Un humo negro que te quiere matar. Un niño perdido al que hay que rescatar. Una aventura prodigiosa por el inframundo que llega en exclusiva temporal a Nintendo Switch.

Solar Sail Games, de la mano de la distribuidora Curve digital, trae a Nintendo Switch en exclusiva temporal (compartida con Steam) Smoke and Sacrifice, un juego de rol con toques de aventura de supervivencia, escenarios y personajes pintados a mano y un cuento de hadas oscuro como historia. Se trata de una producción independiente, pero ambiciosa en términos de diversión e inmersión. Acompaña a Sachi en su aventura por el inframundo mientras trata de revelar la oscura verdad.

Smoke and Sacrifice… y supervivencia

Smoke and Sacrifice se parece a esos juegos de supervivencia que se pusieron tan de moda hace unos años, como Don’t Starve (que llegó a Wii U). A pesar de todo, el juego de Solar Sail Games es más bien un RPG en el cual la historia principal guía en todo momento nuestros pasos. Nada de deambular por un mundo generado al azar sin más objetivo que el no morir, aquí hay un secreto que descubrir.

Sachi es una madre que vive en una aldea remota, que obtiene su supervivencia gracias a la tecnología del árbol del sol, una especie de torre mecánica que reemplaza a la antaño perdida luz del astro celeste. Sin embargo, el precio que tiene que pagar la población es muy alto: cada madre debe entregar al clero a su primogénito y ver cómo lo sacrifican en la máquina. Lo normal es que no le pongan nombre siquiera, pero Sachi decide que su hijo se llamará Lío.

Después de realizar el sacrificio, una serie de eventos la llevarán a descubrir que su hijo no murió en el árbol del sol, sino que fue transportado al inframundo. Por supuesto, esto lo descubre siendo ella misma transportada a dicho lugar y empezando así su aventura de supervivencia.

En el inframundo habitan los drear, una especie de fantasmas inofensivos que trabajan sin parar para el mismo clero que controlaba la aldea de Sachi, aunque con una apariencia física diferente. De nuestra interacción con los drear obtendremos los encargos y misiones a realizar, así como pistas para descubrir el paradero de nuestro hijo perdido, si es que sigue vivo.

Crear para sobrevivir

El inframundo está plagado de enemigos que nos quieren matar. A nosotros exclusivamente. Bueno, en realidad también se matan entre ellos a veces, pero curiosamente nunca atacan a los drear (ni estos nos ayudarán cuando seamos atacadas). Para defendernos contamos con nuestros puños, y con un sistema de creación muy curioso.

Porque en Smoke and Sacrifice hay que sobrevivir como sea. Así que debemos recolectar todos los materiales posibles, ya sean frutos del bosque o huesos de enemigos abatidos. Con estos materiales podemos crear una serie de objetos, algunos de los cuales necesitan además ser fabricados en lugares específicos para ello, como ollas, bancos de trabajo o incluso un horno de fundición.

Es cierto que podemos ingerir los alimentos que recojamos de esta forma, pero hay que tener cuidado, ya que la mayoría de los materiales que almacenemos durante nuestra aventura tienen fecha de caducidad, y tras un tiempo se echarán a perder. Para evitarlo, es necesario cocinarlos… si tenemos la receta adecuada, claro.

Una parte importante de Smoke and Sacrifice consiste en explorar el mundo en búsqueda de nuevas recetas para fabricar medicinas o equipamiento. Este último también se desgasta con el uso, así que habrá que repararlo o construir recambios. El inventario de Sachi es limitado y, aunque al principio pueda parecer innecesario, hay que gestionarlo con mucho cuidado si no quieres que se te llene y tengas que deshacerte de un material difícil de conseguir o un arma duplicada. Es preferible reparar a tener repuestos. Además, las armas se pueden mejorar, algo realmente recomendable si queremos garantizar nuestra supervivencia.

Además, también es importante crear diferentes piezas de equipo. Necesitaremos botas especiales para atravesar los diferentes terrenos, armaduras que nos protejan de los enemigos y armas especiales para poder acabar con diferentes enemigos o conseguir recolectar materiales necesarios que de otra forma serían inaccesibles.

El terrible humo negro

Por si esto fuera poco, también tendremos que enfrentarnos al ciclo día-noche. Solo que en este caso, no es noche sino humo. Un humo negro cuyo objetivo es borrarnos la memoria y, en ámbitos jugables, matarnos. Para evitarlo, necesitamos generar luz, ya sea mediante nuestro colgante lumínico (poco recomendable, porque se gasta muy rápido) o mediante linternas (la mejor opción). Además, los drear que respiran el humo negro se vuelven fantasmas de humo, cuyo objetivo es apagar nuestras linternas y hacer que el humo nos consuma. Así que cuidado con la noche, que es oscura y está llena de peligros.

En Smoke and Sacrifice el avance de nuestra aventura viene determinado por misiones. Las hay de dos categorías, principales y secundarias. Las secundarias sirven para conseguir recetas o monedas drear, que cambiaremos por diferentes servicios (como activar teletransportes, fundamentales para la recolección de materiales y fabricación de bienes). La trama no es especialmente emotiva o interesante, pero el universo está tan bien recreado que querremos descubrir todo lo que el juego tiene para ofrecernos.

Se trata de un juego muy bonito en casi todos los aspectos. El maravilloso diseño de todos los elementos favorecen la inmersión y contribuyen a enmascarar los problemas que comentaremos más adelante. La música es quizá su punto más débil, ya que es demasiado funcional y, por si fuera poco, se notan mucho las costuras cuando cambias de un lugar a otro. A pesar de todo, su apartado artístico sería sobresaliente si no llega a ser por lo rudimentario de las animaciones, que por desgracia también afecta a la jugabilidad.

Las cosas no tan buenas

El control de Sachi es bastante tosco y costará acertar con los ataques más de lo normal, ya que el sistema de colisiones (cuando tu puño/arma golpea un objetivo) no está bien diseñado. El juego me recuerda a joyas de la época 2D de PS1, como Alundra, pero con un control mucho menos pulido. A este mal desempeño del control contribuyen, sin duda, las animaciones de los personajes, que son torpes y robóticas. Una lástima, porque el diseño es precioso. Aparte, cuando hay muchos enemigos en pantalla y nos movemos rápido, el juego tiene alguna que otra caída en la tasa de imágenes por segundo.

Otro de los problemas del juego tiene que ver con la manera de gestionar los recursos y la partida en sí misma. No hay función de auto guardado, por lo que es muy fácil que nos despistemos, avancemos más de la cuenta, aparezca un enemigo que nos derrote en un momento y perdamos sin remedio todo nuestro avance. Muy de los 90. Para evitarlo, recomiendo grabar la partida cada dos por tres en las terminales, aunque esto suponga dar un rodeo. Por supuesto, esto lentifica el ritmo de juego y no contribuye mucho a la diversión, salvo tal vez en aumentar la sensación de riesgo.

El otro problema de diseño es la gestión de los materiales. Como hemos mencionado, la mayoría de los que recolectamos se gastan y esto nos obliga a dos cosas. Primero, acceder al menú de inventario y al de creación cada poco tiempo para revisar el estado de nuestras pertenencias. Segundo, depositar las cosas que necesitemos en los diferentes baúles repartidos por el mundo. En ambas cosas podemos sacar pegas.

El menú, aunque de rápido acceso por estar en la cruceta, es algo torpe y tosco. Especialmente porque no se cierra de la misma forma que se abre. Tampoco es especialmente ordenado, pero lo cierto es que al poco tiempo te acostumbras a vivir con ello. Sin embargo, el problema de los baúles es que su contenido no aparece en el mapa y, por lo tanto, es muy fácil olvidar qué objeto deposistaste en cada baúl. Esto sí es un problema serio, ya que el juego te obliga a ir almacenando los recursos para que no se echen a perder y poder conseguir más, por lo que debería haberse implementado una ayuda en el mapa que te permitiera conocer dicha información. Tal vez con un parche…

Una de las grandes apuestas encubiertas de 2018

En general, no sé si se está notando pero Smoke and Sacrifice es uno de los juegos que más me han gustado de este 2018. Tiene errores, como las animaciones o la gestión de los materiales, pero no empañan un resultado final maravilloso. Combina a la perfección el encanto de los juegos de supervivencia con el de los juegos de rol, regalándonos una aventura fantástica. Bueno, regalando no. El juego cuesta 24,99€, lo que lo convierte en uno de los juegos indies más caros (aunque ya hay muchos que rebasen la barrera de los 30€). Eso sí, para celebrar su lanzamiento contará con un descuento del 20%. Mi recomendación es que os hagáis con él si os gustan los juegos de rol y supervivencia. Además, está traducido perfectamente al castellano.

 

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