La linda historia de Bulder y Glo.

Nintendo Switch se ha convertido, al igual que otras plataformas de Nintendo,  en un lugar en el que los juegos multijugador local se sienten cómodos. Además, el hecho de que con los dos Joy-Con que vienen con una consola puedan jugar dos personas potencia desde el primer momento que pueda jugarse en compañía sin realizar ningún desembolso extra. Pode es un título cooperativo que puede jugarse así, o bien con la dupla unida o incluso con el Pro Controller.

La aventura de Bulder y Gloo

En un viaje de estrellas fugaces, una de ellas se separa del camino que están siguiendo sus compañeras y cae a la Tierra. Su nombre es Gloo. Pero cuando parecía que había perdido toda esperanza, aparece la roca Bulder, que se ofrece a ayudarla a llegar a lo alto de una montaña, de forma que le sea más fácil retomar su vuelo. Juntos emprenderán un viaje bastante bonito mientras que se van convirtiendo en compañeros inseparables, a la vez que recorren las diferentes zonas del interior de la montaña, divididas en varios niveles de corta duración.

Dentro de la montaña les esperan numerosos puzles que deberán resolver en compañía, interactuando entre ellos y con el escenario. Bulder puede transportar objetos dentro de su cuerpo y Gloo puede dejar focos de luz en un lugar con los que teletransportarse posteriormente. Además, pueden activar un campo magnético o de luz respectivamente para “activar” la vegetación y los minerales del interior de la montaña (algo útil a veces para avanzar, otras es mera estética, pero muy bonita) e incluso pueden darse la mano o ir uno sobre otro para activar ambos a la vez sus poderes.

Pocas habilidades se unen a la posibilidad de manejar a los personajes pero que dan mucho juego, introduciendo poco a poco nuevas situaciones en las que darles uso e incluso alguna habilidad extra. Puesto que no hay ni una sola palabra en Pode (todo se narra de forma visual y con los gestos de los simpáticos personajes), cada vez que aprendemos algo nuevo nos aparecerá en pantalla los botones a utilizar tras un breve vídeo de presentación a modo de tutorial.

Nunca estás solo en Pode

Pode puede jugarse en solitario, pulsando un botón para cambiar de personaje (y cuando queramos llevarlos juntos basta con montar a uno sobre otro) y puede hacerse sin problema porque nunca hay un tope de tiempo o habilidad que lo impida, pero es mucho más interesante jugarlo con otra persona, manejando cada uno a uno de los personajes e incluso pudiendo cambiarse los roles con un botón. Estamos ante un juego que mejora si tienes con quién jugarlo, comentando lo que se ve y buscando los secretos que están escondidos a modo de coleccionables.

Pode nos hace pensar, y no dar con la solución a un problema (la mayoría de veces son sencillos) es la única manera de quedarnos atascados, ya que de otra forma nunca vamos a morir. Por ejemplo, pese a que hay vacíos en el juego, caer por uno de ellos no supone la muerte, ya que el personaje que se caiga volverá a aparecer en otro sitio. De la misma forma, si un objeto coleccionable se nos ha resistido, podremos realizar un viaje rápido entre cualquier nivel ya visitado en cualquier momento. La experiencia, salvo en ciertas situaciones, es extremadamente relajada, agradable y muy disfrutable (aunque algo corta).

Pode entra por los ojos. Los escenarios son parecidos entre sí, eso sí, pero toda la vegetación y minerales que van apareciendo, así como los juegos de luces, son realmente preciosos. Por no hablar de los personajes, que pese a lo simples que parecen, logran transmitir mucho. Su único problema en lo técnico está en las cargas y en el rendimiento, pues la carga entre cada nivel no es muy corta y en algunas situaciones en las que hay muchos elementos en pantalla hay pequeñas caídas de frames pero que, dado el tipo de juego que es, no afectan a la jugabilidad en absoluto. Pode también entra por los oídos, pues la banda sonora de Austin Wintory (el compositor de The Banner Saga y Journey, entre otros) supone el colofón final para la ambientación naturalista, pacífica y de compañerismo que tenemos presente todo el juego.

En definitiva, Pode es un juego de puzles que cautiva los sentidos y que puede alegrarte incluso la tarde más triste. No es demasiado complicado salvo en algún momento puntual y, en caso de tener compañía, la experiencia cooperativa es realmente satisfactoria para todo tipo de jugadores, expertos o novatos. Otra cosa que quizás no entre tanto por los ojos sea el precio, pero eso ya lo dejamos a vuestra decisión.