propia. Es decir, estamos ante un juego de estrategia por turnos entre “ejércitos” (aunque nuestro equipo es de cuatro miembros solo) que se manejan y atacan como si los lanzásemos con un tirachinas, ya sea a través del stick o de la pantalla táctil.

Simple, pero efectivo; y con mucho componente de darle al coco. La fuerza con la que lanzamos al personaje importa, no solo porque hay un número máximo de lanzamientos según la fuerza utilizada, sino por el daño que causamos a los enemigos. No solo eso, el escenario está lleno de elementos a tener en cuenta, como vacíos a los que nos podemos caer (aunque los enemigos también), pinchos, corrientes marítimas y otros tantos.

Sin lugar a dudas, es una puerta de entrada al género de la estrategia a través de un diseño simpático y un control sencillo y directo, aunque no por ello es fácil del todo. Hay objetos que comprar, piezas de equipo que utilizar para mejorar a los protagonistas, niveles, monturas y personajes de distintas clases que casi siempre tocarán comprar con dinero – dinero del propio juego, no os asustéis. El caso es que hay contenido para hartar.

Reúne un ejército en Squids Odyssey

El juego tiene muchísimas fases, divididas en mundos según la temática, que también cambia enemigos y tipos de escenarios. No es extraño si nos lleva más de 20 horas en completarlo (más si jugamos el modo difícil pro), salvo que seamos jugadores de ir muy a saco. Cada fase cuenta además con tres estrellas que se consiguen por completarla en menos de un cierto número de turnos, acabar con todo el escuadrón vivo, y por encontrar un objeto secreto. Y ese es otro aspecto maravilloso, el perderse por el escenario para buscar objetos secretos o abrir cofres.

El juego sabe además combinar todos sus elementos muy bien. Ninguna fase es excesivamente larga para poder repetirla si hace falta sin que nos duela. Su planteamiento permite que tanto jugadores que premien la habilidad como jugadores que prefieran un estilo lento y táctico puedan salir victoriosos de las batallas. Y sus personajes, con diálogos en castellano llenos de humor, referencias y algo de seriedad, ponen la guinda.

Todo se maneja de manera fluida, y el control es extremadamente preciso. Como ya hemos dicho hay variedad de controles, y todos responden bien. Visualmente el juego es bonito y con muchos elementos en pantalla y, sin llegar a ser un tanque técnico, resulta llamativo. Su música pasa algo más desapercibida, pero eso no ensucia un juego que va como una roca y sin tirones.

Squids Odyssey es una mezcla que puede sonar extraña en concepto, pero que jugablemente te atrapa. Originalmente salió por capítulos en móvil y quizás eso haga que su presentación a alguno no le llame a primera vista, pero no os dejéis guiar por eso. Estamos ante un título completo, muy variado, largo y que mucha gente puede jugar. Si lo tuvisteis en la pasada generación no hay apenas novedades (solo hay detalles pulidos y mejorados) que os incentiven a comprarlo, pero si no fue el caso, dadle una oportunidad. Bendita eShop, llena de buenos juegos, pero maldito bolsillo, limitado más de lo que nos gustaría.

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