Vuelta a la, hasta ahora, única entrega en sobremesa de la saga.

Beat the Beat: Rhythm Paradise apareció como el tercer juego de la saga Rhythm Paradise, pero en Europa lo conocimos como el segundo tras la entrega de Nintendo DS. La serie de videojuegos a la que pertenece es muy peculiar, un juego musical con pruebas con un estilo surrealista que se acerca al visto en los Wario Ware, obteniendo un resultado que nos enamoró desde el principio. Con la entrega de Nintendo 3DS ya en la calle, y viendo que en sobremesa Wii U se va a quedar sin ninguno, recuperar el título de Wii puede hacernos pasar un buen rato con su relanzamiento digital. Es necesario un Wii Remote para jugar a este título, al que la posibilidad de utilizar solo el GamePad le hubiera sentado genial.

Del oído a la mano

A falta de pantalla táctil en el mando de Wii, buenos son botones. Se agradece que no haya controles por movimiento para los juegos, porque el retraso podría haber sido exagerado, o bien habrían tenido que crear un juego con un ritmo mucho más lento. Pese a que en la pantalla pueden verse las situaciones en las que actuar, los patrones sonoros tienen un compás tan bien marcado dentro de la canción que sería posible jugar con los ojos cerrados a todas las pruebas.

Pero ahora, ¿de qué va toda esta movida del Rhythm Paradise? Para quien ande un poco perdido, el juego se compone de diferentes pruebas musicales de una corta duración en las que hay que seguir el ritmo de una canción y de los diferentes sonidos que la acompañen pulsando A, y a veces A+B. Pese a que los controles son excesivamente sencillos, cada canción es un mundo y por ello la sensación de repetitividad nunca existe.

Sus grandes bazas, sencillez y su factor adictivo, están presentes desde la primera prueba de golf hasta el último Remix. Los remixes son minijuegos especiales que tienen en su interior varios de los anteriores ya jugados, por lo que hay que ir dominándolos bien para pasar cada desafío. Y es que cada prueba tiene que completarse obteniendo una puntuación determinada para desbloquear la siguiente, en un orden especifico. Por suerte, si alguna se nos da especialmente mal, tras varios intentos fallidos se nos permite pasarla sin tener que jugarla.

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Minijuegos para todos

Pero los expertos musicales también tienen premio por hacer bien las cosas. Hay una medalla de oro esperando a quien lo haga muy bien, y luego está la opción (cuando el juego nos presente la posibilidad) de completar cada una de las pruebas en Perfecto, lo que quiere decir que debe superarse sin fallos – aunque no es necesario encajar cada pulsación con el momento óptimo de puntuación.

Las medallas tienen premio, y es que hay algunos juegos rescatados de la versión de GBA que están disponibles para aquellos que hayan conseguido un número determinado de ellas. Junto a estos desbloqueables se encuentran los “juegos sin fin”, pruebas en las que el objetivo es conseguir la máxima puntuación y que sólo se terminan en el momento en el que fallamos.

Por otro lado, la opción de invitar a un amigo está presente. Pese a que la modalidad de jugar “por turnos” le viene de perlas a este juego, hay una lista breve de pruebas que tienen la posibilidad de que participen dos personas al mismo tiempo, jugando en una especie de cooperativo competitivo, ya que el resultado global para avanzar es la suma de ambas partes y su compenetración, pero también se muestra quién lo ha hecho mejor.

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En definitiva, poder recuperar la entrega de Wii es una oportunidad única para que aquellos que se la perdieron en su momento se hagan con ella. Además, pese a que no suele ser lo habitual, Europa cuenta con la versión más completa del juego, de forma que se pueden escoger las canciones de la versión americana y las de la japonesa, permitiendo así que pueda haber cierta rejugabilidad o bien que cada uno escoja la lengua que más le guste. ¡Que el ritmo no pare!

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